Nawel Ben Kraïem: canciones con alma mediterránea

Nawel Ben Kraïem es cantautora, poeta e intérprete, su obra transita con naturalidad entre el árabe y el francés, entre la tradición musical del norte de África y los sonidos contemporáneos de Europa. Su repertorio habla de identidad, exilio, libertad, memoria y esperanza, convirtiéndose en un reflejo de las múltiples influencias que han marcado su trayectoria personal y artística.

Sus canciones exploran las emociones humanas desde una perspectiva íntima y, al mismo tiempo, abordan cuestiones sociales como la migración, el papel de las mujeres, la convivencia entre culturas y el vínculo con el Mediterráneo. Su capacidad para combinar poesía y música la ha convertido en una de las voces más interesantes de la escena musical franco-magrebí.

Una infancia entre dos orillas

Nawel Ben Kraïem nació en Túnez y pasó parte de su infancia entre su país natal y Francia. Esa experiencia de crecer entre dos culturas ha marcado profundamente su forma de entender el mundo y también su música.

En numerosas entrevistas ha explicado que nunca ha sentido la necesidad de elegir entre una identidad u otra. Al contrario, considera que pertenecer a dos universos culturales le ha permitido construir una mirada más amplia y abierta. Esa doble herencia se percibe tanto en sus composiciones como en su forma de interpretar sobre el escenario.

El Mediterráneo ocupa un lugar central en su imaginario artístico. No aparece únicamente como un espacio geográfico, sino como un territorio compartido donde confluyen lenguas, tradiciones, recuerdos y personas que han vivido el viaje, el encuentro y, en ocasiones, el desarraigo.

De la poesía a la canción

Antes de consolidarse como cantautora, Nawel Ben Kraïem desarrolló un profundo interés por la literatura y la poesía. Esa influencia continúa presente en toda su obra.

Sus letras no buscan únicamente acompañar una melodía, sino construir imágenes y transmitir emociones con un lenguaje cuidado y evocador. En ellas aparecen con frecuencia el mar, el viento, la infancia, la memoria, el amor y la libertad.

La artista ha reconocido la influencia de grandes poetas y escritores francófonos y árabes. También, de la tradición oral mediterránea, donde la música y la palabra siempre han estado estrechamente unidas.

Esta dimensión literaria diferencia su trabajo dentro del panorama musical actual y explica por qué muchos críticos la describen como una «cantautora-poeta».

Una música sin fronteras

Definir el estilo de Nawel Ben Kraïem no resulta sencillo.

Su música combina elementos de la chanson francesa, las melodías tradicionales tunecinas, el jazz, el folk, la música mediterránea y la llamada world music. El resultado es un sonido delicado y muy personal que evita los estereotipos asociados tanto a la música árabe como a la canción francesa.

En sus conciertos conviven instrumentos tradicionales con arreglos contemporáneos, creando una atmósfera íntima que invita a escuchar con atención cada palabra.

El uso alternado del francés y del árabe no responde únicamente a una elección estética. Para la artista, ambas lenguas forman parte de su identidad y representan dos maneras complementarias de expresar sentimientos y contar historias.

El Mediterráneo como fuente de inspiración

Uno de los temas más recurrentes en la obra de Nawel Ben Kraïem es el Mediterráneo.

En sus canciones aparece como un espacio de encuentros culturales, pero también como un lugar atravesado por profundas desigualdades y por las historias de quienes se ven obligados a abandonar su hogar.

Sin caer en discursos explícitamente políticos, muchas de sus composiciones invitan a reflexionar sobre la movilidad, la pertenencia y la convivencia entre pueblos.

Su álbum «Barbès Blue», por ejemplo, toma como punto de partida el conocido barrio parisino de Barbès, uno de los lugares más multiculturales de la capital francesa. A través de sus canciones, la artista retrata un universo donde conviven personas de diferentes orígenes, idiomas y tradiciones, mostrando la riqueza cultural que nace de esa diversidad.

Una artista comprometida

Aunque Nawel Ben Kraïem evita definirse como una cantante de protesta, su trayectoria está marcada por un fuerte compromiso con los valores del diálogo intercultural y la igualdad.

Ha participado en festivales dedicados a los derechos humanos, encuentros sobre diversidad cultural y proyectos que promueven el intercambio artístico entre Europa y el norte de África.

