En los últimos años, la industria audiovisual del mundo árabe ha vivido una transformación profunda, impulsada por nuevas voces que buscan contar historias más íntimas, complejas y humanas. Entre ellas, destaca Zeina Makki, actriz, guionista y directora libanesa que ha logrado consolidarse como una figura clave dentro de esta renovación narrativa. Su trabajo se extiende a la creación de historias que exploran emociones profundas, conflictos internos y realidades sociales. Más allá del entretenimiento, su cine propone una reflexión sobre el dolor, la identidad y la posibilidad de sanar a través del arte. Orígenes y formación Zeina Makki nació en el Líbano, un país cuya historia reciente ha estado marcada por conflictos, resiliencia y una riqueza cultural única. Este contexto ha influido profundamente en su mirada artística, dotando a su obra de una sensibilidad particular hacia los temas humanos y sociales. Desde joven mostró interés por el cine y la narración audiovisual. Estudió en el ámbito de la producción cinematográfica, lo que le permitió desarrollar una visión integral del proceso creativo. Esta formación le dio herramientas no solo para actuar, sino también para escribir y dirigir, convirtiéndola en una creadora completa. Primeros pasos y consolidación de Zeina Makki Makki comenzó su carrera en la televisión, donde poco a poco fue ganando reconocimiento por su capacidad interpretativa. Sus primeros papeles le permitieron construir una base sólida, pero pronto destacó por su habilidad para dar vida a personajes complejos y emocionalmente creíbles. A medida que avanzaba su trayectoria, empezó a elegir proyectos que se alejaban de los estereotipos habituales. Sus personajes suelen ser mujeres con conflictos internos, contradicciones y procesos de transformación, lo que ha contribuido a enriquecer la representación femenina en la pantalla árabe. Más allá de la actuación: una narradora integral Uno de los rasgos más distintivos de Zeina Makki es su papel como creadora. No se ha conformado con interpretar historias ajenas, sino que ha decidido escribir y dirigir sus propios proyectos. Imagen tomada de la cuenta oficial de FB de la cineasta Esta decisión responde a una necesidad clara: contar historias que reflejen realidades más auténticas y menos convencionales. A través de su trabajo como guionista y directora, Makki explora temas como el duelo, la identidad, la memoria y las relaciones humanas desde una perspectiva íntima. Su enfoque se caracteriza por una narrativa emocionalmente honesta, donde el dolor no se presenta como espectáculo, sino como una experiencia compartida que puede ser comprendida y transformada. El cine como espacio de sanación Uno de los conceptos más importantes en la obra de Makki es la idea del «cine como herramienta de sanación». Este enfoque se hizo especialmente visible durante su reciente visita a México (2025), donde participó en actividades relacionadas con el cine libanés. Durante este encuentro, la artista compartió su visión de un cine que no busca explotar el sufrimiento, sino comprenderlo. Según se destacó en el contexto de su visita, su trabajo se centra en mostrar el dolor como una condición humana común, capaz de generar empatía y conexión. En el marco del Festival de Cine Libanés en México, Makki participó en charlas y actividades académicas donde abordó el papel del cine como herramienta de resiliencia y transformación. Esta experiencia no solo fortaleció su proyección internacional, sino que también evidenció la universalidad de los temas que aborda. Zeina Makki: Representación femenina y nuevas narrativas Makki ha contribuido a ampliar las posibilidades de representación. Sus personajes son complejos, reales y alejados de los clichés. Además, su trabajo detrás de las cámaras le permite influir directamente en la forma en que se construyen estas narrativas. No solo interpreta mujeres complejas, sino que también las escribe. Imagen tomada de la cuenta de Instagram del Festival de Cine Libanés de la ciudad de México Esta doble función refuerza su impacto dentro de la industria y la posiciona como una figura clave en la transformación del audiovisual árabe. Estilo narrativo y estética El estilo de Zeina Makki se caracteriza por una narrativa introspectiva y emocional. Sus historias suelen desarrollarse a un ritmo pausado, permitiendo explorar en profundidad las emociones de los personajes. Visualmente, apuesta por una estética sobria y cuidada, donde cada elemento contribuye a la construcción del relato. No hay excesos, sino una intención clara de servir a la historia. Este enfoque contrasta con producciones más comerciales y demuestra una apuesta por un cine más reflexivo. Impacto y proyección internacional La participación de Makki en eventos internacionales, como su reciente visita a México, refleja el creciente interés global por las nuevas voces del cine árabe. Su capacidad para abordar temas universales la convierte en una artista con potencial para trascender fronteras. Además, este tipo de intercambios culturales permite construir puentes entre distintas realidades. En el caso de México y Líbano, su presencia ayudó a cuestionar estereotipos y a generar un diálogo más profundo entre ambas culturas. Retos y evolución de Zeina Makki Como toda artista que busca innovar, Zeina Makki enfrenta desafíos importantes. La industria audiovisual sigue estando marcada por limitaciones estructurales, expectativas comerciales y presiones culturales. Sin embargo, su compromiso con una narrativa auténtica y su capacidad de adaptación le han permitido seguir evolucionando. Cada nuevo proyecto representa una oportunidad para explorar nuevas formas de contar historias. Zeina Makki se ha consolidado como una de las voces más interesantes del cine árabe contemporáneo. Su trabajo combina sensibilidad, compromiso y una clara intención de explorar la condición humana desde una perspectiva honesta. Su reciente visita a México no solo reafirma su proyección internacional, sino que también subraya la relevancia de su propuesta en un contexto global. A través de su cine, Makki demuestra que las historias más poderosas son aquellas que nacen de la verdad emocional. Su obra invita a detenerse, sentir y reflexionar. Y es precisamente en ese espacio donde el arte encuentra su mayor valor. Imagen principal tomada de la cuenta de Instagram de Zeina Makki
Sofía Halabi, la chef chileno-palestina que rescata la memoria a través de la cocina
Sofía Halabi es una chef chileno-palestina que ha construido su identidad culinaria a partir de la memoria, la migración y la herencia cultural. Su trabajo no se limita a cocinar, sino que busca rescatar, reinterpretar y visibilizar la gastronomía palestina en Chile, un país con una de las diásporas palestinas más grandes del mundo. A través de su proyecto Cocina Palestina, Halabi ha desarrollado una propuesta gastronómica que combina tradición y pedagogía. Su objetivo no es solo alimentar, sino también educar sobre el origen de los platos, sus ingredientes y el contexto cultural que los rodea. Su trabajo destaca por conectar lo personal con lo colectivo. Raíces palestinas en Chile: identidad, migración y memoria La historia de Sofía Halabi no puede entenderse sin el contexto de la migración palestina a Chile. Como muchas familias de origen palestino, su historia está marcada por el desplazamiento, la adaptación y la preservación cultural. Ella misma ha señalado que la cocina fue su primer vínculo con Palestina. Desde pequeña aprendió observando a su familia, especialmente a las mujeres, quienes transmitían recetas de generación en generación sin necesidad de libros ni medidas exactas. Imagen tomada de la página de FB de News of the world En ese proceso, la cocina se convierte en algo más que una práctica doméstica: es un archivo vivo de la memoria. Cada plato funciona como una forma de conexión con un territorio que, en muchos casos, no ha sido vivido directamente, pero sí profundamente sentido. Cocina Palestina: un proyecto gastronómico con identidad En 2019, Sofía Halabi creó su plataforma Cocina Palestina, un espacio que nació con una intención clara: reeducar sobre la gastronomía palestina y diferenciarla de la etiqueta genérica de “comida árabe”. Este proyecto ha evolucionado desde una página web hasta una experiencia gastronómica completa que incluye cenas temáticas, eventos y difusión en redes sociales. A través de estas iniciativas, Halabi busca acercar al público chileno a sabores tradicionales como el falafel, el babaganush o platos con cordero especiado. Imagen tomada del blog de Cocina Palestina Además, su propuesta tiene un componente narrativo muy fuerte. Cada plato viene