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Sham

Nur Mansour y Sham: el sabor de la nostalgia siria en cada bocado

Cultura,  Gastronomía

En una esquina de Madrid donde confluyen acentos, historias migrantes y aromas del mundo, se encuentra un pequeño refugio de dulzura que transporta directamente a Oriente Medio. Allí, entre bandejas de baklawa recién hecha y el perfume del pistacho tostado, late el corazón de Nur Mansour, una mujer que convirtió la necesidad de empezar de nuevo en una historia de éxito, identidad y memoria. Su pastelería, Sham, no es solo un negocio: es un puente entre su infancia en Siria y su vida actual en Madrid. Emprender por necesidad, crecer por pasión “Sham nació a raíz de la necesidad de vivir”, cuenta Nur cuando recuerda sus primeros años en España. Como muchas personas migrantes, su camino estuvo marcado por la incertidumbre, la burocracia y el aprendizaje a base de tropiezos. Emprender no fue una elección romántica, sino una manera de reconstruir su vida desde cero. Imagen tomada del diario El Español Si alguien le hubiera dicho entonces que una década después su pastelería vendería miles de dulces al día y sería un referente de la gastronomía siria en la capital, probablemente no lo habría creído. Pero la combinación de perseverancia, talento y amor por sus raíces hizo el resto. La burocracia, reconoce, fue uno de los mayores obstáculos. “Todo lo que es información de emprender no es nada fácil. A base de palos vamos aprendiendo”, explica. Sin embargo, cada dificultad fortaleció su determinación de seguir adelante. La gastronomía como memoria Antes de ser empresaria, Nur era —y sigue siendo— una enamorada de la cocina de su país. En Sham quiso plasmar exactamente eso: la esencia de la repostería siria tal como se prepara en casa, sin atajos ni adaptaciones excesivas. Para ella, la autenticidad no es una estrategia de marketing, sino una responsabilidad emocional. Muchos clientes sirios y árabes que visitan la pastelería le dicen que allí encuentran “la esencia de Siria de verdad”. Esas palabras, lejos de ser solo un halago, le recuerdan que su trabajo consiste en preservar sabores que para otros significan hogar. “Para muchos, Sham es nostalgia; para otros, algo exótico”, explica. Su objetivo, sin embargo, no es exotizar su cultura, sino compartirla con honestidad. Los Sabores cuentan historias en Sham Entre los productos estrella de la pastelería destaca la baklawa —el dulce de hojaldre, frutos secos y almíbar que es símbolo de celebración en todo Oriente Medio—, pero también hay creaciones con un significado profundamente personal. Imagen tomada de la revista ¡Con mucha gula! Una de ellas es la “tostada de Nur”: pan crujiente con labneh, hojas de hierbabuena, tomates cherry y zaatar. Puede parecer sencilla, pero para ella es un viaje directo a su infancia. Ese plato resume lo que Sham representa: recetas cotidianas transformadas en experiencias emocionales. No se trata solo de comer, sino de recordar, descubrir y conectar. Del barrio a toda la ciudad La pastelería abrió sus puertas en el barrio madrileño de La Concepción, un lugar que, como tantos otros en la ciudad, ha sido testigo de nuevas historias de integración. Lo que empezó como un pequeño obrador para sobrevivir se convirtió con el tiempo en un punto de peregrinación gastronómica. Hoy, Sham atrae tanto a quienes buscan sabores familiares como a quienes desean probar algo distinto. La mezcla de clientes refleja la diversidad de Madrid: familias sirias emocionadas al reencontrarse con su cocina, vecinos del barrio curiosos y amantes de la gastronomía internacional. Orgullo y responsabilidad El éxito también trae consigo presión. Nur siente que representa a su cultura cada vez que alguien entra por la puerta. Mantener la calidad y la fidelidad a las recetas tradicionales es una forma de honrar su historia y la de su país. Ese equilibrio entre orgullo y responsabilidad es una constante en su discurso. No quiere que Sham sea solo un negocio rentable, sino un espacio donde la cultura siria se muestre con dignidad y belleza. La dulzura como lenguaje universal La repostería tiene algo especial: atraviesa fronteras sin necesidad de traducción. Un trozo de baklawa puede despertar curiosidad en alguien que nunca ha oído hablar de Siria y, al mismo tiempo, provocar lágrimas de nostalgia en quien dejó su hogar atrás. Imagen de la página de la pastelería Sham Nur ha sabido aprovechar ese poder. Sus dulces funcionan como embajadores culturales silenciosos. Cada bandeja cuenta una historia de resiliencia, de migración y de amor por las raíces. Lecciones de una emprendedora Si algo repite Nur cuando le preguntan por su trayectoria es que todo comenzó con una idea y la determinación de llevarla hasta el final. Su mensaje para quienes sueñan con emprender es claro: Si tienes algo en mente —un negocio, un proyecto o un cambio de vida— y le entregas todo tu corazón, tarde o temprano encontrará su camino. No habla desde la teoría, sino desde la experiencia de quien empezó con incertidumbre y construyó algo sólido a base de trabajo diario. Sham: Más que una pastelería Sham es hoy un símbolo de cómo la gastronomía puede convertirse en herramienta de integración y diálogo cultural. Es un lugar donde la nostalgia se transforma en oportunidad y donde lo exótico deja de ser distante para volverse cercano. Pero, sobre todo, es el reflejo de su fundadora: una mujer que decidió que su historia no estaría definida por la pérdida, sino por la capacidad de crear algo nuevo sin renunciar a sus raíces. Un futuro con aroma a pistacho y azahar en Sham Diez años después de su apertura, Sham sigue creciendo, y con ella el sueño de Nur. Su historia demuestra que los proyectos más poderosos suelen nacer de la necesidad, pero se sostienen gracias a la pasión. Imagen de la página de la pastelería Sham En cada dulce que sale del obrador hay algo más que ingredientes: hay memoria, identidad y esperanza. Porque, al final, la historia de Nur Mansur no es solo la de una pastelería siria en Madrid. Es la historia universal de quien se atreve a empezar de nuevo y descubre que, incluso lejos de

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Rima Karaki: dignidad, periodismo y la voz firme de una mujer árabe

