Souad Amiry: arquitectura, memoria y resistencia en la vida cotidiana palestina

Arquitecta, escritora y activista cultural, Souad Amiry ha logrado entrelazar disciplinas aparentemente distantes para construir un relato complejo, humano y profundamente irónico sobre la vida en Palestina. Su obra no solo documenta la realidad, sino que también reivindica la memoria, el humor y la dignidad como formas de resistencia.

Orígenes y formación

Nacida en Damasco en 1951 en el seno de una familia palestina desplazada, Souad Amiry creció entre historias de pérdida y desplazamiento que marcarían su sensibilidad. Su educación la llevó a Beirut y más tarde a Estados Unidos y Reino Unido, donde se formó como arquitecta. Sin embargo, lejos de limitarse al ámbito técnico, su carrera se expandió hacia el activismo cultural y la escritura, convirtiéndose en una figura clave en la preservación del patrimonio palestino.

Arquitectura como memoria viva

Uno de los aspectos más fascinantes de su trayectoria es su capacidad para combinar la arquitectura con la narrativa. Para Amiry, los edificios no son meras estructuras físicas, sino portadores de memoria, identidad y conflicto. En 1991 fundó el Riwaq Center for Architectural Conservation, una organización dedicada a la restauración de edificios históricos en Palestina. Este proyecto no solo busca conservar el patrimonio arquitectónico, sino también revitalizar comunidades enteras, devolviendo vida a espacios olvidados o destruidos.

Souad Amiry

Imagen del fotógrafo Edoardo Loliva,  tomada de la publicación Artribune en la entrega del prestigioso Premio Argan (2025).

La escritura como forma de resistencia

Pero si su labor como arquitecta es admirable, su faceta como escritora es la que le ha dado reconocimiento internacional. Su libro más conocido, “Sharon y mi suegra”, es una colección de diarios escritos durante la Segunda Intifada. Lejos de adoptar un tono solemne o trágico, Amiry opta por el humor, la ironía y la observación cotidiana para retratar una realidad profundamente compleja.

El poder del humor

Este enfoque es, en sí mismo, una forma de resistencia. En lugar de presentar a los palestinos como víctimas pasivas, Amiry los muestra como individuos con agencia, emociones y sentido del humor. Sus relatos están llenos de detalles domésticos: discusiones familiares, visitas inesperadas, pequeñas frustraciones diarias. Sin embargo, estos elementos aparentemente triviales adquieren un significado político al situarse en un contexto de ocupación.

El uso del humor es particularmente significativo. En situaciones de opresión, la risa puede parecer inapropiada o incluso irrespetuosa. Pero para Amiry, el humor es una herramienta poderosa para desarmar el miedo y afirmar la humanidad.

Movilidad y vida cotidiana

Otro tema central en su obra es la movilidad, o más bien, la falta de ella. En muchos de sus escritos, los desplazamientos se convierten en odiseas llenas de obstáculos. Un trayecto que en condiciones normales tomaría minutos puede extenderse durante horas debido a controles militares. Esta limitación del movimiento no solo afecta la vida práctica, sino también la psicología de las personas.

Souad Amiry: Estilo narrativo accesible

La escritura de Amiry destaca también por su estilo accesible y cercano. No recurre a un lenguaje excesivamente técnico ni a discursos grandilocuentes. En cambio, utiliza una prosa sencilla que permite al lector conectar de inmediato con las experiencias que describe.

Otras obras y proyección internacional

Además de “Sharon y mi suegra”, Amiry ha publicado otras obras que continúan explorando temas similares, siempre desde una perspectiva personal y crítica. Sus libros han sido traducidos a múltiples idiomas, lo que ha permitido que su voz trascienda fronteras.

Souad Amiry y la perspectiva de género

Es importante destacar también su papel como mujer en un entorno marcado por múltiples formas de opresión. Amiry no solo desafía las estructuras de poder externas, sino también las internas, cuestionando normas sociales y roles de género.

Patrimonio y resistencia cultural

La dimensión arquitectónica de su trabajo sigue siendo fundamental. A través de Riwaq, Amiry ha impulsado proyectos que no solo restauran edificios, sino que también generan empleo y fortalecen el tejido social.

Memoria, tiempo e identidad

Otro aspecto relevante de su obra es la relación con el tiempo. En sus escritos, el pasado y el presente se entrelazan constantemente. La memoria juega un papel crucial como herramienta para entender el presente y proyectar el futuro.

Su trabajo demuestra que la lucha por la justicia no se limita a los ámbitos políticos o militares, sino que también se libra en el terreno de la narrativa, la memoria y la identidad.

En última instancia, lo que hace única a Souad Amiry es su capacidad para encontrar humanidad en medio de la adversidad. A través de su escritura y su trabajo arquitectónico, nos recuerda que incluso en las circunstancias más difíciles, las personas siguen viviendo, creando y resistiendo.

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