acompañado de una historia, un origen o un recuerdo, lo que transforma la experiencia culinaria en algo mucho más profundo que una simple degustación. Sofía Halabi: De la tradición a la reinterpretación culinaria Uno de los aspectos más interesantes del trabajo de Sofía Halabi es su capacidad para reinterpretar recetas tradicionales sin perder su esencia. No se trata de replicar platos de forma exacta, sino de adaptarlos al contexto chileno, tanto en ingredientes como en técnicas. Por ejemplo, en algunas de sus preparaciones combina productos locales con especias típicas palestinas como el baharat, logrando una fusión que respeta ambas identidades. Esta adaptación no es casual, sino una respuesta natural a la experiencia migrante. La cocina de la diáspora siempre está en transformación, y Halabi lo entiende como una oportunidad para innovar sin perder autenticidad. Experiencia internacional y conexión con Palestina En su desarrollo profesional, Sofía Halabi también ha tenido experiencias fuera de Chile que han influido en su cocina. Uno de los momentos más importantes fue su viaje a Palestina, donde pudo conectar directamente con la cultura y la gastronomía de sus ancestros. Este viaje no solo reforzó su identidad, sino que también amplió su conocimiento culinario. Allí descubrió nuevas técnicas, ingredientes y formas de entender la cocina como un acto comunitario. Al regresar a Chile, su propuesta adquirió una mayor profundidad, integrando lo aprendido con su propia historia familiar. Gastronomía como herramienta cultural y política La cocina de Sofía Halabi no es neutral. En muchos sentidos, su trabajo también tiene una dimensión política, entendida no como militancia partidista, sino como reivindicación cultural. Al visibilizar la gastronomía palestina, está contribuyendo a preservar una identidad que muchas veces ha sido invisibilizada o simplificada. En este sentido, su proyecto funciona como una forma de resistencia cultural. Además, su insistencia en nombrar correctamente los platos y sus orígenes responde a una necesidad de reconocimiento. Para Halabi, decir “cocina palestina” no es un detalle menor, sino una afirmación de existencia. Participación en eventos y proyección internacional de Sofía Halabi A lo largo de su carrera, Sofía Halabi ha participado en distintos eventos gastronómicos que han contribuido a posicionar su trabajo. Entre ellos destaca su participación en el festival Ñam, donde realizó talleres de cocina, acercando estos sabores a nuevas generaciones. También ha sido parte de iniciativas internacionales, como su colaboración en el libro “Craving Palestine” (2020), donde compartió recetas y experiencias relacionadas con la cocina palestina. Además, fue la primera representante palestina en participar en el Festival de Gastronomía Internacional de Bahía Inglesa, consolidando su presencia en el ámbito gastronómico. Estos espacios han sido clave para amplificar su mensaje y posicionarla como una referente en la cocina de la diáspora. Sofía Halabi: El papel de las mujeres en la transmisión culinaria Un elemento central en la historia de Sofía Halabi es el rol de las mujeres. Ella misma reconoce que todo lo que sabe proviene de las generaciones anteriores, especialmente de sus abuelas y otras mujeres de su familia. En este sentido, su trabajo también es un homenaje a esas figuras que, sin reconocimiento formal, han sido fundamentales en la preservación de la cultura. La cocina se convierte aquí en un espacio de poder y transmisión de conocimiento. Halabi recoge ese legado y lo proyecta hacia un público más amplio. Nuevas formas de gastronomía: cenas clandestinas y experiencias Más allá del formato tradicional de restaurante, Sofía Halabi ha explorado nuevas formas de compartir su cocina. Entre ellas destacan las llamadas “cenas clandestinas”, experiencias íntimas donde los comensales no solo prueban los platos, sino que también escuchan las historias detrás de ellos. Este tipo de iniciativas responde a una tendencia global en la gastronomía, donde se busca crear experiencias más personalizadas y significativas. En su caso, estas cenas funcionan como espacios de encuentro cultural, donde la comida actúa como puente entre distintas identidades. Sofía Halabi como referente de la cocina de la diáspora Hoy, Sofía
Nai Barghouti: tradición y libertad en la música
Algunas artistas consiguen transmitir historia, identidad y emoción con una naturalidad casi mágica. Ese es el caso de Nai Barghouti, una cantante, compositora y flautista palestina cuya música no solo se escucha: se siente. Con una mezcla cautivadora de tradición árabe, jazz y sensibilidad contemporánea, Barghouti se ha convertido en una de las artistas jóvenes más fascinantes del panorama musical internacional. Una infancia marcada por la música Nacida en Jerusalén en 1996, Nai Barghouti creció en un entorno donde la música formaba parte de la vida cotidiana. Desde muy pequeña mostró un talento excepcional tanto para el canto como para la flauta. A los siete años comenzó a estudiar formalmente música clásica occidental y también a explorar el repertorio árabe tradicional, un encuentro entre dos mundos que más tarde definiría su estilo. Lo que hacía diferente a la joven Nai no era solo su habilidad técnica, sino su curiosidad musical. Mientras otros estudiantes se centraban en dominar un estilo, ella buscaba conexiones entre diferentes tradiciones. Esa inquietud creativa se convertiría en el germen de lo que más tarde llamaría “Arab-Jazz”, un lenguaje musical propio que mezcla improvisación jazzística con las complejidades melódicas de la música árabe. Una artista que crea su propio camino En su adolescencia, Barghouti ya había empezado a presentarse en conciertos y festivales, sorprendiendo al público por la madurez de su voz. Su interpretación combina una técnica vocal refinada con la ornamentación característica del canto árabe, lo que produce una sonoridad profundamente emotiva. Además de cantar, Nai es una flautista extraordinaria. Este doble talento le permite abordar la música desde dos perspectivas: la voz humana y el instrumento. En muchos de sus conciertos alterna entre ambos, creando un diálogo musical que atrapa al público. Su formación académica también refleja esta diversidad. Barghouti estudió música en instituciones de prestigio y se especializó tanto en composición como en interpretación, ampliando su lenguaje artístico con influencias de jazz, música clásica y música del mundo. El nacimiento del “Arab-Jazz” Uno de los aspectos más innovadores del trabajo de Nai Barghouti es su propuesta musical conocida como “Arab-Jazz”. Esta idea surge de una pregunta simple pero poderosa: ¿qué pasaría si la improvisación del jazz se encontrara con los sistemas melódicos árabes? La música árabe se basa en el sistema de maqam, un conjunto de escalas y microtonos que permite expresar emociones muy específicas. El jazz, por su parte, se caracteriza por la improvisación y la libertad interpretativa. Al combinar ambos universos, Barghouti crea un espacio sonoro donde tradición y modernidad se funden. El resultado es una música sofisticada, emocional y sorprendentemente accesible. Sus composiciones pueden comenzar con una melodía tradicional árabe y evolucionar hacia improvisaciones que recuerdan al jazz contemporáneo, manteniendo siempre una identidad propia. Nai Barghouti: Una voz femenina fuerte y auténtica Para muchas lectoras y oyentes, Nai Barghouti representa algo más que una artista talentosa: es un símbolo de autenticidad y determinación. Barghouti ha construido una carrera basada en su propia visión artística. Ella misma ha hablado en entrevistas sobre la importancia de que las mujeres artistas mantengan su voz creativa y su independencia. Su ejemplo demuestra que es posible respetar las tradiciones culturales sin renunciar a la innovación. En sus actuaciones transmite una mezcla de serenidad y fuerza que conecta con públicos muy diversos. No importa si el concierto se celebra en Europa, Oriente Medio o América: su música parece hablar un lenguaje universal. La música como identidad Para Barghouti, la música también es una forma de expresar identidad. Procedente de Palestina, su obra refleja una profunda conexión con su cultura y su historia. Sin embargo, lejos de presentar esa identidad de forma cerrada, la artista la comparte como un puente entre culturas. Muchos de sus arreglos reinterpretan canciones tradicionales árabes, a las que añade nuevos matices armónicos y rítmicos. De esta forma, el pasado dialoga con el presente, y la tradición se mantiene viva. Este enfoque ha permitido que su música llegue a audiencias que quizá nunca habían escuchado