Rima Karaki: dignidad, periodismo y la voz firme de una mujer árabe

Cine y televisión,  Cultura

Pocas figuras logran destacar por la dignidad, la calma y la firmeza ética con la que ejercen el periodismo. Una de esas figuras es Rima Karaki, periodista libanesa que se ha convertido en un símbolo de respeto profesional, valentía intelectual y defensa silenciosa —pero contundente— de la mujer árabe en los medios internacionales. Aunque su nombre se hizo viral a nivel global por un solo momento televisivo, reducir a Rima Karaki a ese episodio sería injusto. Su trayectoria profesional, su estilo periodístico y su postura frente al poder mediático cuentan una historia mucho más profunda. Orígenes y formación: una voz forjada en el Líbano Rima Karaki nació en el Líbano, un país marcado por la diversidad cultural, religiosa y política, pero también por conflictos prolongados y tensiones regionales. Crecer en este contexto influyó de forma decisiva en su visión del mundo y en su forma de entender el periodismo como una herramienta de equilibrio, no de confrontación vacía. Imagen tomada de la revista AL SHARKIAH Se formó académicamente en medios de comunicación y desde sus primeros pasos profesionales mostró interés por el periodismo político y social, áreas especialmente complejas en Medio Oriente. Su trabajo siempre ha estado marcado por una búsqueda constante de rigor, contexto y respeto, incluso al abordar temas polémicos. Trayectoria profesional y presencia mediática Rima Karaki desarrolló gran parte de su carrera como presentadora y periodista en Al Jazeera, uno de los medios más influyentes del mundo árabe y del periodismo internacional. Allí condujo programas de debate político y entrevistas en profundidad, caracterizados por un tono serio, preguntas directas y una clara intención de dar voz a diferentes perspectivas. A diferencia de otros formatos televisivos donde el presentador busca protagonismo, Karaki siempre mantuvo una postura sobria: el centro era el tema y el entrevistado, no su ego. Esta elección profesional, lejos de restarle impacto, fortaleció su credibilidad ante la audiencia. Rima Karaki: El momento que dio la vuelta al mundo En 2016, Rima Karaki se convirtió inesperadamente en tendencia global tras una entrevista con un líder religioso que, durante la conversación, adoptó un tono condescendiente y abiertamente machista. El entrevistado intentó descalificarla, interrumpirla y cuestionar su rol como mujer periodista. La respuesta de Karaki fue breve, firme y ejemplar: interrumpió la entrevista y la dio por terminada, dejando claro que no aceptaría faltas de respeto en su programa. No hubo gritos, insultos ni dramatismo exagerado. Solo una frase contundente y una decisión clara. Ese gesto resonó en millones de personas, especialmente mujeres, que vieron en ella un ejemplo de cómo poner límites sin perder la compostura. Más allá de la viralidad: un símbolo involuntario Aunque muchos conocieron a Rima Karaki por ese episodio, ella nunca buscó convertirse en un ícono mediático o feminista viral. De hecho, en entrevistas posteriores expresó incomodidad ante la reducción de toda su carrera a un solo momento. Sin embargo, su reacción conectó con una realidad compartida por muchas mujeres en el ámbito profesional: la necesidad constante de demostrar autoridad, defender el respeto básico y resistir actitudes paternalistas, especialmente en espacios públicos y de poder. Karaki se convirtió así en un símbolo involuntario, pero poderoso, de la dignidad femenina en los medios. Periodismo, género y cultura El caso de Rima Karaki abrió debates importantes sobre el papel de la mujer en el periodismo árabe, un campo donde, a pesar de avances significativos, persisten estereotipos y resistencias culturales. Su figura demostró que la firmeza no está reñida con la elegancia, y que la autoridad profesional no depende del género. Además, su actitud desafió la narrativa occidental simplista que suele presentar a las mujeres árabes como pasivas o silenciadas. Karaki mostró al mundo una imagen distinta: la de una mujer preparada, segura de sí misma y plenamente consciente de su valor profesional. Rima Karaki: legado de respeto y coherencia Hoy, Rima Karaki sigue siendo recordada no solo por lo que dijo, sino por cómo lo dijo. En tiempos donde la polarización domina el discurso público, su estilo representa una forma de resistencia ética: hablar con claridad, actuar con coherencia y no ceder ante la provocación. Su legado no se mide en premios ni en seguidores, sino en el impacto cultural que dejó en miles de profesionales —hombres y mujeres— que vieron en ella un modelo de comportamiento digno en situaciones de presión. Rima Karaki no es solo una periodista libanesa ni una presentadora de televisión. Es un recordatorio de que el periodismo, cuando se ejerce con principios, puede convertirse en un acto de valentía cotidiana. Su historia nos enseña que defender el respeto no requiere levantar la voz, sino mantenerse firme en los valores. La figura de Rima Karaki brilla por demostrar que la verdadera fuerza está en la calma, la coherencia y la dignidad. Imagen principal del diario The Guardian

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Biyouna: presencia icónica del Magreb en escena y pantalla

