Heiny Srour: cineasta libanesa que rompe moldes

Heiny Srour es una figura que trasciende tanto por su concepción estética como por su contundente compromiso político. Nacida en Beyrut en 1945, su obra no sólo rompió moldes narrativos y estilísticos, sino que también alzó la voz ante las jerarquías culturales, de género y de poder que alfabetizan el cine dominante. Su trayectoria merece una mirada detenida, tanto por sus logros formales como por su radical coherencia.

Orígenes de Heiny Srour

Heiny Srour nació el 23 de marzo de 1945 en Beirut, en una familia de raíces complejas —la combinación de una madre egipcia, un padre libanés y un pasado judío que marcarían su identidad personal y artística.
Estudió sociología en la American University of Beirut y posteriormente obtuvo un doctorado en antropología social en la Sorbonne de París.
Ese cruce de disciplinas —sociología, antropología, cine— y su bagaje vital (una mujer árabe, judía, educada en Europa, inmersa en las luchas del Tercer Mundo) alimentaron una mirada cinematográfica fuera de lo común.

Heiny Srour
Heiny Srour

Los primeros pasos en el cine

Aunque su primer cortometraje, Bread of Our Mountains (1968, 3 min) se perdió durante la guerra civil libanesa, fue un ensayo temprano de lo que vendría: una apuesta por el cine crítico, comprometido y estéticamente audaz.
Pero fue en los años 70 que Srour comenzó a forjar su lugar: en 1974, con el documental The Hour of Liberation Has Arrived, se convirtió en la primera cineasta árabe mujer en tener un film seleccionado en el Cannes Film Festival.

El valor de “La hora de la liberación ha llegado”

Este documental está rodado durante la revuelta en la región de Dhofar (Omán), organizada por la guerrilla marxista-leninista del Popular Front for the Liberation of the Occupied Arabian Gulf (PFLOAG). Srour no sólo documenta la revuelta sino que pone su cámara al servicio de las mujeres guerrilleras que participaron en ella.
Lo innovador del film reside en que no pretende la neutralidad: desde montaje, sonido y discurso, se posiciona, toma partido. En palabras de Srour: “You can’t place images filmed on both sides of the fence in any order, … that would put oppression and freedom, injustice and justice on the same level.”
Esta apuesta estética-política le granjeó vetos en muchos países árabes por su carga socialista y feminista.

“Leila y los lobos”: la gran obra de síntesis

En 1984, Srour estrena su primer (y hasta hoy único) largometraje de ficción, Leila and the Wolves. Pero “ficción” no le hace justicia: es un rompecabezas que mezcla narrativa, archivo, mitología, memoria, imágenes de archivo y fantasía.
La historia: Leila, una joven libanesa desde Londres viaja a lo largo del tiempo para entrelazar su biografía con la de las mujeres palestinas y libanesas que lucharon por la emancipación. El film bifurca el relato histórico oficial y coloca a las mujeres como sujetos centrales de la lucha, no sólo como víctimas.
Su producción no fue fácil: cayó en plena Guerra Civil libanesa, con escenas rodadas en zonas de conflicto. Srour comentó: “Shooting under the bullets of the Lebanese civil war … we narrowly escaped death many times.”
Estilísticamente, el film no imita el documental militar de los sesenta; antes bien, subvierte las formas, mezcla colores, filtros, viajes temporales, secuencias oníricas. Como ella misma dijo: “Writing in haste prevented the censorship of rationality. It enabled the unconscious to stand high and see far.”
En el canon del cine contemporáneo su obra es considerada “radical”, “única” y todavía sub-reconocida.

Temáticas clave: Feminismo, anticolonialismo y archivo

Una de las marcas de Srour es su constancia en abordar tres ejes:

  • Feminismo: Srour entiende el cine como un medio para explorar las condiciones de las mujeres en la sociedad árabe. Ella misma se define “feminista y socialista”.
  • Anticolonialismo / tercer-mundo: Su mirada va más allá del relato nacionalista; analiza el imperialismo, la extracción de recursos, las dinámicas de poder globales. En La hora… esto se manifiesta explícitamente.
  • Memoria y archivo: Sus films usan imágenes de archivo, testimonios, mitología, reconstrucciones. En Leila y los lobos, el archivo se inserta en la narrativa como dispositivo para pensar la historia desde otro lugar.

Estilo cinematográfico y evoluciones formales de Heiny Srour

Srour nunca pasó por una escuela de cine tradicional; ella lo ha dicho: el cine-club de Beirut le permitió “ver 8½ y saber que el cine era el lenguaje que quería”.
Si bien La hora… tiene los rasgos del documental de guerrilla —voz en off, imágenes de conflicto, mirada militante—, Leila y los lobos cambia radicalmente: la estructura es libre, la forma híbrida, el tono más poético, la metáfora más explícita. Srour consideró que “como cineasta no debes quedarte igual, sino cambiar radicalmente de una película a otra”.
Este salto formal también implica una audacia estética: mezcla de ficción, archivo, documental, con apuestas visuales –como el famoso plano que va del rojo al azul en Leila….

Obstáculos, silencios…

No todo fue fácil. Srour contó que su film fue vetado en muchos países árabes, que la financiación era extremadamente precaria, que ser mujer, cineasta, árabe suponía un triple desafío.
Por otro lado, a pesar de su pioneerismo —la primera mujer árabe en Cannes— su obra es aún poco conocida fuera de círculos especializados. Sin embargo, los últimos años han visto una “re-descubrimiento”: restauraciones de sus films, retrospectivas, perfiles críticos que rescatan su influencia.
Un ejemplo: la serie de la American Cinematheque en 2025 dedicada a ella, con la proyección de Leila y los lobos y La hora… recién restaurados.

¿Por qué es relevante hoy Heiny Srour?

En un momento donde el debate sobre representación, género, poscolonialismo, cine global está tan vivo, la obra de Srour es un referente esencial.

  • Nos recuerda cómo el cine puede ser herramienta de lucha, contranarrativa, archivo de aquello que se olvida.
  • Su revisión de la historia desde la perspectiva de las mujeres y de los pueblos subalternos plantea interrogantes sobre quién cuenta la historia, bajo qué condiciones, y con qué sentido.
  • Estéticamente demuestra que el cine político no tiene que ser didáctico, que puede jugar con la forma, con la ficción, con el archivo para generar pensamiento crítico.
  • Para las nuevas generaciones de cineastas —y espectadores— su carrera es un ejemplo de coherencia, de compromiso, de valentía.

Consideraciones finales

Heiny Srour no fue (ni es) una cineasta “gratis” ni complaciente. “Intento evitar halagar los instintos más bajos del público”, ha dicho. Su cine exige, interpela, desafía. A veces por ello resulta incómodo, subversivo.
Si bien su producción puede parecer escasa —dos largometrajes notables, varios documentales y cortos— el impacto simbólico y estético de esos trabajos es enorme. Y si algo se puede recalcar de su legado es que el tamaño de la obra no siempre se mide por la cantidad, sino por la intensidad, la originalidad, la radicalidad.

Foto de portada de la American Cinematheque

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