música árabe antes. A través del jazz y de su estilo contemporáneo, Barghouti abre una puerta para que nuevos oyentes descubran esa riqueza cultural. Elegancia, creatividad y sensibilidad En el escenario, Nai Barghouti proyecta una elegancia natural. Su presencia no es teatral ni exagerada; al contrario, transmite una calma que permite que la música sea la protagonista. Cada gesto parece medido, cada nota tiene un propósito. Su voz destaca por su claridad y su capacidad para navegar entre registros con suavidad. Puede pasar de un susurro íntimo a un pasaje lleno de energía sin perder el control ni la emoción. Su historia es inspiradora porque muestra cómo el talento puede florecer cuando se combina con disciplina y pasión. Barghouti no es solo una intérprete brillante; es una creadora que desafía los límites de los géneros musicales. El futuro de Nai Barghouti, una artista global A pesar de su juventud, Nai Barghouti ya ha actuado en numerosos escenarios internacionales y ha colaborado con músicos de distintos países. Su proyección apunta claramente hacia una carrera global. En una época en la que las fronteras musicales se vuelven cada vez más difusas, artistas como ella representan el futuro de la música: híbrido, creativo y profundamente humano. Cada nuevo proyecto de Barghouti parece ampliar su universo sonoro. Ya sea reinterpretando clásicos árabes, componiendo piezas originales o experimentando con nuevas fusiones, su trabajo demuestra una constante búsqueda artística. Nai Barghouti: Una inspiración para nuevas generaciones Nai Barghouti transmite un mensaje a las jóvenes artistas. Su trayectoria demuestra que no es necesario elegir entre tradición y modernidad, entre identidad y libertad creativa. La clave está en abrazar ambas. La historia de Barghouti recuerda algo esencial: cuando una mujer encuentra su propia voz, puede resonar mucho más allá de cualquier frontera. Y en el caso de Nai Barghouti, esa voz —delicada, poderosa y profundamente auténtica— promete seguir emocionando al mundo durante muchos años más. Imagen principal tomada de la página Songlines
Zahraa Jabbar: de refugiada iraquí a referente académico y activista en España
Zahraa Jabbar es una joven iraquí cuya historia personal se ha convertido en un ejemplo poderoso de superación, acceso a la educación y compromiso social. Nacida en Bagdad, su vida ha estado marcada por conflictos bélicos, desplazamientos forzosos y una constante búsqueda de oportunidades. Hoy, su perfil combina tres dimensiones clave: refugiada, académica y activista. Infancia marcada por la guerra: de Irak a Yemen Zahraa Jabbar nació en Bagdad, pero su infancia estuvo profundamente condicionada por la guerra. En 2004, su familia se vio obligada a huir de Irak debido al conflicto, iniciando un primer desplazamiento hacia Yemen. Imagen tomada de la página de IE University Durante diez años vivió allí, hasta que en 2014 estalló la guerra civil yemení, lo que provocó un nuevo episodio traumático: su casa fue destruida por bombardeos. Este doble desplazamiento —primero desde Irak y después desde Yemen— es clave para entender su identidad. No se trata de una migración puntual, sino de una experiencia prolongada de inestabilidad que afectó a su educación, su entorno social y su desarrollo personal. La ruta del refugio: Grecia y los campos de refugiados Tras abandonar Yemen, la familia de Zahraa emprendió un difícil viaje hacia Europa. Pasaron por Turquía y finalmente llegaron a Grecia, donde vivieron durante meses en campos de refugiados cercanos a la frontera con Macedonia del Norte. Allí, en condiciones precarias, Zahraa comenzó a mostrar rasgos que definirían su futuro: colaboró como traductora con organizaciones humanitarias y trató de mantener una actitud positiva pese a la incertidumbre. Esta etapa no solo evidencia las dificultades del sistema de acogida europeo, sino también el papel activo que muchas personas refugiadas adoptan incluso en situaciones límite. Llegada a España: educación como punto de inflexión Gracias a un programa de reubicación, Zahraa llegó finalmente a España, concretamente a Palma de Mallorca. Allí pudo retomar su educación, terminar el instituto y empezar a reconstruir su vida. Este momento marca un antes y un después: por primera vez, la estabilidad le permitió proyectarse hacia el futuro. Zahraa entendió entonces que la educación no era solo un derecho, sino una herramienta para transformar su realidad. IE University: excelencia académica y vocación global Su esfuerzo la llevó a conseguir una beca para estudiar el grado en Relaciones Internacionales enIE University, donde más tarde también cursó un máster en la misma área. Durante su etapa universitaria, destacó académicamente —llegando a obtener calificaciones sobresalientes— y desarrolló un interés profundo por comprender la política internacional, los conflictos y la historia tanto de su país como de Europa. Su motivación era clara: entender el mundo para poder cambiarlo. En sus propias palabras, estudiar le permitía encontrar respuestas a las preguntas que habían marcado su vida desde niña. Zahraa Jabbar: De estudiante a experta Tras completar su formación, Zahraa Jabbar ha orientado su carrera hacia el análisis geopolítico, con especial atención a Oriente Medio. Se ha especializado en temas como el impacto de la guerra de Irak de 2003, el conflicto en Yemen o los derechos de las mujeres en contextos de guerra- Actualmente trabaja como gestora de contenidos digitales en el Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), donde participa en la difusión de análisis y conocimiento sobre la región. Este paso refleja una evolución clara: de ser objeto de estudio (refugiada) a convertirse en productora de conocimiento sobre su propia realidad. Activismo, arte y derechos humanos de Zahraa Jabbar Uno de los rasgos más interesantes de Zahraa es su enfoque multidisciplinar. No se limita al ámbito académico, sino que combina su trabajo con el activismo y el arte. Ha participado como conferenciante en temas relacionados con refugiados y colabora con ONG, aportando su experiencia personal para sensibilizar sobre estas realidades. Imágenes tomadas de la cuenta Instagram Zahraa Kareem Art Además, utiliza la pintura como forma de expresión. Sus obras abordan temas como la guerra, el desplazamiento, los derechos humanos y la situación de las mujeres. El arte, en su caso, no es solo una actividad creativa, sino una vía para canalizar el trauma y generar conciencia social. La universidad como espacio de reconstrucción vital El caso de Zahraa también ilustra una idea clave: la universidad no solo forma profesionales, sino que puede ayudar a reconstruir vidas. Según su propio testimonio, acceder a la educación superior le permitió recuperar sus aspiraciones y redefinir su identidad tras años de desplazamiento. Este fenómeno es común entre personas refugiadas que logran estudiar: la universidad se convierte en un espacio de integración, socialización y desarrollo personal. Identidad, resiliencia y narrativa propia La historia de Zahraa Jabbar rompe con el estereotipo de la persona refugiada como sujeto pasivo. Su trayectoria demuestra capacidad de adaptación, liderazgo, agencia personal y compromiso social. A lo largo de su vida, ha transformado experiencias traumáticas en herramientas de análisis, expresión y acción. Esta capacidad de resignificar la adversidad es uno de los elementos centrales de su narrativa. Zahraa Jabbar como referente para nuevas generaciones Hoy, Zahraa representa a una nueva generación de jóvenes refugiados que no solo buscan integrarse, sino también influir en la sociedad de acogida. Su perfil es especialmente relevante en tres ámbitos: Educación inclusiva, pues demuestra que el acceso a la universidad puede cambiar trayectorias vitales. Representación, ya que ofrece una voz propia dentro del debate sobre migración y refugio. Puente cultural, debido a que actúa como enlace entre Europa y Oriente Medio, aportando una visión informada y experiencial. Una historia que redefine el concepto de refugio La vida de Zahraa Jabbar es un ejemplo de cómo las políticas educativas, las oportunidades y la resiliencia personal pueden converger para generar impacto social. Desde Bagdad hasta Madrid, pasando por Yemen, Grecia y los campos de refugiados, su recorrido refleja las complejidades del desplazamiento forzoso en el siglo XXI. Pero también demuestra algo esencial: que el talento y la determinación pueden abrir caminos incluso en los contextos más adversos. Historias como la suya aportan una perspectiva distinta: la de las personas que no solo sobreviven, sino que contribuyen activamente a construir un futuro mejor.