Cine y televisión,  Cultura,  Eventos,  Música

Cuando se habla de la riqueza cultural del Magreb, es imposible no mencionar a artistas que, con su talento y carisma, han trascendido fronteras. Entre ellas destaca Biyouna (1952-2025) cantante, actriz y figura emblemática de la escena argelina, cuyo nombre es sinónimo de fuerza, autenticidad y sensibilidad artística. Su carrera, que abarca décadas de creación musical y teatral, es un testimonio del poder de la cultura para unir generaciones y narrar historias que resuenan más allá de sus frontera. Este domingo 8 de febrero a las 17:45, el Cine Maltraux rendirá homenaje a Biyouna, quien nos dejó en noviembre pasado. Esto será en el marco del Festival Panorama des cinémas du Maghreb et du Moyen-Orient, una oportunidad única para redescubrir su trayectoria y celebrar su influencia en la música y el cine del Magreb. Este homenaje no solo destaca la relevancia de su obra, sino también su capacidad de inspirar a artistas y públicos de distintas culturas. De Argel a la escena internacional: la historia de Biyouna Nacida como Baya Bouzar, Biyouna se formó en un entorno marcado por la riqueza musical y teatral de Argelia. Desde muy joven mostró un talento innato para la interpretación y el canto. Esto la llevó a explorar distintos géneros musicales, desde la música tradicional argelina hasta fusiones más contemporáneas. Su voz, reconocida por su calidez, fuerza y matices emotivos, le permitió construir un repertorio que conecta lo local con lo universal. Pero Biyouna no se limita a la música: su carrera actoral es igualmente notable. Ha trabajado en teatro, cine y televisión, logrando que su presencia escénica y su autenticidad artística se conviertan en referentes culturales del Magreb. Con roles que van desde la comedia hasta la crítica social, Biyouna se ha ganado el respeto del público y de la crítica por su versatilidad y su capacidad para transmitir emociones profundas con naturalidad y humor. Su trabajo ha sido una ventana para mostrar la complejidad y la diversidad de la sociedad argelina, abordando temas de identidad, género y tradición con un enfoque que mezcla la seriedad con la ligereza de la sátira, siempre con una mirada que celebra la riqueza cultural de su país. El impacto musical de Biyouna En el ámbito musical, Biyouna ha destacado por su habilidad para fusionar lo tradicional con lo moderno. Su repertorio incluye chaâbi, música urbana argelina, y colaboraciones con músicos contemporáneos que le han permitido reinterpretar sonidos clásicos con un toque personal. Esta capacidad de adaptarse y reinventarse ha hecho que su música trascienda generaciones y fronteras, ganando seguidores en Europa, el Magreb y Medio Oriente. Sus interpretaciones son un deleite auditivo, un acto de narración cultural donde cada canción cuenta una historia, evoca memorias colectivas y celebra a Argelia. Por ello, escuchar a Biyouna es sumergirse en un viaje musical que conecta lo íntimo con lo colectivo, la tradición con la modernidad. Biyouna en el cine y la televisión Además de su carrera musical, Biyouna ha sido una figura prominente en el cine y la televisión argelina. Su filmografía incluye títulos que han marcado la historia del cine argelino y que han permitido al público internacional descubrir la riqueza de la narrativa del Magreb. Su talento actoral combina el carisma natural con la precisión dramática, haciendo que cada personaje que interpreta sea memorable y auténtico. Biyouna ha trabajado en películas que abordan temas sociales, políticos y culturales, desde historias de la vida cotidiana hasta relatos históricos, aportando siempre una mirada humana y sensible. Esta versatilidad la convierte en una de las artistas más completas del Magreb contemporáneo, capaz de brillar tanto en un escenario musical como frente a la cámara. Un homenaje merecido en el Festival Panorama El Festival Panorama des cinémas du Maghreb et du Moyen-Orient, que celebra la riqueza cinematográfica y cultural de estas regiones, ha decidido rendir homenaje a Biyouna como reconocimiento a su trayectoria y su influencia en la cultura magrebí. El evento tendrá lugar el domingo 8 de febrero a las 17:45 en el Cine Maltraux. Un espacio que se ha convertido en un referente para la difusión de cine internacional y encuentros culturales. Este homenaje permite al público disfrutar de fragmentos de su obra musical y cinematográfica. Además de acercarse a la personalidad de una artista que combina talento, autenticidad y compromiso cultural. Los homenajes a figuras como Biyouna son esenciales porque permiten visibilizar y valorar la riqueza del patrimonio cultural del Magreb. También, fomentan el intercambio y la apreciación entre audiencias de distintos países. Además, este tipo de eventos inspiran a jóvenes artistas a explorar y reivindicar sus raíces culturales en la creación artística. La importancia de celebrar a Biyouna Rendir homenaje a Biyouna es celebrar más que una carrera artística; es reconocer su papel como puente cultural entre Argelia y el mundo, y su capacidad de abrir puertas a la diáspora magrebí para que su arte llegue a un público internacional. Su trabajo inspira a nuevas generaciones de cantantes, actores y creadores, recordándoles que la autenticidad y la pasión por la cultura propia pueden trascender fronteras. Además, la figura de Biyouna es un ejemplo de cómo el arte puede combinar entretenimiento con crítica social, creando espacios de reflexión y diálogo sobre la identidad, la memoria y la modernidad en sociedades en transformación. Cada interpretación suya es una pequeña lección de historia cultural, emoción y creatividad. Ícono cultural del Magreb Biyouna es mucho más que una cantante o actriz; es un ícono cultural del Magreb, cuyo talento ha cruzado fronteras y generaciones. Su obra nos recuerda la riqueza de la música, el cine y el teatro de Argelia, y la importancia de visibilizar a las artistas que construyen puentes culturales. El domingo 8 de febrero a las 17:45 en el Cine Maltraux, durante el Festival Panorama des cinémas du Maghreb et du Moyen-Orient, tendremos la oportunidad de celebrar a Biyouna, disfrutar de su obra y reconocer su papel como referente de la cultura magrebí contemporánea. Este homenaje no solo nos invita a aplaudir su talento, también a

10/02/2026 / Comentarios desactivados en Biyouna: presencia icónica del Magreb en escena y pantalla
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Hanady Houry : valentía y hogar lejos de casa

Moda y belleza

La historia de Hanady Houry no empieza en un salón de belleza, aunque hoy ese espacio sea el lugar donde muchas personas la conocen, la admiran y la sienten cercana. Su historia empieza en Siria, en un país atravesado por una guerra que no solo destruyó ciudades, sino también certezas, proyectos de vida y futuros imaginados. Como tantas mujeres árabes migrantes, Hanady no salió de su país buscando una aventura, sino buscando supervivencia, dignidad y un mañana posible para sus hijos. Cuando habla, su relato no se detiene en el drama, aunque lo atraviese. Siria, Líbano, Irak, Dubái, Europa. Una ruta marcada por conflictos, desplazamientos forzados y decisiones tomadas con urgencia. Migrar, en su caso, no fue una elección libre, sino una respuesta valiente a un contexto que empujaba a marcharse. Y aun así, en cada país, en cada parada, Hanady fue construyendo algo: experiencia, aprendizaje, resistencia. Sedra salon, el proyecto de Hanady donde se cruzan culturas Llegó a España hace pocos años. Un país nuevo, un idioma desconocido, una ciudad ajena. Para cualquier persona migrante, ese comienzo suele estar lleno de obstáculos invisibles: la burocracia, la soledad, la mirada del otro, la dificultad de expresarse, la necesidad constante de demostrar que una vale, que sabe, que puede. Para las mujeres árabes, esos obstáculos se multiplican. A la condición de migrante se suma el peso de los estereotipos: la mujer árabe como víctima pasiva, como figura silenciada, como alguien a quien hay que “rescatar”. Nada más lejos de la realidad de Hanady. Imagen de la cuenta oficial de FB de Sedra Salon Ella es profesora de belleza, peluquería y estética. Su oficio es una poderosa herramienta de integración, autonomía y encuentro. Sedra Salón, el espacio que ha creado en España, no es solo un negocio: es un lugar donde se cruzan culturas, idiomas e historias. Allí conviven trabajadoras de Siria, Georgia, Ucrania y España. Allí entran clientas árabes, españolas, mexicanas. Allí, como ella misma dice, el trato es “como una familia”. La profesión de Hanady Houry es un espacio de enriquecimiento Ese detalle no es menor. Para muchas mujeres migrantes, el trabajo no es solo una fuente de ingresos: es un ancla emocional, un espacio de pertenencia en un entorno que a menudo las hace sentir extranjeras incluso después de años. A través de su profesión, Hanady no solo se integra, sino que crea comunidad. Su salón se convierte en un pequeño territorio donde las diferencias no separan, sino que enriquecen. El idioma fue una de las grandes barreras al llegar. “Sin idioma y en una ciudad nueva, sí, fue difícil”, reconoce. Esa frase resume una experiencia compartida por miles de mujeres migrantes en España. La dificultad para comunicarse limita el acceso al empleo, a los derechos, a la vida social. Pero también pone a prueba la autoestima. Aprender un nuevo idioma siendo adulta, trabajando, cuidando hijos, arrastrando duelos y migraciones forzadas, es un acto de enorme valentía. Hanady lo hace “poco a poco”, como tantas otras, sin rendirse. Hanady Houry y su hogar para compartir experiencias España aparece en su relato como un lugar de acogida. “Hay vida, son muy amables, me ayudan en todo”, dice. Esa percepción positiva convive, sin embargo, con una realidad más compleja que muchas mujeres árabes enfrentan: la discriminación, el racismo cotidiano, la precariedad laboral, la dificultad para homologar títulos, la sospecha constante. Aun así, historias como la de Hanady nos recuerdan que la integración no es asimilación ni borrado de identidad, sino un proceso mutuo, donde la sociedad que acoge también se transforma. Imagen de la página de FB de Hanady Hablar de mujeres migrantes árabes que vienen de contextos de guerra es hablar de cuerpos que han vivido el miedo, la pérdida y el desplazamiento. Pero también es hablar de fuerza, de capacidad de adaptación y de liderazgo. Hanady Houry lo dice con claridad y sin victimismo: “Sois muy fuertes. Todas las mujeres en el mundo necesitan trabajar y saber qué quieren”. En su mensaje hay una reivindicación universal: el trabajo como herramienta de independencia, el conocimiento de una misma como base de la felicidad. Una apuesta por el encuentro y el futuro Su historia desmonta muchos prejuicios. No es una mujer sumisa ni dependiente. Es emprendedora, jefa, formadora, madre, migrante y creadora de espacios seguros. Es una mujer que ha atravesado guerras y fronteras, y que aun así apuesta por la vida, por el encuentro y por el futuro. En una Europa que a menudo mira a las mujeres árabes desde la distancia o el paternalismo, testimonios como el de Hanudy son esenciales. Nos obligan a cambiar la mirada. A entender que detrás de cada acento, de cada una de ellas hay una historia compleja, una red de afectos y una enorme contribución social y económica. Hanady se presenta tal y como es: con palabras sencillas, con un español en construcción, con una claridad emocional que no necesita adornos. Escucharla es un ejercicio de respeto y de aprendizaje. Porque, como ella misma afirma, la vida puede ser mejor para las mujeres fuertes. Y Hanady, sin lugar a dudas, lo es.

