Rand Abou Fakher es una joven cineasta, artista multidisciplinaria y programadora, cuya voz emergente — y fuertemente marcada por experiencias de desplazamiento, memoria y pertenencia — la posiciona como una figura muy interesante dentro del cine contemporáneo árabe y europeo. Nacida en Siria en 1995, estudió flauta en el Conservatorio Nacional de Damasco y desde 2015 reside en Bruselas (Bélgica). Su obra aborda temas como la memoria, la guerra, el desplazamiento, la intimidad familiar y la identidad, mediante una aproximación visual experimental que difumina los límites entre ficción y realidad.
En este blog me propongo recorrer su trayectoria, su obra principal, sus preocupaciones estéticas y políticas, y el impacto que está teniendo su trabajo.
Orígenes y formación de Rand Abou Fakher
Rand Abou Fakher nació en Siria y cursó sus estudios musicales en el Conservatorio Nacional de Damasco, especializándose en flauta. Este trasfondo musical muestra ya un interés temprano por la continuidad artística, más allá del cine. En 2015 se trasladó a Bruselas, lo cual marca un punto de inflexión tanto personal como creativo.
La experiencia de migración — dejar Siria para instalarse en Europa — no solo se convierte en un hecho biográfico, sino en un motor creativo para su obra, donde el tema de la pertenencia, del exilio y de la memoria del hogar perdido aparece con fuerza. En ese contexto, decidió expandir su práctica artística hacia el audiovisual y el cine, explorando cómo el cine puede capturar lo que no siempre es visible o lo que ha sido desplazado.
Primeros trabajos y reconocimiento
La primera obra relevante de Rand es el cortometraje Braided Love (2018), que ella escribió y dirigió. Estrenado en el Festival de Sarajevo, este film fue su presentación internacional al cine.
En 2020 realizó el cortometraje So We Live (16 minutos), producido en Bélgica. La trama: una familia en un país devastado por la guerra experimenta lo que parece una velada normal, mientras conversaciones cotidianas se entrelazan con el trasfondo de la guerra. Este film obtuvo importantes reconocimientos: ganó el Gran Premio de la competición internacional del Brussels Short Film Festival (BSFF) en 2021. También obtuvo el premio a la mejor cortometraje flamenco en el Festival de Cortometrajes de Lovaina (“Kortfilmfestival Leuven”) en 2020.

Estos premios no solo han validado su trabajo sino que lo han colocado en un contexto internacional, permitiéndole que su voz sea escuchada más allá de los círculos del cine de autor o de las comunidades árabes.
Temáticas y estilo
Una de las señas de identidad de Rand Abou Fakher es su enfoque sobre la memoria — tanto individual como colectiva — y la forma en que esta memoria se ve sacudida por la guerra, el desplazamiento y la ruptura del hogar. Por ejemplo, en “So We Live” la vida cotidiana de una familia se ve interrumpida por la incesante amenaza de la guerra; Rand declaró que “quería una familia que hubiera vivido durante la guerra en Siria… que supiera lo que era estar en tal situación”.
Otro aspecto clave es su interés por el sueño, la visión, la noción de “olvido” y de cómo las heridas del pasado se transmiten de generación en generación. Su proyecto de largometraje On the Way to Forgive I Forgot Myself (en desarrollo) aborda precisamente esto: una joven siria, ya en Bruselas, que intenta recordar un sueño olvidado que la conecta con su tierra natal, descubriendo traumas familiares y memorias enterradas.
Estilísticamente, Rand mezcla elementos de documental, ficción, trabajo de archivo, performances y visuales experimentales, lo que la ubica en esa frontera del cine donde el medio busca reinventarse para hacer justicia a las historias complejas. Su filmografía, aunque breve hasta ahora, muestra una evolución hacia formatos más largos y ambiciosos.
Proyecto en desarrollo y otras actividades
El proyecto “On the Way to Forgive I Forgot Myself” es un gran paso para Rand. En el catálogo del TorinoFilmLab (TFL) se describe así: “past, present, dreams and visions collide in Brussels as Rï, una joven siria, trata de recordar un sueño olvidado (…) mientras descubre la historia de opresión política, social y familiar de sus ancestros”.

Imagen de la página de Rand Abou Fakher
Además de su trabajo como directora, Rand también participa como programadora: desde 2021 trabaja para el Toronto Arab Film Festival (Canada) como programadora de cine árabe. Asimismo, fue seleccionada como artista asociada para el centro cultural Beursschouwburg en Bruselas, como parte de un programa de apoyo a artistas emergentes (2022-2025).
Esto demuestra que su trabajo no está limitado a la realización de cortometrajes, sino que forma parte de una práctica artística más amplia, que incluye investigación, instalaciones, performances y colaboración con instituciones culturales. Ella misma habla de “The Act of Witnessing: Challenging Hierarchies in Crafting the Moving Image” como su línea de trabajo de mediano plazo.