TÄRA تارا: la artista italo-palestina que está redefiniendo el pop multicultural
La escena musical europea está viviendo una transformación silenciosa. Cada vez más artistas combinan culturas, idiomas y estilos para crear propuestas que reflejan un mundo globalizado. Entre esas nuevas voces destaca TÄRA, una cantante y compositora italo-palestina que está ganando atención gracias a su mezcla de R&B contemporáneo, pop alternativo y sonidos inspirados en la música árabe. Con poco más de veinte años, TÄRA representa a una nueva generación de mujeres artistas que utilizan la música para explorar temas como la identidad, la memoria cultural y la experiencia de crecer entre distintas culturas. Su propuesta musical crea un espacio donde las historias de la diáspora y la diversidad cultural pueden ser escuchadas. Quién es TÄRA: origen e identidad multicultural TÄRA, cuyo nombre real es Tamara Al Zool, nació el 29 de enero de 2003 en Cassino, en la región italiana del Lazio. Sus padres son palestinos y llegaron a Italia como estudiantes universitarios, por lo que la artista creció en un entorno profundamente multicultural. Aunque su vida se desarrolló principalmente en Italia, su familia mantuvo una fuerte conexión con la cultura palestina. Historias familiares, tradiciones y recuerdos de la tierra de sus antepasados formaron parte de su infancia. Esta mezcla de culturas influyó profundamente en su identidad artística. Desde joven se dio cuenta de que su experiencia no encajaba completamente en una sola categoría cultural. En lugar de verlo como una dificultad, decidió convertir esa complejidad en el motor creativo de su música. Hoy, esa identidad híbrida es uno de los rasgos más característicos de su proyecto artístico. El inicio de su carrera musical El interés de TÄRA por la música comenzó durante su adolescencia. A los 14 años empezó a tomar clases de canto y poco después comenzó a escribir sus propias canciones. La composición se convirtió rápidamente en una forma de expresar emociones relacionadas con su identidad, sus experiencias personales y su historia familiar. Aunque llevaba años creando música, su carrera profesional empezó en 2022, cuando comenzó a publicar canciones en plataformas digitales. Gracias a las redes sociales y al streaming, su música empezó a circular entre oyentes interesados en nuevos sonidos multiculturales. Este tipo de difusión digital ha sido clave para artistas emergentes como ella, que pueden llegar a audiencias internacionales sin depender exclusivamente de los canales tradicionales de la industria musical. El estilo musical de TÄRA: el nacimiento del “Arab’n’B” Uno de los elementos que distingue a TÄRA dentro del panorama musical actual es su estilo sonoro. La propia artista describe su música como “Arab’n’B”, una fusión entre el R&B contemporáneo y las influencias musicales árabes. Este estilo mezcla bases modernas de pop alternativo y R&B con melodías que recuerdan a la tradición musical del mundo árabe. El resultado es un sonido suave, atmosférico y emocional que conecta con audiencias jóvenes que buscan propuestas diferentes dentro del pop actual. Otro aspecto importante de su música es el uso de varios idiomas. TÄRA canta en italiano, inglés y árabe, una elección que refleja directamente su identidad multicultural. Cada idioma aporta una textura distinta a sus canciones. Mientras el italiano conecta con su vida cotidiana en Europa, el árabe representa un vínculo con su herencia cultural y familiar. Esta mezcla lingüística se ha convertido en una de las características más reconocibles de su estilo. TÄRA y la representación cultural en la música La música de TÄRA también tiene una dimensión cultural importante. Como artista de origen palestino en Europa, ha explicado en varias ocasiones que su proyecto artístico busca crear espacios de representación para identidades que a menudo han sido invisibilizadas. En sus conciertos y apariciones públicas suele incorporar elementos simbólicos de la cultura palestina, como prendas tradicionales o patrones de bordado conocidos como tatreez. Estos elementos no son simplemente estéticos. Para la artista, representan una forma de mantener viva la memoria cultural de su familia y de muchas personas que viven en la diáspora. En este sentido, su música funciona como un puente entre generaciones y culturas diferentes. Su paso por la televisión: X Factor Italia Uno de los momentos que impulsó la visibilidad de TÄRA fue su participación en X Factor Italia en 2024. Durante el programa interpretó la canción “7 Rings” de Ariana Grande, una actuación que llamó la atención de los jueces y del público. Tras superar la audición inicial, entró en el equipo de la cantante italiana Paola Iezzi, lo que le permitió seguir mostrando su estilo musical en el programa. Aunque no llegó a ganar el concurso, su participación fue un punto de inflexión importante en su carrera. La exposición televisiva ayudó a que su música alcanzara a una audiencia mucho más amplia y consolidó su presencia en la escena musical italiana. Canciones y proyectos musicales Desde el inicio de su carrera, TÄRA ha publicado varios singles que reflejan su estilo híbrido y su interés por explorar diferentes emociones y narrativas. Entre sus temas más conocidos destacan canciones que combinan producción moderna con letras introspectivas y melodías influenciadas por la tradición árabe. Muchas de sus composiciones hablan sobre identidad cultural, memoria familiar, amor y relaciones, experiencias e la diáspora y búsqueda personal. Estas temáticas conectan especialmente con jóvenes que han crecido entre diferentes culturas o que se sienten representados por narrativas multiculturales. Una nueva generación de mujeres artistas El ascenso de TÄRA forma parte de un fenómeno más amplio dentro de la industria musical: la aparición de una nueva generación de mujeres artistas que exploran su identidad cultural a través de la música. En lugar de ajustarse a los géneros tradicionales, muchas de estas creadoras combinan estilos, idiomas y referencias culturales para construir propuestas más complejas y personales. TÄRA encaja perfectamente en esta tendencia. Su proyecto artístico demuestra que la música pop puede ser un espacio para hablar de identidad, historia y diversidad cultural sin perder accesibilidad para el público general. Para muchas jóvenes oyentes, su presencia en la industria representa una forma de verse reflejadas en el panorama musical. El futuro de TÄRA en la escena musical internacional Aunque su