06/02/2026 / Comentarios desactivados en Hanady Houry : valentía y hogar lejos de casa
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El mejor libro es uno recomendado y aquí están los de nuestras lectoras

El mejor libro es uno recomendado y aquí están los de nuestras lectoras

Cartas de las lectoras

Una de las mayores alegrías de hacer esta revista es saber que no estamos solas al otro lado de la página. Leer es, muchas veces, un acto íntimo y silencioso, pero cuando se comparte, se convierte en un puente. Por eso, queremos empezar este texto con un gracias enorme a Umaima Mansur, quien nos compartió sus recomendaciones y animó a todas las lectoras a que nos escribieran para contarnos cuál ha sido ese libro que le ha acompañado, removido o transformado. Cada recomendación es una pequeña declaración de amor a la lectura, y hoy queremos celebrarlas. En esta ocasión, la lista que nos compartieron es tan diversa como potente: poesía que explora el exilio y la identidad, novelas que cruzan fronteras culturales, relatos autobiográficos que cuestionan la memoria y la experiencia femenina, y ficciones contemporáneas que revisitan grandes clásicos desde nuevas miradas. A continuación, repasamos los libros que nuestras lectoras nos recomendaron y que, sin duda, merecen un lugar destacado en cualquier biblioteca. Dizza Castle, libro de Salah Niazi Comenzamos con la poesía. Dizza Castle es una colección de poemas del escritor y traductor de origen iraquí Salah Niazi que ha resonado profundamente entre nuestras lectoras. La obra se mueve entre la memoria, el desarraigo y la experiencia del exilio, temas recurrentes en la escritura de Niazi, quien ha vivido entre distintas culturas y lenguas. En estos poemas, el autor construye un espacio simbólico —ese “castillo” del título— donde se entrelazan recuerdos personales, imágenes de la tierra natal y reflexiones sobre la pérdida y la pertenencia. La poesía de Dizza Castle  invita a habitar la incertidumbre, a reconocer la fragilidad de la identidad y la fuerza de la palabra como refugio. Es una lectura delicada, profunda y exigente, ideal para quienes disfrutan de la poesía que se saborea despacio. Celestial Bodies, de Jokha Alharthi Ganadora del Premio Man Booker Internacional, Celestial Bodies es una de esas novelas que amplían el mapa literario del lector. Jokha Alharthi nos traslada a Omán para contar la historia de varias generaciones de una misma familia, poniendo especial énfasis en las vidas de tres hermanas muy distintas entre sí. La novela aborda temas como el amor, el matrimonio, la esclavitud, la tradición y el cambio social, todo ello desde una prosa contenida y profundamente humana. Lo que más destacaron nuestras lectoras es la manera en que Alharthi construye personajes complejos, especialmente femeninos, que se debaten entre el peso de las expectativas sociales y sus propios deseos. Celestial Bodies es una invitación a mirar otras realidades sin exotizarlas, con empatía y atención a los matices. Good Girl, libro de Aria Aber Entre las recomendaciones apareció Good Girl, una novela que ha generado conversaciones intensas. Aria Aber propone una historia que cuestiona las nociones de “bondad”, obediencia y feminidad impuestas, explorando las contradicciones de crecer bajo ciertas expectativas sociales y culturales. La protagonista se mueve en un terreno incómodo, donde el deseo de cumplir con lo que se espera de ella choca constantemente con su necesidad de autenticidad. Con una narrativa directa y emocional, Good Girl pone sobre la mesa temas como la identidad, la culpa y la construcción del yo. Es un libro que interpela, especialmente a quienes han sentido alguna vez la presión de encajar en un molde que no les pertenece. El acontecimiento, de Annie Ernaux Annie Ernaux aparece dos veces en esta lista, y no es casualidad. El acontecimiento es uno de sus textos más impactantes y necesarios. En él, la autora relata su experiencia con un aborto clandestino en la Francia de los años sesenta, cuando esta práctica aún era ilegal. Con su estilo característico —sobrio, preciso y sin concesiones— Ernaux convierte una vivencia personal en un testimonio colectivo. No hay dramatización excesiva, pero sí una honestidad radical que obliga al lector a confrontar la realidad de muchas mujeres. Nuestras lectoras destacaron la valentía del texto y su capacidad para poner palabras a experiencias históricamente silenciadas. Es un libro breve, pero de una fuerza enorme. Los años, de Annie Ernaux En Los años, Ernaux amplía la mirada. Si en El acontecimiento el foco está en un episodio concreto, aquí la autora construye una autobiografía colectiva que recorre varias décadas de la historia francesa, entrelazando su vida personal con los cambios sociales, políticos y culturales del siglo XX. El “yo” se diluye en un “nosotros”, y la memoria individual se convierte en memoria compartida. Fotografías, canciones, anuncios, acontecimientos históricos: todo forma parte del relato. Es un libro profundamente original, que reflexiona sobre el paso del tiempo, la identidad y la manera en que recordamos. Muchas lectoras nos contaron que Los años les hizo pensar en su propia historia y en cómo esta se conecta con la de su generación. Demon Copperhead, de Barbara Kingsolver Cerramos la lista con una novela potente y conmovedora. Demon Copperhead  es una reinterpretación contemporánea de David Copperfield, ambientada en la América rural actual. Barbara Kingsolver da voz a Demon, un niño que crece en un entorno marcado por la pobreza, la adicción y la falta de oportunidades. A través de su mirada, la autora denuncia las desigualdades estructurales y el abandono de ciertas comunidades, sin caer en el sentimentalismo. Es una novela dura, pero también llena de humanidad, humor y resistencia. Nuestras lectoras la recomendaron por su capacidad de emocionar y de hacer visibles realidades que a menudo se ignoran. ¡Gracias por compartir con nosotras sus lecturas favoritas! Estas recomendaciones no solo enriquecen la revista, sino que crean una conversación viva entre quienes amamos los libros. Ojalá esta lista inspire nuevas lecturas, intercambios y descubrimientos. Porque leer es un placer, sí, pero leer juntas lo es aún más.