Relevancia y contexto cultural
La obra de Rand Abou Fakher se inserta en varios contextos culturales y políticos: por un lado, en el cine árabe (y más específicamente sirio) de la diáspora, que ha visto proliferar voces que abandonaron sus países de origen por la guerra; por otro, en el cine europeo contemporáneo que explora la migración, la identidad híbrida, y la memoria del conflicto. Su trabajo aporta una mirada personal e íntima, que evita el tono meramente documental de “testimonio”, pero que tampoco rehúye la politización del arte.
Ese equilibrio es una de sus fortalezas: no busca explicitar grandes teoremas, sino que se sumerge en lo cotidiano, en los cuerpos que siguen adelante, en las cicatrices que no se borran. Y lo hace con una sensibilidad visual que demuestra dominio del medio (como también lo mencionaron los jurados del Festival de Lovaina al premiarla).
Además, su práctica multidisciplinaria (música, cine, artes visuales) le da un carácter híbrido que puede conectar con públicos que no solo están interesados en el cine, sino en el arte contemporáneo en general.
Impacto y proyección de Rand Abou Fakher
Como señalábamos, su cortometraje “So We Live” obtuvo el Gran Premio de BSFF en 2021. Esto es un hito pues ese festival pertenece a la red de festivales calificados para los Oscars. También ha sido galardonada por la Fundación Takla en Bremen (Premio para jóvenes artistas sirios) en 2024, lo cual refuerza su impacto más allá del cine puro.
La proyección internacional de su obra, su visibilidad en festivales europeos y su protagonismo como artista asociada, programadora y mentora, indican que está emergiendo como una voz de referencia dentro del cine de la diáspora árabe y en el arte contemporáneo europeo.
Mirada reflexiva
Lo que llama particularmente de la obra de Rand es cómo aborda la memoria no como algo pasivo, sino como tejido activo de la identidad: recuerdo, olvido, herida, desplazamiento, sueño. Es decir, no “¿qué pasó?”, sino “¿cómo lo llevo?”, “¿cómo vivo con aquello?”. Su arte plantea preguntas de pertenencia, de duelo, de familia, de tiempo detenido y tiempo que transcurre sin pedir permiso.
Por ejemplo, en “So We Live” la cámara se mueve en un plano continuo (one-shot), lo que genera una sensación de vértigo y de seguimiento del tiempo que amenaza con romperse. Esa decisión formal refuerza el contenido: la familia vive la normalidad aparente, pero el telón de fondo es el conflicto. Aquí lo ordinario adquiere una tensión, un subtexto que nos remite a lo extraordinario y lo brutal.
Además, el hecho de que vive en Bruselas y trabaje con comunidades de migrantes o desplazados le permite una perspectiva híbrida, que quizás no sería la misma si permaneciera en Siria o si no hubiera tenido experiencia de desplazamiento. Esa hibridación le permite ser puente entre mundos, mirada de dentro-fuera.
Retos y próximos pasos de Rand Abou Fakher
Como toda cineasta emergente que trabaja en el cruce de culturas, idiomas y mercados, Rand enfrenta varios retos: financiación para largometrajes, distribución internacional, visibilidad más allá del circuito de festivales de autor, y talvez consolidar un estilo propio sin que ello se convierta en etiqueta.
Su próximo proyecto de largometraje supone un gran paso. La transición del cortometraje al largometraje es un momento clave en la carrera de todo director o directora, y la forma en que logre concretarlo puede definir su trayectoria futura. Además, hacer cine que hable de Siria, del desplazamiento, de la memoria, plantea la cuestión de cómo dialogar con audiencias que no comparten esa experiencia directa.
Asimismo, la multiculturalidad de su contexto (sirio, belga, europeo) puede ser tanto fortaleza como desafío — en el sentido de que los mercados a veces esperan “películas sirias sobre guerra” o “historias de migrantes” y el riesgo es caer en clichés o en la segmentación de mercado.
No obstante, su vinculación con instituciones de apoyo (como Beursschouwburg, el Vlaams Audiovisueel Fonds) y su visibilidad creciente indican que está desarrollando las redes necesarias para enfrentar esos retos
Cruce de culturas
Rand Abou Fakher representa la convergencia de muchas generaciones y ámbitos: la generación de cineastas que salieron de los países árabes en conflicto, la práctica artística que se extiende más allá del cine, la búsqueda de nuevas formas narrativas para hablar de lo que no siempre se dice, y la construcción de una trayectoria en Europa que dialoga con sus raíces.
Su obra nos recuerda que el cine puede ser un espacio de memoria, de testimonio, de transformación, pero también de belleza, de reflexión, de intimidad. Y que la voz de una mujer siria en Bruselas puede resonar hondamente en festivales de cine árabe, europeos y globales.
Sin duda, merece seguirse de cerca. Nos queda por ver cómo su gran proyecto de largometraje toma forma, qué nuevas estéticas desarrollará y de qué manera continuará articulando sus preguntas sobre memoria, identidad y pertenencia.
Imagen principal tomada de MUBI








