Syrine Ben Moussa emerge como una de las voces más destacadas del panorama musical tunecino contemporáneo. Nacida en Testour, cuna histórica del malouf en el norte de Túnez, y residente en Francia, es cantante, musicóloga, compositora, investigadora, docente y gestora cultural. Su carrera ejemplifica una vocación profunda por preservar y hacer evolucionar un patrimonio cultural milenario, al tiempo que construye puentes entre culturas.
Raíces y formación: de Testour a la Sorbona
Testour, su ciudad natal, es reconocida como la capital del malouf, una tradición musical que hunde sus raíces en la herencia arabo-andalusí del Magreb. Desde muy pequeña, Syrine estuvo en contacto con este repertorio. Su padre la llevaba a conciertos en la Rachidia de Túnez, y a los nueve años ingresó en el conservatorio, primero como violinista, y luego se especializó en canto clásico árabe.
Posteriormente, se formó en la Sorbonne, donde obtuvo un doctorado en Música y Musicología, además de dos másteres —en Gestión del Patrimonio Audiovisual y en e‑Business— complementados por un MBA. Este perfil académico le otorga una visión multidimensional: no solo interpreta, sino que investiga, gestiona proyectos culturales y enseña.
La carrera artística de Syrine Ben Moussa
En 2005, Ben Moussa debutó con su primer recital, «Brises tunisiennes», como solista, marcando su compromiso con el malouf y la música arabo-andalusí. Desde entonces, su nombre resuena en escenarios internacionales:
- En marzo de 2024 presentó una versión renovada del repertorio, “Brises andalouses”, en París, un concierto lleno de emoción, fusión y sensibilidad.
- En junio de 2025 participó en un ciclo de conciertos en la Maison de Tunisie (París), dirigiendo un coro e impulsando la enseñanza del malouf.
- En junio de 2025 también actuó en Madrid, por invitación de Casa Árabe, donde su proyecto fue descrito como un «viaje musical que conjuga conocimiento y emoción, autenticidad y modernidad».

Del muro oficial de FB de Syrine Ben Moussa
Además, en julio de 2024 inauguró la 58ª edición del Festival Internacional de Malouf de Testour con “Brises andalouses”, en un evento respaldado por el Instituto Cervantes y la embajada de España.
Desde su debut, su voz ha sido comparada con el legado de grandes figuras del malouf femenino como Hend Zouari, consolidando su reputación como “la nueva reina del malouf”.
Estilo y repertorio: autenticidad y fusión
El malouf y sus raíces
El malouf es la música arabo-andalusí más emblemática de Túnez, con raíces que se remontan a la Península Ibérica del siglo XV. Estricta en estructura y refinada en interpretación, combina poesía cantada con músicos que ejecutan instrumentos tradicionales como el úd, el qanun, el violín y la darbuka.
Testour es uno de los centros que mejor conservan esta tradición; Syrine, nacida en 1984, fue educada en ella desde la infancia gracias también al círculo de Malouf del maestro Tahar Gharsa.
La Fusión y apertura de Syrine Ben Moussa
Sin abandonar la tradición, Syrine destaca por sus fusiones creativas. “Brises andalouses” incorpora poesía de Federico García Lorca, además de adaptar piezas magrebíes y combinarlas con elementos del flamenco, el fado, jazz y música clásica . Su enfoque sincrético, dialogando en árabe y en español, reivindica el legado andalusí como laboratorio de convivencia y mestizaje.
Su formación académica refuerza esto: su experiencia como gestora cultural y docente en Europa subraya su deseo de que el malouf llegue al corazón de oyentes diversos.
Gestión cultural y docencia de Syrine Ben Moussa
Syrine Ben Moussa no solo canta. Desde 2012, dirige Tuni Culture, una asociación dedicada a la promoción del patrimonio artístico tunecino en Francia. También fue directora artística del Festival de Músicas Sagradas de París entre 2016 y 2019, rol que la situó como referente en la escena cultural europea.
Desde 2012, imparte clases de canto arabo-andalusí en colaboración con la Ciudad de París, transmitiendo técnicas vocales, modos musicales (maqamat), ornementación y repertorio tradicional a nuevas generaciones.
En junio de 2025 dirigió el concierto de fin de año de alumnos de malouf en la Maison de Tunisie, una muestra de su labor como profesora.
Proyección internacional
Su prestigiosa formación y trayectoria le han abierto las puertas de audiencias y festivales muy diversos:
- Sus conciertos en París son ya un acontecimiento esperable: evocan diálogo cultural, nostalgia, sincretismo y una poética profunda .
- En Madrid, Casa Árabe la definió como “la voz andalusí de Túnez”, resaltando su capacidad de unir raíces e innovación.
- En Testour, su tierra natal, su presencia marca un momento simbólico: es la voz joven que revitaliza el Festival de Malouf.
Incluso en redes como Reddit destacó su presentación como “un espectáculo musical impresionante” que abrió el festival con gran impacto .
Lazos culturales entre Túnez, Europa y el mundo árabe
Su labor artística y académica ha estrechado vínculos culturales entre Túnez, Francia, España y el resto del mundo árabe:
- Fue una de las primeras voces femeninas en magiar el malouf, hasta entonces dominado por figuras masculinas.
- Ha acercado el malouf a públicos internacionales mediante conciertos, clases, festivales y asociaciones.
- Aboga por el malouf como herramienta de diálogo intercultural, abriendo las puertas del repertorio tradicional a lenguas y estéticas diversas.
Hoy, Syrine Ben Moussa representa una generación que combina erudición y tradición ya que es una musicóloga que rescata y estudia repertorios. Arte y experimentación pues es una artista que fusiona géneros y gestión y docencia pues se desempeña como gestora cultural activa en múltiples frentes.
Su legado será perdurable: ha solidificado la presencia femenina en el malouf, ha internacionalizado la tradición tunecina e impulsa una nueva era de intercambio cultural. Proyectos futuros incluyen grabaciones, giras, investigación y más iniciativas pedagógicas.
En tiempos de globalización y migraciones, su música simboliza que los puentes culturales no solo vinculan territorios, sino que sostienen memorias, pertenencias y esperanzas compartidas. Syrine Ben Moussa es, sin duda, una embajadora de esa herencia viva.
Imagen de portada del diario The Diplomat