03/02/2026 / Comentarios desactivados en El mejor libro es uno recomendado y aquí están los de nuestras lectoras
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Manal Al Dowayan: pionera del arte saudí contemporáneo

Arte y literatura,  Cultura

La historia del arte contemporáneo de Arabia Saudí difícilmente puede escribirse sin mencionar a Manal Al Dowayan. Nacida en 1973 en Dhahran, en la provincia Oriental del país, Al Dowayan es una artista multidisciplinar. Su obra —fotografía, instalación, escultura, sonido, arte participativo— reflexiona con profundidad crítica sobre la memoria colectiva, las normas de género y la invisibilización de las mujeres. Su trabajo adquiere una relevancia especial. Ofrece una voz artística que visibiliza lo oculto, cuestiona lo impuesto, y propone nuevas narrativas desde la experiencia personal y colectiva. A continuación, un retrato de su trayectoria, sus obsesiones creativas y su impacto simbólico como mujer árabe de vanguardia. De Dhahran al arte internacional: orígenes y formación Manal Al Dowayan creció en Dhahran, una ciudad marcada por la industria petrolera, ámbito en el cual trabajó durante años antes de dedicarse por completo al arte. Su formación no fue inicialmente artística. Obtuvo una licenciatura en informática/sistemas de información en Suffolk University, Boston, y más tarde un máster en Análisis y Diseño de Sistemas en Londres. Imagen tomada de la página de Naila Collection Su inquietud creativa la llevó a estudiar arte, frecuentó talleres de fotografía y bellas artes en Londres. Tras un tiempo trabajando en la industria, decidió cambiar de rumbo. En 2009 empezó a dedicarse profesionalmente al arte, tras residencias artísticas como la de la Delfina Foundation en Londres. En 2018, obtuvo un máster en “Contemporary Art Practice in Public Spheres” (Práctica de Arte Contemporáneo en Esferas Públicas) en el prestigioso Royal College of Art de Londres.  Este trasfondo —técnico, cosmopolita, híbrido— contribuye a dar forma a su mirada. No se limita a una tradición artística local, sino que dialoga con problemáticas globales —género, memoria, visibilidad— desde una voz personal, sensible y consciente de sus raíces saudíes. Ejes de la obra de Manal Al Dowayan: memoria, invisibilidad, género, participación La obra de Al Dowayan gira en torno a una serie de ejes temáticos que recorren su producción desde los primeros años hasta hoy: Este enfoque —personal, colectivo, político, simbólico— convierte su obra en un espacio de diálogo con su contexto: transformaciones sociales, tensiones culturales, cambios de paradigma. Obras emblemáticas: de “I Am” a “Shifting Sands — A Battle Song” Para entender el impacto de Manal Al Dowayan, vale la pena recorrer algunas de sus obras más representativas: “I Am” (2005) Una de sus primeras series, realizada en blanco y negro, retrata a mujeres saudíes —ingenieras, médicas, buceadoras, trabajadoras— en roles que desafían estereotipos. Con ello, Al Dowayan pone en valor la presencia femenina en ámbitos tradicionalmente masculinos, reivindicando su existencia y su trabajo. Neon fixed on archival giclee print mounted on dibond, spray paint, 89 × 134 cm . Imagen tomada de la página web de la Barjeel Art Foundation “Drive-By Shootings” (2011) En esta serie fotográfica, la artista documenta su dificultad para moverse libremente. Como mujer, estaba impedida legalmente de conducir, por lo que tenía que hacer las fotografías desde el asiento de copiloto de un vehículo en movimiento. Una imagen poderosa de cómo las restricciones afectan incluso la creación artística. Las imágenes borrosas resultantes simbolizan la limitación: la imposibilidad de salir libremente del coche, de situarse en espacios públicos con autonomía.  Suspended Together (2011) Se trata de una de sus instalaciones más reconocidas. En colaboración con mujeres saudíes de todo el país, Al Dowayan creó un espacio poblado por palomas de porcelana suspendidas del techo, símbolo de libertad. En ellas estampó documentos oficiales: permisos de viaje, papeles necesarios para que las mujeres pudieran moverse bajo tutela masculina. “Suspended Together”, de la página oficial de Manal Aldowayan Al reunir esos documentos — literalmente “atando” las vidas de mujeres al control patriarcal — y luego liberarlos simbólicamente en forma de aves, la artista denuncia la opresión institucional y reivindica la visibilidad. La pieza generó resonancia internacional y es parte de colecciones públicas, como la del British Museum.  Imágenes tomadas de la página de Naila Collection Now You See Me, Now You Don’t (2020) Una intervención en el desierto de AlUla, en Arabia Saudí, realizada en el marco del proyecto de arte al aire libre, para conectar el arte contemporáneo con la memoria del paisaje. Esta obra permanente articula el territorio como espacio de expresión y recuperación simbólica —reivindicando el pasado, el presente y el futuro en diálogo con la naturaleza, la historia y la cultura local. Shifting Sands – A Battle Song (2024) Una de sus creaciones más recientes y potentes: seleccionada para representar a Arabia Saudí en la 60ª Venice Biennale. Se trata de una instalación multimedia participativa que combina escultura blanda, sonido y performatividad. Enormes formas pétalo semejantes a rosas del desierto, elaboradas con sedas teñidas, tinta negra y pintura acrílica, llevan inscritas declaraciones. Estas son muchas veces denigrantes u opresivas, que se han dirigido durante décadas a mujeres árabes en los medios de comunicación y en discursos públicos.  Tomada de la página web de la artista Manal Aldowayan Al entrar en el espacio, las visitantes atraviesan estas esculturas, mientras escuchan una ambientación sonora: el susurro de arena moviéndose, mezclado con voces de mujeres recitando esos textos. Al avanzar, la narrativa cambia. En el centro las palabras dejan de ser opresivas y se transforman en afirmaciones de identidad, libertad y empoderamiento —un gesto simbólico de transformación, de romper con el pasado y reescribir el futuro.  Esta obra funciona como alegoría del cambio social —de las restricciones a la libertad, del silencio impuesto a la voz femenina al cuestionamiento, la rebelión y la autoafirmación—. Es una de las manifestaciones más contundentes de su compromiso artístico, ético y generacional. Comunidad, memoria y transformación social de Manal Al Dowayan Lo que distingue a Al Dowayan no es solo su talento formal: es su concepción del arte como acto de testimonio, de memoria, de denuncia y de empoderamiento. Sus obras no son solos objetos estéticos. Son espacios de reflexión colectiva, de diálogo social, de apertura a nuevas lecturas del mundo árabe y la condición femenina. El carácter participativo de muchas de sus instalaciones —que

