Omaya Malaeb: entre la arquitectura, la música, el cine y la escena

Omaya Malaeb ha desarrollado una trayectoria difícil de encerrar en una sola disciplina. Arquitecta, artista sonora, actriz y música, su trabajo se sitúa en el espacio que conecta la arquitectura con la experiencia cotidiana de la ciudad. Antes de consolidarse en el ámbito de la arquitectura, Malaeb fue también una de las integrantes fundadoras de Mashrou’ Leila, uno de los grupos independientes libaneses más importantes surgidos en la escena alternativa de Beirut.

Su recorrido resulta especialmente interesante porque no responde a una separación convencional entre las artes. Para Malaeb, el espacio puede escucharse, la ciudad puede recorrerse como una composición y los sonidos cotidianos pueden convertirse en una forma de leer un territorio. Su práctica permite acercarse a Beirut desde una perspectiva en la que arquitectura, música y percepción urbana forman parte de una misma investigación.

De la arquitectura a la música y de la música a la ciudad

Omaya Malaeb estudió Arquitectura en la American University of Beirut y posteriormente realizó un máster en Advanced Architecture en el Barcelona Institute of Architecture, vinculado a la Universitat Pompeu Fabra. Su formación arquitectónica se ha desarrollado junto a una actividad profesional que incluye la enseñanza y la práctica independiente. Actualmente dirige Omaya Malaeb Office of Architecture, un estudio con base en Beirut, y ha ejercido también como docente en instituciones como la Lebanese American University y la American University of Beirut.

Pero su nombre también está asociado a una de las experiencias musicales más singulares surgidas en el Líbano contemporáneo. En 2008, cuando todavía era estudiante en la American University of Beirut, Malaeb participó en la creación de Mashrou’ Leila. Junto al violinista Haig Papazian y el guitarrista André Chedid, publicó una invitación abierta para reunir a músicos que quisieran tocar juntos y escapar, aunque fuera durante unas horas, de la presión de los estudios y de la situación política del país. Aquella iniciativa acabaría convirtiéndose en una banda que alcanzaría una importante proyección internacional.

Malaeb participó como teclista y grabó tres álbumes con el grupo antes de apartarse de las giras y de la actividad de la banda. Su paso por Mashrou’ Leila no fue un episodio aislado dentro de su trayectoria: la relación entre sonido, espacio y ciudad continuaría apareciendo posteriormente en su trabajo artístico.

Escuchar Beirut

Uno de los proyectos que mejor permite comprender esta dimensión de su obra es Landline, realizado en 2019 dentro de Acoustic Cities: London & Beirut. El proyecto reunió a diez artistas del Reino Unido y el Líbano para explorar los entornos sonoros de ambas ciudades y las diferentes maneras de experimentar sus espacios urbanos.

Omaya Malaeb: entre la arquitectura, la música, el cine y la escena

En Landline, Malaeb propone un ejercicio sonoro vinculado al desplazamiento por la ciudad. La pieza es presentada como un ejercicio guiado de gratitud pensado para la vida acelerada contemporánea y relacionado con la experiencia de migrar dentro y a través de la ciudad. La obra cuenta además con la voz de Joan Baz y un texto de Raafat Majzoub.

La elección del título resulta significativa. Una línea telefónica conecta dos puntos que pueden estar físicamente alejados; del mismo modo, caminar por una ciudad establece conexiones entre lugares, sonidos, recuerdos, personas y acontecimientos. En lugar de representar Beirut únicamente mediante imágenes arquitectónicas, Malaeb la convierte en una experiencia acústica.

Esta mirada revela otra dimensión de su trabajo: la ciudad no es únicamente aquello que se construye. También es aquello que se oye, se recorre y se experimenta.

Omaya Malaeb: Una arquitectura vinculada a la experiencia

Su práctica arquitectónica mantiene ese interés por la relación entre espacio y experiencia. Malaeb fue fundadora de OMOoA, una práctica de arquitectura y diseño con sede en Beirut, y ha trabajado tanto en proyectos propios como en contextos académicos y colaborativos.

Entre los proyectos en los que aparece su trabajo se encuentra Marah Nature Reserve Hub, desarrollado desde el Design Impact Laboratory de la American University of Beirut para la reserva natural de la costa de Tiro. El proyecto propone una estructura desplegable concebida como punto de encuentro y centro de sensibilización sobre la biodiversidad marina y las especies amenazadas de la costa libanesa.