Souad Amiry: arquitectura, memoria y resistencia en la vida cotidiana palestina
Arquitecta, escritora y activista cultural, Souad Amiry ha logrado entrelazar disciplinas aparentemente distantes para construir un relato complejo, humano y profundamente irónico sobre la vida en Palestina. Su obra no solo documenta la realidad, sino que también reivindica la memoria, el humor y la dignidad como formas de resistencia. Orígenes y formación Nacida en Damasco en 1951 en el seno de una familia palestina desplazada, Souad Amiry creció entre historias de pérdida y desplazamiento que marcarían su sensibilidad. Su educación la llevó a Beirut y más tarde a Estados Unidos y Reino Unido, donde se formó como arquitecta. Sin embargo, lejos de limitarse al ámbito técnico, su carrera se expandió hacia el activismo cultural y la escritura, convirtiéndose en una figura clave en la preservación del patrimonio palestino. Arquitectura como memoria viva Uno de los aspectos más fascinantes de su trayectoria es su capacidad para combinar la arquitectura con la narrativa. Para Amiry, los edificios no son meras estructuras físicas, sino portadores de memoria, identidad y conflicto. En 1991 fundó el Riwaq Center for Architectural Conservation, una organización dedicada a la restauración de edificios históricos en Palestina. Este proyecto no solo busca conservar el patrimonio arquitectónico, sino también revitalizar comunidades enteras, devolviendo vida a espacios olvidados o destruidos. Imagen del fotógrafo Edoardo Loliva, tomada de la publicación Artribune en la entrega del prestigioso Premio Argan (2025). La escritura como forma de resistencia Pero si su labor como arquitecta es admirable, su faceta como escritora es la que le ha dado reconocimiento internacional. Su libro más conocido, “Sharon y mi suegra”, es una colección de diarios escritos durante la Segunda Intifada. Lejos de adoptar un tono solemne o trágico, Amiry opta por el humor, la ironía y la observación cotidiana para retratar una realidad profundamente compleja. El poder del humor Este enfoque es, en sí mismo, una forma de resistencia. En lugar de presentar a los palestinos como víctimas pasivas, Amiry los muestra como individuos con agencia, emociones y sentido del humor. Sus relatos están llenos de detalles domésticos: discusiones familiares, visitas inesperadas, pequeñas frustraciones diarias. Sin embargo, estos elementos aparentemente triviales adquieren un significado político al situarse en un contexto de ocupación. El uso del humor es particularmente significativo. En situaciones de opresión, la risa puede parecer inapropiada o incluso irrespetuosa. Pero para Amiry, el humor es una herramienta poderosa para desarmar el miedo y afirmar la humanidad. Movilidad y vida cotidiana Otro tema central en su obra es la movilidad, o más bien, la falta de ella. En muchos de sus escritos, los desplazamientos se convierten en odiseas llenas de obstáculos. Un trayecto que en condiciones normales tomaría minutos puede extenderse durante horas debido a controles militares. Esta limitación del movimiento no solo afecta la vida práctica, sino también la psicología de las personas. Souad Amiry: Estilo narrativo accesible La escritura de Amiry destaca también por su estilo accesible y cercano. No recurre a un lenguaje excesivamente técnico ni a discursos grandilocuentes. En cambio, utiliza una prosa sencilla que permite al lector conectar de inmediato con las experiencias que describe. Otras obras y proyección internacional Además de “Sharon y mi suegra”, Amiry ha publicado otras obras que continúan explorando temas similares, siempre desde una perspectiva personal y crítica. Sus libros han sido traducidos a múltiples idiomas, lo que ha permitido que su voz trascienda fronteras. Souad Amiry y la perspectiva de género Es importante destacar también su papel como mujer en un entorno marcado por múltiples formas de opresión. Amiry no solo desafía las estructuras de poder externas, sino también las internas, cuestionando normas sociales y roles de género. Patrimonio y resistencia cultural La dimensión arquitectónica de su trabajo sigue siendo fundamental. A través de Riwaq, Amiry ha impulsado proyectos que no solo restauran edificios, sino que también generan empleo y fortalecen el tejido social. Memoria, tiempo e identidad Otro aspecto relevante de su obra es la relación con el tiempo. En sus escritos, el pasado y el presente se entrelazan constantemente. La memoria juega un papel crucial como herramienta para entender el presente y proyectar el futuro. Su trabajo demuestra que la lucha por la justicia no se limita a los ámbitos políticos o militares, sino que también se libra en el terreno de la narrativa, la memoria y la identidad. En última instancia, lo que hace única a Souad Amiry es su capacidad para encontrar humanidad en medio de la adversidad. A través de su escritura y su trabajo arquitectónico, nos recuerda que incluso en las circunstancias más difíciles, las personas siguen viviendo, creando y resistiendo.