30/01/2026 / Comentarios desactivados en Manal Al Dowayan: pionera del arte saudí contemporáneo
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Zohra Sidki: el galope que transformó el norte de Marruecos

Deporte

En el noroeste de Marruecos, entre las colinas y llanuras que conectan Tánger, Tetuán y Larache, cada primavera revive un ritual milenario. El Festival Ecuestre Internacional de Mata, conocido popularmente como Mata Moussem, una carrera a caballo sin montura. Sus orígenes se remontan a tradiciones introducidas por el poeta y sufí Moulay Abdesalamhace más de 800 años.  Entre los más de 300 jinetes que compiten cada año por la gloria, destaca una figura singular: Zohra Sidki, la única amazona que ha dejado huella en una carrera tradicionalmente dominada por hombres. Su historia —de desafío, determinación y reivindicación silenciosa— ha trascendido el ámbito local para convertirse en símbolo de un feminismo que nace de la vida cotidiana.  De niña humilde a amazona infatigable Zohra Sidki no nació con privilegios ni títulos. No sabe con exactitud cuántos años tiene —ella misma calcula que rondará los 60— y nunca aprendió a leer ni escribir, algo común en su entorno rural.  Desde niña, Zohra desarrolló una afinidad extraordinaria con los caballos. Su primera experiencia fue ayudar a su padre llevándole comida al campo a lomos de una yegua, lo que le permitió familiarizarse con la montura sin que ello fuera pensado como un “deporte” o un reto social. Para ella, más que práctica, montar fue una forma de sentirse libre.  Su habilidad llamó tanto la atención que, de niña, fue detenida por la policía local por cabalgar sola por la playa —un acto “inapropiado” para una niña según las normas no escritas de la comunidad— y llevada ante el alcalde. Su tenacidad la ayudó a convencer a las autoridades de que podía seguir montando.  Mata Moussem: tradición ecuestre y desafío al patriarcado El Festival Mata es mucho más que una carrera. Las competiciones se celebran durante días en la gran explanada de Beni Arous, al sur de Tánger, y constituyen un encuentro social, cultural y económico para las tribus que mantienen viva esta tradición. Los jinetes compiten por una muñeca de trapo —el trofeo tradicional— que hace honor a la palabra “Mata”, que significa montar a pelo.  Zohra Sidki fue la primera y, durante años, la única mujer en participar en esta carrera milenaria, enfrentándose –y ganando– a hombres que veían esta tradición como dominio exclusivo de su género. Su participación abrió la puerta para que otras mujeres consideraran participar y puso en evidencia que la tradición no tiene por qué excluir a las mujeres.  Un feminismo que cabalga sin montura Aunque Zohra nunca se consideró activista, su simple presencia en la pista de Mata tuvo un enorme impacto simbólico. Según reporta El País, su participación en el festival ha sido vista como un feminismo “involuntario”, que se expresa a través de sus actos más que de discursos.  Imagen tomada del diario El País Esa participación no fue una casualidad. En 2010, cuando se reactivó la tradición del Mata Moussem tras años de olvido, Zohra no dudó en apuntarse, a sabiendas de que sería la única mujer entre decenas de hombres. No solo fue aceptada, sino que ganó el primer puesto, sorprendiendo a sus competidores y derribando prejuicios culturales.  Cada vez que Zohra sube a su caballo, desafía un orden social que históricamente restringía la presencia femenina en espacios públicos y de prestigio. Lo hace sin gritar, sin exigir nada públicamente; simplemente, cabalga. Para ella, eso ya es un acto político.  Visibilidad y legado para nuevas generaciones El impacto de Zohra va más allá de sus victorias en la carrera. Su figura ha captado la atención de medios internacionales —como lo atestigua la cobertura en Swissinfo, que la presentó como la única amazona entre más de 300 jinetes de Mata—, y ha impulsado proyectos comunitarios para incluir más mujeres en la equitación.  La familia Baraka, que rescató y organiza el festival, apoya la idea de crear una escuela de equitación para niñas y mujeres, con la esperanza de que el legado de Zohra inspire a nuevas generaciones a tomar la rienda de su destino.  Además, como destaca National Geographic, este festival no es solo una competición, sino un momento de encuentro tribal, celebración cultural y orgullo comunitario, donde el caballo une a comunidades que han transmitido el arte de montar de generación en generación. Integrar a mujeres en este espacio significa reconfigurar la tradición desde dentro, no negarla. Más allá de la pista: dignidad, igualdad y oportunidades Zohra sabe que su tiempo en la pista es finito: hoy no compite con la misma frecuencia, en parte por limitaciones económicas —debe alquilar un caballo para participar— y por la edad. Sin embargo, su rol como figura de respeto la convierte en una embajadora del festival y en un referente para quienes ven en ella un puente entre pasado y futuro posibles.  Imagen tomada de la revista National Geographic Su sueño no es solo correr: es ver a otras mujeres cabalgar, convertirse en una maestra que les enseñe a amar al caballo tanto como lo ama ella, y que ayude a transformar una tradición ancestral en un espacio donde hombres y mujeres puedan compartir honor, respeto e igualdad.  Zohra Sidki es mucho más que una amazona del norte de Marruecos. Su lucha por los derechos de las mujeres —aunque no articulada en términos políticos clásicos— se expresa en cada carrera, en cada paso de caballo, en cada mirada que cambia ante su presencia. Es la figura que demuestra que a veces el cambio cultural empieza por hacer lo que uno ama, sin pedir permiso. Imagen principal tomada de la revista Atalayar

29/01/2026 / Comentarios desactivados en Zohra Sidki: el galope que transformó el norte de Marruecos
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Lecturas que nos unen: las voces árabes que nos inspiran con Umaima Mansur