La arquitectura aparece aquí como una herramienta capaz de intervenir de manera concreta en un territorio sin limitarse a construir un objeto. La estructura establece un lugar para reunirse, protegerse del sol y acercarse a un paisaje natural cuya fragilidad forma parte esencial del proyecto.

También en el ámbito académico, Malaeb ha participado como docente y supervisora de proyectos de arquitectura. La documentación de la Lebanese American University la sitúa como supervisora de trabajos relacionados con Beirut y con la exploración de los espacios urbanos residuales. En las publicaciones de la American University of Beirut la incluyen entre sus instructores del Departamento de Arquitectura y Diseño.

Omaya Malaeb también es actriz

A esta trayectoria hay que añadir una faceta que amplía todavía más su perfil: la interpretación cinematográfica.

Malaeb participó como actriz en Riverbed (Riverbed: El estanque de la doncella), película libanesa dirigida por Bassem Breish. En el filme comparte protagonismo con Carole Abboud y forma parte de una historia centrada en la compleja relación entre una madre y una hija.

Omaya Malaeb: entre la arquitectura, la música, el cine y la escena

La artista en la Muestra de Venecia en 2023. Imagen tomada de la publicación Encadenados

Su participación en Riverbed es especialmente interesante porque introduce el cuerpo y la interpretación dentro de una trayectoria que ya estaba profundamente vinculada a la música y al espacio. No se trata de presentar a Malaeb como una actriz con una extensa filmografía, las fuentes disponibles registran actualmente una trayectoria cinematográfica todavía breve. Se trata de reconocer la interpretación como otra dimensión de su práctica artística.

Una generación que no acepta las fronteras

La trayectoria de Omaya Malaeb resulta representativa de una generación de creadoras árabes que ha crecido en un contexto cultural donde las categorías tradicionales resultan cada vez menos suficientes.

Su paso por Mashrou’ Leila la situó dentro de una escena musical que transformó la relación entre juventud, música árabe y cultura alternativa. Años después, su trabajo arquitectónico y sonoro demuestra que aquella experiencia no fue un episodio aislado, sino parte de una forma de entender la creación.

También resulta significativo que su recorrido se haya desarrollado desde Beirut. La ciudad no funciona únicamente como escenario de sus proyectos, sino como un territorio que atraviesa su manera de pensar. La arquitectura, el sonido y la performance aparecen vinculados a una experiencia urbana concreta.

Malaeb representa así una figura artística difícil de clasificar y precisamente por eso especialmente interesante. Es arquitecta, pero también música. Es artista sonora y ha explorado la performance. Ha participado en el cine como actriz y continúa vinculándose a proyectos donde las artes visuales, el teatro y el sonido se encuentran.

Omaya Malaeb: Crear sin elegir una sola disciplina

En una época en la que todavía se tiende a presentar a los artistas a partir de una profesión principal, Omaya Malaeb plantea otra posibilidad: la de construir una carrera desde la circulación entre disciplinas.

Su trayectoria comenzó con la arquitectura y pasó por uno de los proyectos musicales más importantes surgidos de la escena alternativa de Beirut. Después, el sonido se convirtió también en una herramienta para explorar la ciudad. Más recientemente, la interpretación y la performance han ampliado ese territorio creativo.

Quizá el aspecto más interesante de su trabajo sea precisamente esa imposibilidad de separarlo completamente en categorías. La arquitecta está presente en su manera de aproximarse al espacio. Por ejemplo, la música aparece en su relación con el sonido; la artista sonora explora la ciudad; la actriz introduce el cuerpo y la interpretación; y la performer reúne todos esos elementos en una experiencia común.

Omaya Malaeb no necesita escoger entre arquitectura, música, cine o escena. Su trayectoria demuestra que es posible habitar todos esos territorios al mismo tiempo y convertir sus conexiones en una forma propia de creación. Desde Beirut y más allá de ella, su trabajo forma parte de una escena artística árabe contemporánea que entiende la experimentación no como una excepción, sino como una manera natural de trabajar.

Imagen principal tomada de la publicación Nueva Tribuna

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