Nadia Khiari: arte, sátira y resistencia desde Túnez
En el cruce entre arte, política y libertad de expresión, figuras contemporáneas destacan con claridad como Nadia Khiari. Ilustradora, profesora y activista cultural tunecina, Khiari ha logrado convertir el dibujo en una poderosa herramienta de crítica social. A través de su icónico personaje “Willis from Tunis”, ha narrado con humor, ironía y valentía los cambios políticos y sociales de Túnez en las últimas décadas. Su obra no solo refleja una realidad nacional, sino que también dialoga con problemáticas universales como la censura, la identidad y la lucha por la libertad. Orígenes y formación de Nadia Khiari Nadia Khiari nació en Túnez y desarrolló desde muy joven un interés por el arte. Se formó en Bellas Artes y posteriormente se convirtió en profesora en la Escuela de Bellas Artes de Túnez. Su trayectoria académica no solo le permitió desarrollar su técnica, sino también reflexionar sobre el papel del arte en la sociedad. Antes de convertirse en una figura conocida internacionalmente, Khiari llevaba una vida relativamente discreta como artista y docente. Sin embargo, los acontecimientos políticos de su país cambiarían radicalmente su rumbo. El nacimiento de Willis from Tunis El punto de inflexión en su carrera llegó en 2011, durante la Revolución tunecina. En un contexto de incertidumbre y transformación, Khiari comenzó a publicar en redes sociales dibujos de un gato llamado “Willis from Tunis”. Este personaje, aparentemente sencillo, se convirtió rápidamente en una voz crítica que comentaba la situación política con una mezcla de humor y sarcasmo. A través de sus viñetas, Willis abordaba temas como la corrupción, la censura, el extremismo y las contradicciones de la sociedad tunecina. El éxito fue inmediato. Lo que comenzó como una forma de expresión personal se transformó en un fenómeno viral que conectó con miles de personas dentro y fuera de Túnez. Nadia Khiari: El humor como arma política Uno de los elementos más característicos del trabajo de Nadia Khiari es su uso del humor. Lejos de trivializar los problemas, la ironía en sus dibujos permite señalar injusticias de manera directa pero accesible. El humor funciona como una forma de resistencia. En contextos donde la crítica abierta puede ser peligrosa, la sátira ofrece un espacio para cuestionar el poder sin recurrir a discursos explícitamente confrontativos. En las viñetas de Willis, el absurdo de ciertas situaciones políticas se vuelve evidente. Esta estrategia no solo provoca risa, sino también reflexión. Arte y libertad de expresión El trabajo de Khiari está profundamente vinculado a la defensa de la libertad de expresión. En un país que ha experimentado periodos de censura y control político, su obra representa una reivindicación del derecho a opinar y criticar. A lo largo de su carrera, ha participado en múltiples iniciativas y exposiciones que promueven la libertad artística. Además, su presencia en redes sociales le ha permitido mantener una comunicación directa con su audiencia, evitando intermediarios. Sin embargo, esta visibilidad también implica riesgos. Como muchos artistas que abordan temas políticos, Khiari ha enfrentado críticas y presiones. Aun así, ha mantenido su compromiso con una voz libre e independiente. Una mirada crítica a la sociedad Aunque gran parte de su trabajo se centra en la política, Nadia Khiari también aborda cuestiones sociales más amplias. Sus dibujos reflejan las tensiones entre tradición y modernidad, religión y laicidad, libertad individual y normas colectivas. A través de su personaje, analiza comportamientos cotidianos, contradicciones culturales y cambios generacionales. Esta mirada amplia permite que su obra trascienda el contexto tunecino y conecte con audiencias internacionales. Willis no es solo un comentarista político, sino también un observador de la vida cotidiana. Proyección internacional El impacto de Nadia Khiari no se limita a Túnez. Sus obras han sido expuestas en numerosos países y ha participado en festivales y eventos internacionales relacionados con el arte y la caricatura política. Además, ha recibido varios premios que reconocen su contribución a la libertad de expresión. Su trabajo ha sido publicado en medios internacionales, consolidando su posición como una de las voces más relevantes del arte satírico contemporáneo. Esta proyección global demuestra que, aunque sus raíces son locales, los temas que aborda tienen una resonancia universal. El arte digital y las redes sociales Una de las claves del éxito de Khiari ha sido su capacidad para adaptarse a los nuevos medios. Desde el inicio, utilizó plataformas digitales para difundir su trabajo, lo que le permitió alcanzar una audiencia amplia de manera rápida. Las redes sociales no solo funcionan como canal de distribución, sino también como espacio de interacción. Los comentarios, reacciones y debates generados por sus dibujos forman parte de la experiencia artística. Este enfoque refleja una nueva forma de entender el arte: más inmediata, participativa y conectada con la actualidad. Una voz femenina en el arte político La presencia de Nadia Khiari adquiere un significado especial. Su trabajo aporta una perspectiva femenina que enriquece el discurso artístico y político. Aunque su obra no se centra exclusivamente en temas de género, su posición como mujer en el espacio público ya constituye una forma de desafío a las estructuras tradicionales. Su éxito abre camino para nuevas generaciones de artistas que buscan expresarse sin restricciones. Nadia Khiari: Entre el arte y el activismo La obra de Khiari se sitúa en un punto intermedio entre el arte y el activismo. Sus dibujos no solo tienen un valor estético, sino también una intención clara de generar conciencia y debate. Esta combinación es lo que le da fuerza a su trabajo. No se trata únicamente de crear imágenes, sino de intervenir en la realidad social. En este sentido, su arte es profundamente político, aunque siempre mantenga un tono accesible y cercano. A través de su personaje Willis from Tunis, ha creado un lenguaje propio que combina humor, crítica y sensibilidad. Imagen tomada de la página de TV5Monde Su trayectoria es un ejemplo de cómo una voz individual puede tener un impacto colectivo, especialmente en momentos de cambio. Su enfoque ofrece una alternativa basada en la reflexión y el ingenio. Más allá de las fronteras de Túnez, su obra sigue
Karima Ahdad: escritura poderosa de la narrativa contemporánea
Karima Ahdad es una de las escritoras marroquíes más llamativas de su generación. Su literatura ha resonado internacionalmente. Nació en 1993 en Al Hoceima, una ciudad costera en el norte de Marruecos. Ahdad ha transformado sus experiencias personales y su aguda percepción social en obras literarias profundas y emocionalmente resonantes. Desde temprana edad, Ahdad mostró una fascinación natural por la escritura. Según relatos propios, comenzó a escribir cuentos desde los diez años. Se inspiró tanto por las historias que escuchaba de su familia como por la necesidad de dar voz a regiones y comunidades. Estas eran a menudo marginadas o poco representadas en la narrativa literaria tradicional. Con el tiempo, esta semilla infantil germinaría en una carrera literaria sólida y premiada. Una carrera literaria marcada por el coraje y la autenticidad Karima Ahdad ha ganado múltiples premios y distinciones por su trabajo, lo que refleja tanto su talento como su compromiso con temas sociales profundos. Su novela debut, Cactus Girls (publicada originalmente como Banat al-Sabbar), fue galardonada con el Premio Mohamed Zafzaf para la Novela Árabe en 2020, una de las distinciones literarias más respetadas en Marruecos. La obra también fue seleccionada para el catálogo LEILA, un proyecto europeo para promover la literatura árabe a nivel internacional. Su narrativa no se limita a la mera observación social. Explora de manera incisiva la condición femenina, las desigualdades y las complejidades sociales dentro de contextos conservadores. Cactus Girls es un ejemplo claro de ello, presentando un retrato polifónico de mujeres marroquíes que luchan por reconstruir su vida tras la muerte del patriarca familiar. A través de múltiples voces, Ahdad crea un tapiz narrativo que combina dolor, resistencia y esperanza. Pero su carrera no se quedó ahí. Sus siguientes novelas, Turkish Dream (Hulm turki) y The Other Woman, demuestran su versatilidad. Turkish Dream narra con profunda empatía las experiencias de emigrantes marroquíes en Estambul. Explora temas como el desplazamiento, la búsqueda de identidad y la complejidad de los