Lecturas que nos unen: las voces árabes que nos inspiran con Umaima Mansur

Cartas de las lectoras

En Fialmuanath creemos en el poder de la lectura como puente entre culturas, experiencias y voces. Por eso, hoy, y de la mano de Umaima Mansur, queremos invitarte a formar parte activa de nuestra comunidad y a compartir con nosotras tus lecturas favoritas de autoras y autores árabes. Para inspirarnos, contamos con Umaima Mansur, lectora apasionada y creadora de contenido en redes sociales. A través de su perfil de Instagram y su newsletter, Umaima comparte reseñas, reflexiones y recomendaciones literarias que conectan con una comunidad creciente de amantes de los libros y la lectura. En definitiva, utiliza su voz para acercar obras diversas y experiencias de lectura profundas a sus seguidores, creando un espacio donde cada título se convierte en una invitación a explorar nuevos universos narrativos. Hoy nos comparte tres libros que la han marcado profundamente. El primer libro es El Poeta troyano. Conversaciones sobre la poesía, de Mahmud Darwish, una obra que nos acerca a la esencia de la poesía y al pensamiento de uno de los grandes referentes de la literatura árabe contemporánea. Umaima Mansur también destaca Adiós Tánger, de Salma El Mounmi, un libro que —como ella misma dice— aborda de manera valiente lo que significa “ser mujer en la ciudad de Tánger y cómo es pasear por sus barrios”, poniendo palabras a vivencias cotidianas cargadas de identidad y memoria. Por último, nos recomienda Feminismos islámicos, una lectura clave para reflexionar sobre el papel de la mujer dentro del islam, con el fin de romper estereotipos y abrir diálogos necesarios. ¡Comparte tus referencias como Umaima Mansur! Para nosotras es muy importante fortalecer nuestra red con temas que nos interesan a todas y compartir con el mundo la extensa, diversa y riquísima literatura árabe. Envíanos tus videos y mensajes, cuéntanos qué libros te han acompañado, qué autoras o autores te han marcado y por qué crees que sus voces merecen ser leídas y escuchadas. Tu experiencia también puede inspirar a otras.¡Te leemos, te escuchamos y te compartimos!

23/01/2026 / Comentarios desactivados en Lecturas que nos unen: las voces árabes que nos inspiran con Umaima Mansur
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Selma Baccar: pionera del cine tunecino y voz firme en favor de las mujeres

Cine y televisión,  Cultura

Un comienzo en movimiento Selma Baccar nació el 15 de diciembre de 1945 en Túnez. Criada en un momento de grandes transformaciones sociales y culturales en su país, se interesó por las artes y el cine desde muy joven. Su familia se mudó a Hammam-Lif cuando tenía siete años, y fue precisamente allí, en el club de cine de aficionados local, donde comenzó a experimentar con el medio cinematográfico.Estudió psicología en Suiza entre 1966 y 1968, y luego decidió formarse en cine en París, lo que le permitió regresar a Túnez con una mirada nueva y una gran convicción: el cine debía servir para contar historias invisibilizadas y provocar reflexión social. Hacer camino como mujer directora En un ámbito dominado por hombres y en un contexto donde las mujeres tenían escasas oportunidades para dirigir, Baccar destacó de manera pionera. Su primer cortometraje, L’Éveil (1966), lo realizó con recursos mínimos en el club de cine amateur de Hammam-Lif, marcando el inicio de su compromiso tanto artístico como social.En 1975 dirigió Fatma 75, considerada la primera película de largometraje dirigida por una mujer en Túnez. Esta película adopta una estructura de tipo ensayo — mezclando ficción, entrevistas y elementos de archivo — y aborda el papel de la mujer en la sociedad tunecina desde distintas épocas. La obra fue extremadamente audaz para su momento y fue censurada en Túnez, permaneciendo durante años sin distribución. Sin embargo, se convirtió en un referente del cine feminista árabe. Cine con compromiso La filmografía de Baccar está marcada por su voluntad de abordar las condiciones de las mujeres, la memoria colectiva y los cambios sociales en Túnez. En su obra subyace un activismo que va más allá de la cámara.Otra de sus películas destacadas es El Jaïda (2017), que reconstruye la vida en una prisión de mujeres entre 1954 y 1955, mostrando cómo mujeres de diferentes orígenes conviven, resisten y redefinen su vida en un contexto opresivo. Baccar ha afirmado en numerosas ocasiones que para ella “el cine de autor es un cine de compromiso”, y esta idea se percibe en toda su filmografía, donde lo personal y lo político se entrelazan constantemente. Producción, política y visibilidad Además de directora, Selma Baccar fue también productora. En 1990 creó su propia compañía, lo que la convirtió en la primera mujer productora en Túnez.Tras la revolución tunecina y los movimientos de cambio, Baccar decidió involucrarse también en la política: fue elegida en 2011 como miembro de la Asamblea Constituyente de Túnez y, en 2014, presidió un bloque parlamentario de demócratas, siendo la primera mujer en ocupar esa posición.Esta doble faceta, artística y política, refuerza su figura como una creadora integral que concibe el cine como un instrumento de transformación y un reflejo de su compromiso con la igualdad. Impacto cultural Su presencia en el cine tunecino y árabe está reconocida a nivel internacional. En 2023 fue homenajeada por el Festival Internacional de Cine de Mujeres de Asuán, que celebró su trayectoria como pionera del cine femenino en el Magreb y su contribución a los derechos de las mujeres.El impacto de su obra también ha sido objeto de estudios académicos y retrospectivas cinematográficas. Se la considera una figura fundacional del cine de mujeres en el norte de África, cuyas películas abrieron el camino a nuevas generaciones de realizadoras. Temas recurrentes en su obra Al analizar su trayectoria cinematográfica emergen varios temas que atraviesan sus películas: Imagen tomada de la página de la Mostra Internazionale del Nuovo Cinema Algunos hitos de su filmografía Su enfoque narrativo y estético Baccar comenzó su carrera con apenas un cuaderno de notas y una cámara prestada, pero con una idea muy clara: el cine debía servir para cuestionar y transformar.Su estilo combina testimonio, feminismo, reconstrucción histórica y emoción. En sus películas lo político se expresa a través de lo íntimo, lo colectivo a través de lo individual, y lo estético a través de lo necesario.Para Baccar, el cine no es un lujo ni un entretenimiento; es una herramienta de diálogo, un espejo social y una forma de militancia. Retos enfrentados Su trayectoria no estuvo exenta de obstáculos: A pesar de ello, su perseverancia la convirtió en símbolo de resistencia cultural y artística. Gracias a su trabajo, las generaciones posteriores de directoras tunecinas encontraron un camino más abierto. ¿Por qué es relevante hoy? En un momento en que el cine árabe y africano gana visibilidad internacional, la figura de Selma Baccar se vuelve aún más esencial. Ella representa la raíz de un movimiento de cine comprometido, hecho desde la autenticidad y la convicción.Su cine no se limita a denunciar injusticias, sino que propone repensar la historia desde una mirada femenina. Baccar nos recuerda que el cine puede ser un espacio de resistencia y de memoria, y que las imágenes son también formas de escribir historia.Además, su incursión política refuerza su legado como una mujer que no se conformó con observar el mundo: decidió transformarlo.Selma Baccar es más que una directora: es una pionera, una intelectual y una activista. Su nombre está grabado en la historia del cine tunecino como símbolo de independencia, creatividad y compromiso social.Sus películas no solo cuentan historias de mujeres; cuentan la historia de un país y de una generación que luchó por su voz. Ver una película de Baccar es mirar de frente la historia, escuchar las voces silenciadas y sentir cómo el arte puede ser también una forma de emancipación. Imagen principal tomada de la página Sabzian