Su presencia en el Festival Chouftouhonna, celebrado en Túnez, refleja esa sensibilidad. Este encuentro de arte feminista reúne a creadoras de diferentes países para reflexionar sobre cuestiones relacionadas con la igualdad, la libertad de expresión y la representación de las mujeres en la cultura.

Su participación encaja con una carrera artística que apuesta por la creatividad como herramienta para tender puentes entre sociedades.

Los escenarios internacionales

A lo largo de los años, Nawel Ben Kraïem ha llevado su música a numerosos festivales y teatros de Europa, el norte de África y Oriente Medio.

Sus actuaciones se caracterizan por un formato cercano, donde la palabra ocupa un lugar tan importante como la interpretación musical.

En muchas ocasiones comparte con el público el origen de sus canciones, explicando cómo determinadas experiencias personales o acontecimientos históricos han influido en su proceso creativo.

Esta cercanía ha contribuido a crear una relación muy especial con quienes siguen su trabajo.

Nawel Ben Kraïem: Música para el diálogo

Uno de los aspectos más interesantes de la obra de Nawel Ben Kraïem es su capacidad para acercar culturas diferentes sin renunciar a la autenticidad.

En un momento en que las identidades suelen presentarse como realidades enfrentadas, su música propone justamente lo contrario: aceptar la complejidad, reconocer las múltiples pertenencias y entender el mestizaje como una fuente de riqueza.

Sus composiciones muestran que es posible cantar en francés y en árabe, inspirarse en la tradición tunecina y dialogar con la chanson francesa, manteniendo siempre una voz propia.

La escritura, otra forma de expresión

Además de su trayectoria musical, Nawel Ben Kraïem ha desarrollado una faceta literaria que refleja la misma sensibilidad presente en sus canciones. Para ella, la escritura y la música son dos lenguajes complementarios con los que explorar temas como la identidad, la memoria, el exilio, el amor y el Mediterráneo.

Ha publicado dos libros de poesía:

  • «J’abrite un secret» (2019), una colección de poemas íntimos donde aborda la búsqueda de uno mismo, la feminidad y el recuerdo. La obra combina una escritura delicada con imágenes inspiradas en el mar y los paisajes mediterráneos.

Imagen de Victor Delfim tomada de la publicación Le Journal des activités sociales et de l’enérgie

  • Le corps don (2024) – publicado por Éditions Bruno Doucey, donde explora la maternidad, la filiación, el cuerpo femenino, la transmisión entre generaciones y los tabúes que rodean la experiencia de las mujeres

Lejos de considerar la literatura una actividad secundaria, Nawel Ben Kraïem entiende la escritura como el origen de gran parte de su creación artística. Muchas de sus canciones nacen primero como poemas y, posteriormente, encuentran en la música una nueva dimensión expresiva. Esta estrecha relación entre literatura y composición convierte su obra en un universo coherente, donde cada texto y cada melodía dialogan entre sí.

Nawel Ben Kraïem: Una carrera en constante evolución

Lejos de repetirse, Nawel Ben Kraïem continúa explorando nuevos formatos y colaboraciones.

Ha trabajado con músicos procedentes de distintos países y disciplinas, ampliando continuamente su universo sonoro. Esa apertura artística le ha permitido conectar con públicos muy diversos, tanto entre quienes se interesan por la música mediterránea como entre los seguidores de la canción de autor y la poesía musical.

Cada nuevo proyecto refleja una búsqueda constante de equilibrio entre tradición y modernidad, entre raíces e innovación.

Un espacio de encuentro y diálogo

La trayectoria de Nawel Ben Kraïem demuestra que la música puede convertirse en un espacio de encuentro donde las diferencias dejan de ser fronteras para transformarse en oportunidades de diálogo.

Su obra invita a escuchar el Mediterráneo desde una perspectiva humana y poética, alejándose de los estereotipos para mostrar una realidad llena de matices. A través de sus canciones, la artista construye un puente entre Túnez y Francia. Entre el árabe y el francés, entre la memoria y el presente.

Escuchar a Nawel Ben Kraïem es descubrir una artista que entiende la canción como un lenguaje universal capaz de conectar personas de orígenes distintos. Su voz, delicada y profunda, recuerda que la cultura siempre encuentra maneras de cruzar fronteras. Ademas, señala que el Mediterráneo, más que una línea que separa, puede ser un mar que une.

Imagen principal de  Victor Delfim tomada de la publicación Le Suricate Musique

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