vínculos humanos. Por su parte, The Other Woman se adentra en las intricadas relaciones entre mujeres, obsesión, redes sociales y dinámicas de poder. Ambientada en Casablanca, esta novela combina la introspección psicológica con una crítica sutil a las presiones sociales contemporáneas, particularmente en la era digital. Además de sus novelas, Ahdad ha publicado colecciones de cuentos cortos que han obtenido reconocimiento internacional. Su relato “A Slender Thorn Digs into My Foot” examina la compleja relación emocional entre una hija y su padre con Alzheimer. Ganó el primer premio en el ArabLit & Komet Kashakeel Flash Fiction Competition de 2024, compitiendo con cientos de obras de todo el mundo. Una escritura comprometida con el feminismo y la identidad Uno de los rasgos distintivos de la obra de Karima Ahdad es su enfoque feminista y su valiente exploración de temas sensibles. Desde las tensiones entre tradición y modernidad hasta la introspección de personajes femeninos complejos, su escritura no rehúye cuestiones controversiales. Más bien, las aborda con claridad, empatía y una prosa poderosa que invita a la reflexión profunda. Ahdad se ha destacado por su capacidad de capturar la voz interior de sus personajes, dotándolos de una autenticidad que hace que sus historias resuenen fuera de las fronteras culturales. Su literatura a menudo desafía los estereotipos tradicionales y explora cómo las mujeres navegan en sociedades con normas rígidas, al mismo tiempo que luchan por su autonomía y agencia. Este enfoque feminista ha contribuido a que sea considerada una narradora influyente dentro de la literatura árabe contemporánea. Travesía personal y profesional de Karima Ahdad La trayectoria personal de Karima Ahdad ha influido profundamente en su escritura. Con un máster en comunicación política, Ahdad ha trabajado en periodismo y producción de contenido digital en Marruecos, Turquía y Alemania. Esta experiencia internacional ha enriquecido su perspectiva y ha ampliado su enfoque narrativo, permitiéndole moverse entre culturas y contextos con fluidez literaria. Imagen tomada de la página web de Karima Ahdad Vive actualmente en Estambul, donde también ha desarrollado su carrera en medios, incluyendo trabajos con organizaciones de radio y televisión internacionales. Su experiencia en periodismo le ha dado no solo herramientas narrativas sino también una mirada crítica hacia las estructuras sociales y políticas que explora en sus textos. Además de su labor como novelista, Karima participa activamente en festivales literarios, conferencias universitarias y eventos culturales en Europa y el mundo árabe, compartiendo sus vivencias y procesos creativos con lectores y colegas. Ha sido invitada a eventos como Read My World en Ámsterdam y encuentros literarios en Bruselas, contribuyendo a aumentar la visibilidad de la literatura árabe en foros multiculturales. Influencia y reconocimiento internacional Más allá de Marruecos, la obra de Ahdad está traduciada en varias lenguas —incluyendo inglés, francés, español y esloveno— lo que ha abierto su proyección hacia nuevos públicos. La aceptación de su trabajo fuera del mundo árabe demuestra la universalidad de sus temas: identidad, género, memoria, desplazamiento y relaciones humanas. Su reconocimiento internacional también queda reflejado en la selección de su obra para premios y antologías literarias, así como en estudios académicos que analizan sus novelas desde perspectivas culturales, feministas y literarias. Sensibilidad emocional intensa de Karima Ahdad Karima Ahdad es parte de una nueva ola de escritores marroquíes y árabes que están remodelando la narrativa contemporánea con voces frescas, diversas y profundamente humanas. Su escritura se caracteriza por una sensibilidad emocional intensa, una prosa cuidada y una capacidad admirable para abordar temas universales sin perder el anclaje en sus raíces culturales. Ahdad emerge con una voz auténtica, desafiante y profundamente humana —una voz que no solo narra, sino que también cuestiona, reflexiona y, sobre todo, inspira. Imagen principal tomada de la página Arablit
Gihan Kamel: la ciencia como puente de paz en Oriente Medio
Gihan Kamel es una física egipcia reconocida internacionalmente por su trabajo en el proyecto SESAME (Synchrotron-light for Experimental Science and Applications in the Middle East), una de las iniciativas científicas más ambiciosas y simbólicas de cooperación en Oriente Medio. Su trayectoria combina excelencia académica, liderazgo científico y un fuerte compromiso con la diplomacia científica. En un contexto geopolítico marcado por tensiones históricas, Kamel representa una idea poderosa: que la ciencia puede unir a países enfrentados. Infancia y vocación científica: romper barreras desde el inicio Gihan Kamel nació en Egipto en 1976, en una familia donde la educación desempeñaba un papel central, ya que su madre era médica y su padre profesor. Su decisión de dedicarse a la física no solo fue una elección académica, sino también una forma de desafiar las expectativas sociales y abrir camino para otras mujeres. Formación académica: de El Cairo a Roma Su trayectoria académica comenzó en la Universidad de Helwan, en El Cairo, donde se especializó en Física del Estado Sólido. Allí obtuvo tanto su licenciatura como su máster, consolidando una base científica sólida. Se trasladó a Italia para continuar sus estudios en la Sapienza University of Rome, donde completó un doctorado en biofísica en 2011. Durante esta etapa, también trabajó en centros de investigación avanzados, adquiriendo experiencia en el uso de tecnología de sincrotrón, una herramienta clave en su futura carrera. Esta combinación de formación en Egipto y Europa fue determinante para desarrollar una perspectiva global de la ciencia. SESAME: ciencia, cooperación y diplomacia El proyecto SESAME es el eje central de la carrera de Gihan Kamel. Ubicado en Jordania, este acelerador de partículas reúne a científicos de países con profundas tensiones políticas, incluyendo naciones que históricamente han estado en conflicto. En este entorno, Kamel desempeña el papel de científica principal en la línea de infrarrojos, una posición que implica tanto responsabilidades técnicas como liderazgo en investigación. Imagen tomada de la página Africa Connect 3 Sin embargo, el valor de SESAME va mucho más allá de su dimensión científica. Se trata de un ejemplo único de diplomacia científica, donde la colaboración en torno a objetivos comunes permite superar barreras políticas y culturales. En este espacio, investigadores de distintos países trabajan juntos, compartiendo conocimiento y construyendo relaciones profesionales que trascienden las diferencias geopolíticas. Gihan Kamel ha sido una figura clave en este proceso, demostrando que la ciencia puede convertirse en un lenguaje común. Ciencia para la paz: una visión global Uno de los aspectos más destacados de la trayectoria de Kamel es su defensa de la ciencia como herramienta para la paz. A lo largo de su carrera, ha participado en numerosas conferencias internacionales donde ha compartido su experiencia y su visión sobre el papel de la investigación en la construcción de sociedades más cooperativas. Su mensaje es claro: cuando los científicos colaboran, las fronteras pierden relevancia y se genera un espacio de diálogo basado en el conocimiento y el respeto mutuo. Imagen tomada de la página lighsources.org Esta visión adquiere especial importancia en regiones como Oriente Medio, donde los conflictos han marcado profundamente las relaciones entre países. En este contexto, iniciativas como SESAME y figuras como Kamel demuestran que existen alternativas basadas en la cooperación. Reconocimiento internacional y premios de Gihan Kamel El trabajo de Gihan Kamel ha sido reconocido a nivel internacional, tanto por su excelencia científica como por su impacto social. A lo largo de los años, ha recibido diversos premios y distinciones que reflejan la importancia de su contribución. Entre los reconocimientos más destacados se encuentra el John Wheatley Award, que recibió en 2025 por su contribución a la física y a la cooperación científica internacional. Este premio es especialmente relevante porque distingue a científicos que trabajan en países en desarrollo o en contextos con limitaciones estructurales, poniendo en valor no solo la investigación, sino también el esfuerzo por desarrollarla en condiciones complejas. Además, fue reconocida por la prestigiosa revista Nature como una de las mujeres científicas destacadas en el Día Internacional de la Mujer en 2023, lo que consolidó su visibilidad