22/01/2026 / Comentarios desactivados en Selma Baccar: pionera del cine tunecino y voz firme en favor de las mujeres
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Palestine 36: la película que lleva la historia palestina a la carrera del Oscar

Cine y televisión,  Cultura

En 2025, el cine palestino alcanzó un hito histórico con el estreno de Palestine 36. Un drama épico dirigido por Annemarie Jacir que ha sido seleccionado como la candidata oficial de Palestina al Premio Oscar a Mejor Película Internacional para la ceremonia de 2026. Esta selección no solo reconoce la calidad artística de la película, sino que también subraya la importancia de contar historias palestinas en un contexto global. Sitúa a Jacir como una de las voces más destacadas del cine contemporáneo árabe. Palestine 36: Un retrato coral de un periodo decisivo Palestine 36 introduce al espectador en la Palestina de 1936, en el marco de la revuelta árabe contra el mandato británico. Un momento clave de la historia moderna del país. La película no solo aborda los conflictos políticos de la época, sino que también se centra en las historias personales de aquellos que vivieron las tensiones y las transformaciones de ese periodo. La narrativa sigue a varios personajes. Desde el joven Yusuf, que busca encontrar su lugar entre la vida rural y urbana, hasta la periodista Khulood y familias enteras atrapadas en un contexto de revolución y cambios sociales. Esta estructura coral permite a Jacir mostrar la historia desde múltiples perspectivas, mezclando la política con la experiencia humana de manera intensa y emotiva. Un elenco que combina talento local e internacional La ambición de la película se refleja también en su elenco internacional. Participan actores palestinos de renombre, como Hiam Abbass y Saleh Bakri, junto a actores británicos conocidos por su trabajo en cine y televisión. Estos representan la presencia colonial y los efectos de la ocupación sobre la sociedad palestina. Esta combinación de talentos locales e internacionales enriquece la película, ampliando su proyección y capacidad de conectar con audiencias globales. Candidata al Oscar: Palestina en la escena mundial Ser seleccionada como candidata al Oscar a Mejor Película Internacional es un reconocimiento a la fuerza narrativa y la relevancia cultural de Palestine 36. La película competirá con otras producciones de todo el mundo. Su nominación pone el foco en una historia que pocas veces ha sido representada con tanto detalle y ambición en la pantalla grande. La elección de esta película no solo refleja su calidad cinematográfica, sino también su capacidad para presentar la historia palestina a una audiencia internacional. Fomenta así la comprensión y el diálogo sobre un periodo histórico complejo y poco conocido por muchos. Reconocimiento internacional y festivales de Palestine 36 Antes de su selección para los Oscar, Palestine 36 ya había generado gran atención en festivales de cine internacionales. Su estreno mundial y su participación en festivales de prestigio le han dado visibilidad y reconocimiento crítico, consolidando su posición como una película de impacto global. La obra ha sido destacada tanto por su calidad estética como por la profundidad de su narrativa histórica, convirtiéndola en una de las producciones más importantes del cine palestino reciente. Annemarie Jacir: trayectoria de una cineasta pionera Para entender la importancia de Palestine 36, es fundamental conocer la carrera de su directora, Annemarie Jacir, nacida en Belén en 1974. Desde sus inicios, Jacir se ha dedicado a contar historias que surgen de la experiencia palestina, explorando la identidad, la memoria, el desplazamiento y la resistencia. Annemarie Jacir, imagen tomada de la publicación CIMA Formada en cine y artes en Estados Unidos, Jacir ha proyectado su trabajo en festivales internacionales como Cannes, Berlín, Venecia y Toronto. Su primer cortometraje, Like Twenty Impossibles (2003), fue el primer cortometraje árabe seleccionado oficialmente en Cannes y fue finalista en los Student Academy Awards. Este temprano éxito sentó las bases de una carrera marcada por la excelencia y el compromiso social. Obras que han marcado el cine palestino Jacir ha dirigido varios largometrajes que han tenido un impacto histórico para el cine de su país. Su primer largometraje, Salt of This Sea (2008), fue la primera película dirigida por una mujer palestina y representó a Palestina en los Oscar. When I Saw You (2012) consolidó su reputación en festivales internacionales, mientras que Wajib (2017) ganó más de treinta premios en circuitos de cine mundial. Lo notable es que todas sus películas han sido seleccionadas como entradas oficiales de Palestina para los Oscars, lo que demuestra tanto la consistencia de su obra como la relevancia de su voz como narradora de historias palestinas. Palestine 36 representa un paso más en esta trayectoria, siendo su proyecto más ambicioso hasta la fecha, con un elenco internacional, producción de alto nivel y un tema histórico de gran importancia. Cine como memoria y testimonio El objetivo de Palestine 36 va más allá de la recreación histórica. Para Jacir, la película es un acto de resistencia cultural y memoria viva, una forma de afirmar la existencia y dignidad de un pueblo frente a siglos de olvido y marginalización. La directora ha explicado que su intención es mostrar la historia palestina de manera que conecte el pasado con el presente, recordando que la historia sigue viva en las experiencias de las personas. Esta aproximación convierte a la película en un puente entre generaciones, un relato cinematográfico que reivindica la memoria y la identidad palestinas, al mismo tiempo que ofrece al público internacional una narrativa poderosa y emotiva. La importancia histórica y cultural de Palestine 36 La selección de la película como candidata al Oscar pone de relieve la relevancia cultural del cine palestino. Palestine 36 no solo es una obra de calidad cinematográfica, sino que también cumple una función educativa y de representación: muestra una historia que pocas veces se ha contado en la pantalla grande y lo hace con un enfoque humano y político equilibrado. La película invita a reflexionar sobre la historia colonial, la resistencia popular y la vida cotidiana de las personas atrapadas en un periodo de gran turbulencia, generando empatía y comprensión en el espectador, y situando al cine palestino en la conversación internacional de manera definitiva. Una película histórica en la carrera del Oscar Palestine 36 marca un hito para el cine palestino y para

20/01/2026 / Comentarios desactivados en Palestine 36: la película que lleva la historia palestina a la carrera del Oscar
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