El monólogo gastronómico Tagine, una historia entre fogones llega a Sevilla el 13 de noviembre en la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, en el marco del proyecto We Love Morocco. Se trata de una invitación a probar el sabor de Marruecos, no solo a través de sus especias y platos, sino también mediante la memoria, la identidad, el mestizaje cultural y el testimonio personal.

¿Qué es Tagine, una historia entre fogones?
Este espectáculo es un monólogo protagonizado por Farah Hamed, actriz y directora, quien da vida al personaje de Amal, cocinera de origen marroquí que regenta un restaurante llamado Mediterráneo. Amal comparte con el público la receta de tagine que aprendió de su abuela, mientras va hilando relatos personales, anécdotas, vivencias, recuerdos y reflexiones. Cada plato que cocina se combina con historias que hablan de identidad, pertenencia, prejuicios culturales, memoria familiar, separación, mestizaje, esperanzas.
Al final del evento, los asistentes no sólo verán la preparación del tagine, sino que lo olerán, lo degustarán, se les entregará la receta y unas especias para llevar. Esa integración sensorial convierte la pieza no solo en un “ver” teatro, sino en una experiencia colectiva que invita también a saborear, oler, recordar y compartir.
Fuentes y recorrido del espectáculo
La obra se ha presentado anteriormente en festivales como FRINGE13 y en espacios como Matadero de Madrid, lo que demuestra una buena acogida y trayectoria. También ha formado parte del Certamen de Teatro por la Igualdad Mariana Pineda, en su 14ª edición, donde ganó el premio a la mejor representación.
Dentro del ámbito educativo, Tagine, una historia entre fogones también cuenta con una guía didáctica para alumnado de secundaria y bachillerato. En ella se sugiere usar la obra para reflexionar sobre temas sociales como la interculturalidad, los estereotipos, la convivencia, la empatía, la memoria histórica compartida.
Lo que aporta al público
- Conexión cultural: Más allá de la gastronomía, la obra invita a reconocer cómo la cultura marroquí convive con otras en España, y cómo las memorias personales (familiares, migratorias, identitarias) se entrelazan con el presente.
- Sensibilidad artística: Combina teatro, gastronomía, música, poesía, danza —una mezcla que crea atmósferas ricas, evocativas, sensoriales.
- Reflexión social: A través de Amal, la protagonista, salen a la luz temas del lenguaje, del prejuicio, de la adaptación, de la tradición que se trasmite de generación en generación, y de los retos de mantener una identidad en contextos diversos.
- Participación activa: El hecho de terminar con degustación, entrega de receta y especias convierte al público en participante, no simplemente espectador. Esa tangibilidad en el teatro suele dejar una huella mayor.
Farah Hamed: Una trayectoria que cruza fronteras
Para entender Tagine hay que conocer la persona que lo escribe, dirige y protagoniza: Farah Hamed.
Orígenes y formación
- Farah Hamed es hispano-marroquí. Nació en Tetuán el 9 de julio de 1981.
- Vivió gran parte de su infancia y juventud entre Marruecos y España; criarse entre culturas distintas ha marcado mucho su sensibilidad artística. Vivió desde los 10 a los 19 años en Algeciras.
- Fue en Algeciras donde empezó su afición por la interpretación —participó en un aula de teatro local bajo la tutela de José Luis Muñoz. Esa experiencia fue clave para su posterior decisión de formarse profesionalmente.
- Estudió interpretación en Barcelona, en el estudio para el actor Nancy Tuñón.
Cine y televisión
- Su debut en cine fue en 2005 con Maria y Assou, bajo la dirección de Silvia Quer.
- Saltó al reconocimiento con Retorno a Hansala (2008), de Chus Gutiérrez, por cuyo papel fue nominada al Goya como mejor actriz revelación en 2009. Aunque no ganó, esa nominación fue un punto importante de visibilidad.
- Ha trabajado en otras películas como Los últimos días (2013), Fe de etarras (2017), y otros títulos donde ha tenido papeles secundarios o de reparto.
- En televisión ha participado en numerosas series: Hospital Central, Aída, Física o Química, Amar es para siempre, La víctima número 8, Élite, entre otras. Estas apariciones le han permitido entrar en hogares diversos, ampliando su audiencia.
Teatro, dirección y creación propia
- Tagine, una historia entre fogones es una de sus creaciones más personales, pues ella no solo actúa, sino que también dirige y aporta el texto original (junto con Manuela Lorente en parte). Se ha implicado en todas las partes del montaje: la dirección, la dramaturgia, la escenografía en colaboración con un equipo interdisciplinar, la coreografía, la puesta en escena.
- A través de la productora Zaurah Producciones —con sede en Granada— Farah Hamed busca que el teatro, los eventos y la creación cultural se pongan al servicio del cambio social, de la convivencia pacífica, de los derechos humanos. Tagine es un claro ejemplo de ese compromiso.
Reconocimientos y significados
- La nominación al Goya por Retorno a Hansala fue una confirmación de su talento y de que su voz artística merecía espacio.
- Tagine ha sido premiado: entre otros honores, ganó “Mejor representación” en el Certamen de Teatro por la Igualdad Mariana Pineda (14ª edición).
- Sus actuaciones y obras reflejan la experiencia de muchas mujeres con identidades fronterizas (migrantes, con doble cultura, con raíces en Marruecos y trayectorias vividas en España), lo que le otorga relevancia social como puente entre culturas.
¿Por qué Tagine es especial?
Este tipo de propuesta artística tiene varios efectos y significados relevantes hoy:
- Visibilidad de historias que normalmente no se cuentan o no se ven con tanto detalle: las de mujeres migrantes, de doble raíz, de diásporas culturales.
- Empatía: permite al público entender lo que significa crecer entre culturas, tener lazos con dos mundos, vivir situaciones de pertenencia dividida, de adaptación o de resistencia.
- Identidad compartida: al usar elementos tan potentes como la gastronomía, la memoria familiar, los sabores, el lenguaje, la obra subraya lo mucho que une lo que a veces se cree que separa: la música, las comidas, los recuerdos, el cariño, la hospitalidad.
- Transformación social: cuando el arte se hace testimonio, cuando muestra prejuicios, los desmonta, invita al diálogo. Obras como Tagine pueden sembrar algo que va más allá de la función estética: promover la igualdad, la convivencia, el reconocimiento mutuo.
Lo que tienes que saber antes de ir «Tagine, una historia entre fogones» para no perderte nada
Si planeas asistir al evento de Sevilla:
- Llegar con el apetito artístico abierto y también con olfato para disfrutar de los aromas del tagine: el acto no es solo contemplativo, sino sensorial.
- Prestar atención a los detalles del montaje: la escenografía, la música, las historias que relatan los olores, los sabores, las memorias. Esa suma de sentidos es lo que hace que la obra trascienda lo teatral para ser experiencia vivida.
- Conversar después con otros asistentes, reflexionar sobre lo escuchado, lo sentido; quizá compartir una comida, discutir lo visto.
Tagine, una historia entre fogones es un puente entre culturas, un acto de amor hacia las raíces, hacia lo cotidiano, hacia lo que nos hace humanos. Y Farah Hamed, con su valentía artística, convierte ese puente en terreno común para muchos.