dentro de la comunidad científica global. También ha recibido el Premio Eureka en 2020, que reconoce su labor en la divulgación científica y su compromiso con el impacto social del conocimiento. Estos reconocimientos no solo valoran sus logros en el ámbito de la física, sino también su papel como embajadora de la ciencia como herramienta de diálogo, cooperación y entendimiento entre culturas. Mujeres en la ciencia: liderazgo y representación Durante años, fue la única mujer científica en el proyecto SESAME, lo que pone de manifiesto tanto las barreras existentes como su capacidad para superarlas. Su presencia en este tipo de entornos tiene un valor simbólico muy significativo, ya que contribuye a visibilizar el talento femenino en disciplinas STEM. Su historia sirve como inspiración para nuevas generaciones de mujeres que desean dedicarse a la ciencia. Kamel ha defendido la importancia de crear espacios inclusivos donde el talento pueda desarrollarse sin limitaciones, subrayando que la diversidad es un factor clave para la innovación. Investigación y aplicaciones: Gihan Kamel más allá de la teoría El trabajo de Kamel en la línea de infrarrojos de SESAME tiene múltiples aplicaciones prácticas que van mucho más allá de la investigación teórica. La tecnología de sincrotrón permite analizar materiales con una precisión extraordinaria, lo que tiene implicaciones en campos como la medicina, la biología, la arqueología y la ciencia de materiales. Gracias a estas herramientas, es posible estudiar desde la estructura de proteínas hasta la composición de objetos históricos, lo que demuestra el impacto directo de este tipo de investigación en la sociedad. En este sentido, la labor de Kamel contribuye no solo al avance del conocimiento, sino también al desarrollo de soluciones concretas para distintos ámbitos. África y el futuro de la ciencia global Además de su trabajo en Oriente Medio, Gihan Kamel también participa en iniciativas destinadas a fortalecer la infraestructura científica en África. Uno de los proyectos más relevantes en este ámbito es el African Light Source, cuyo objetivo es desarrollar un
Salma Niazi: la joven periodista que se negó a guardar silencio
Todavía existen lugares donde contar la verdad puede costar la libertad, el exilio o incluso la vida. En ese contexto tan complejo surge la figura de Salma Niazi, una joven periodista afgana que ha decidido dedicar su carrera a algo tan simple y a la vez tan valiente como contar historias. Pero no cualquier historia. Niazi se ha propuesto amplificar las voces de las mujeres afganas, muchas de las cuales han quedado invisibilizadas en los últimos años. Su trabajo demuestra que el periodismo puede convertirse en una forma de resistencia, especialmente cuando el silencio parece imponerse como norma. Imagen tomada de la publicación The Afghan Times, de la cual Niazi es fundadora Su historia no es solo la de una periodista; es también la de una generación de mujeres que se niegan a desaparecer del espacio público. Una vocación temprana Salma Niazi nació en 2001 en Afganistán, en la provincia de Laghman, una región donde las oportunidades para las mujeres han sido tradicionalmente limitadas. Desde muy joven sintió curiosidad por el mundo que la rodeaba y por las historias que se escondían detrás de los acontecimientos cotidianos. Mientras muchos adolescentes se centraban en terminar sus estudios, Niazi ya tenía claro que quería dedicarse al periodismo. Le fascinaba la idea de investigar, preguntar y explicar lo que estaba ocurriendo en su país. A los 16 años dio un paso que marcaría su vida: comenzó a trabajar como periodista en medios locales, convirtiéndose en una de las pocas mujeres reporteras de su provincia. En un entorno donde las mujeres rara vez ocupaban espacios visibles en los medios, su presencia ya representaba un desafío a las normas sociales establecidas. Sus primeros trabajos se centraron en la radio local, un medio muy importante en Afganistán para llegar a comunidades rurales. Allí empezó a cubrir temas sociales, especialmente aquellos relacionados con la vida cotidiana de las mujeres. El periodismo como herramienta de cambio para Salma Niazi Desde el inicio de su carrera, Niazi entendió el periodismo como algo más que una profesión. Para ella era una herramienta capaz de generar cambios sociales. En sus reportajes se interesaba por historias que muchas veces quedaban fuera de la agenda mediática: niñas que luchaban por acceder a la educación, mujeres que intentaban emprender pequeños negocios o comunidades que enfrentaban dificultades para reconstruir su vida tras años de conflicto. Este enfoque humano se convirtió en una de las características principales de su estilo periodístico. Más allá de las cifras o los discursos políticos, su interés estaba en las personas. Su trabajo comenzó a llamar la atención porque mostraba una realidad compleja, lejos de los estereotipos que a menudo dominan las narrativas internacionales sobre Afganistán. Un país que cambió radicalmente La carrera de Niazi dio un giro dramático en 2021, cuando los talibanes regresaron al poder en Afganistán. El cambio político transformó profundamente el panorama mediático del país. Muchos medios cerraron o fueron sometidos a estrictos controles, y numerosas periodistas se vieron obligadas a abandonar sus trabajos. En algunos casos, simplemente ser mujer y periodista se convirtió en un riesgo. Ante esta situación, Niazi tomó una decisión difícil pero necesaria: abandonar el país para poder continuar su trabajo desde el extranjero. El exilio significaba separarse de su hogar, de su cultura y de su comunidad, pero también representaba la única forma de seguir informando con libertad. Para muchas personas, esa habría sido una razón para abandonar el periodismo. Para ella fue exactamente lo contrario. El nacimiento de un nuevo medio En lugar de retirarse, Salma Niazi decidió crear su propio proyecto periodístico: The Afghan Times. El objetivo era claro: construir una plataforma donde las voces afganas, especialmente las de las mujeres, pudieran seguir siendo escuchadas. El medio nació con una misión ambiciosa: contar historias que reflejaran la realidad del país desde la perspectiva de quienes la viven cada día. Una de las características más interesantes del proyecto es que reúne a periodistas dentro y fuera de Afganistán. Algunas reporteras continúan trabajando desde el país, mientras otras colaboran desde el exilio. Muchas de ellas utilizan seudónimos por razones de seguridad, pero su trabajo permite documentar situaciones que de otro modo quedarían ocultas. Periodismo desde la distancia Dirigir un medio desde el exilio no es sencillo. La falta de recursos, las dificultades logísticas y la distancia con el terreno son desafíos constantes. Sin embargo, Niazi ha demostrado una enorme capacidad de adaptación. Gracias a las herramientas digitales y a una red de colaboradoras comprometidas, el proyecto ha conseguido mantenerse activo y seguir publicando reportajes sobre la situación en Afganistán. Además, el medio ha ampliado su enfoque para incluir análisis, testimonios y artículos de opinión que exploran la vida cotidiana bajo el nuevo contexto político. Para muchas mujeres afganas, estas publicaciones representan uno de los pocos espacios donde su realidad sigue siendo visible. Salma Niazi: Inspiración para una nueva generación La historia de Salma Niazi también se ha convertido en una fuente de inspiración para jóvenes periodistas, especialmente mujeres. Su trayectoria demuestra que el periodismo puede adaptarse a circunstancias extremas y que incluso en contextos de censura o represión es posible encontrar formas de seguir informando. En un momento en el que muchas periodistas afganas han sido obligadas a abandonar sus trabajos, proyectos como el suyo ayudan a mantener viva la tradición periodística del país. También contribuyen a crear redes internacionales de apoyo y colaboración entre periodistas. El poder de contar historias Uno de los aspectos más fascinantes del trabajo de Niazi es su capacidad para transformar historias individuales en relatos universales. Cuando escribe sobre una estudiante que lucha por continuar sus estudios o sobre una madre que intenta mantener a su familia en medio de la crisis económica, no solo está describiendo una situación concreta. Está mostrando la resiliencia de toda una sociedad. Esa sensibilidad narrativa ha permitido que sus reportajes conecten con lectores de diferentes partes del mundo. Su trabajo recuerda la importancia de escuchar las historias con atención y profundidad. Una voz de Salma Niazi no se apaga A