Ingeniera, investigadora y emprendedora, Sara Sabry hizo historia en agosto de 2022 al convertirse en la primera persona egipcia en viajar al espacio. Su trayectoria representa el poder de la educación científica y la importancia de que las nuevas generaciones puedan imaginarse a sí mismas explorando el universo.
Mirar al cielo y preguntarse qué hay más allá de nuestro planeta es una de esas inquietudes que acompañan a la humanidad desde hace siglos. Para Sara Sabry, esa curiosidad se convirtió en una trayectoria profesional que la llevó de las aulas de ingeniería a experimentar la Tierra desde el espacio. Su historia no solo habla de tecnología y exploración espacial: también plantea una pregunta importante sobre quiénes tienen la oportunidad de participar en el futuro de la ciencia.

Imagen tomada de la publicación THE ECHO
Nacida y criada en Egipto, Sabry es ingeniera mecánica y biomédica, además de fundadora de Deep Space Initiative, una organización sin ánimo de lucro que busca ampliar las oportunidades de acceso a la investigación espacial. En agosto de 2022 alcanzó un hito histórico al participar en la misión NS-22 de la compañía estadounidense Blue Origin. Se convirtió así en la primera persona egipcia en viajar al espacio y en la primera mujer árabe y africana en realizar ese viaje, según la Universidad Americana de El Cairo.
Sara Sabry: Una formación científica para llegar más lejos
Antes de convertirse en astronauta, Sara Sabry construyó una sólida formación académica. Estudió Ingeniería Mecánica en la Universidad Americana de El Cairo, donde también cursó asignaturas de biología, química y preparación premédica. Posteriormente, amplió sus conocimientos con un máster en Ingeniería Biomédica en el Politécnico de Milán, en Italia.
Su recorrido académico refleja una combinación de disciplinas que permite comprender la relación entre el cuerpo humano, la tecnología y los entornos extremos. La ingeniería biomédica, por ejemplo, aplica principios de la ingeniería a problemas relacionados con la salud y el funcionamiento del organismo. Estos conocimientos pueden resultar especialmente relevantes en el ámbito espacial, donde las condiciones físicas imponen desafíos extraordinarios.
En 2022, cuando se anunció su participación en la misión de Blue Origin, Sabry también estaba realizando un doctorado en Ciencias Aeroespaciales en la Universidad de Dakota del Norte, con especial atención al diseño de trajes espaciales. Esta especialización conecta la investigación científica con una necesidad esencial de la exploración humana: desarrollar tecnologías que permitan a las personas trabajar y sobrevivir en condiciones muy diferentes de las que existen en la Tierra.
Su trayectoria demuestra que la exploración espacial no depende únicamente de quienes pilotan una nave. Detrás de cada avance hay conocimientos de ingeniería, investigación, medicina, materiales y diseño. El espacio es también un laboratorio en el que distintas disciplinas científicas se encuentran.
Sara Sabry: De la simulación lunar al viaje espacial
La experiencia espacial de Sabry comenzó a tomar forma antes de su histórico vuelo. En 2021 fue seleccionada como la primera astronauta análoga egipcia. Las misiones de este tipo reproducen determinadas condiciones y dificultades de las expediciones espaciales sin abandonar la Tierra. Permiten entrenar, estudiar el comportamiento humano y experimentar situaciones que podrían resultar relevantes para futuras misiones.
Sabry completó una misión lunar simulada de dos semanas, en la que se recrearon condiciones extremas similares a las que pueden encontrarse durante una expedición espacial. Aquella experiencia fue un paso importante en su preparación.
El momento decisivo llegó el 4 de agosto de 2022, cuando participó en la misión NS-22 de Blue Origin a bordo de la nave New Shepard. El vuelo fue suborbital: alcanzó el espacio y regresó a la Tierra sin entrar en una órbita terrestre. Aunque duró aproximadamente once minutos, su significado histórico fue mucho mayor que su duración.
La misión convirtió a Sabry en la primera persona egipcia que viajaba al espacio. Su participación también supuso un hito para la representación de las mujeres árabes y africanas en la exploración espacial.
El logro no significa que antes no hubiera mujeres africanas o de ascendencia africana en el espacio. La importancia de Sabry reside en su lugar pionero como mujer egipcia y árabe en esta nueva etapa de los vuelos espaciales comerciales.
Contemplar la tierra desde otra perspectiva
Uno de los aspectos más interesantes de la experiencia espacial de Sabry es el llamado Overview Effect, expresión utilizada para describir el cambio de perspectiva que algunas personas experimentan al contemplar la Tierra desde el espacio.
Desde esa distancia, nuestro planeta aparece como un sistema compartido, sin las fronteras políticas que organizan la vida cotidiana. La experiencia puede despertar una mayor conciencia de la fragilidad de la Tierra y de la interdependencia de quienes la habitamos.

Imagen tomada de la publicación de CNN Español
En una entrevista publicada por su universidad, Sabry describió la visión de nuestro planeta desde el espacio como «la experiencia más profunda de mi vida». La frase expresa la dimensión personal de un viaje que, además de representar un avance profesional, puede modificar la manera en que una persona comprende su lugar en el mundo.
La exploración espacial suele asociarse con cohetes, cálculos y avances tecnológicos. Sin embargo, también despierta preguntas sobre nuestra responsabilidad colectiva, el cuidado del planeta y las posibilidades de cooperación entre sociedades diferentes.
Deep Space Initiative: acercar la ciencia a más personas
La trayectoria de Sabry no termina con su viaje al espacio. Es también fundadora de Deep Space Initiative (DSI), una organización sin ánimo de lucro que trabaja para ampliar el acceso a la investigación espacial y facilitar que más personas puedan participar en este ámbito.
La iniciativa parte de una idea fundamental: el futuro de la exploración espacial no debería depender exclusivamente del lugar de nacimiento o de las oportunidades económicas de cada persona.
La investigación científica necesita talento, formación y recursos. Cuando las oportunidades se concentran en determinados países o grupos sociales, una parte importante de ese talento puede quedarse fuera. Promover el acceso a la investigación significa ampliar las posibilidades de descubrir, desarrollar nuevas tecnologías y resolver problemas que afectan a toda la humanidad.
La experiencia de Sabry le permite representar esa aspiración desde una posición singular. Su recorrido demuestra que una joven formada en Egipto puede participar en proyectos internacionales y contribuir a una disciplina que durante mucho tiempo pareció reservada a un círculo muy reducido de profesionales.
La organización presenta a Sabry como su fundadora y presidenta del consejo, y sitúa la accesibilidad de la investigación espacial entre sus principales objetivos.
Sara Sabry: Una referente para las nuevas generaciones
La representación importa, especialmente en campos como la ingeniería y las ciencias aeroespaciales, donde las mujeres continúan enfrentándose a barreras educativas, profesionales y culturales.
Sabry ha expresado su deseo de que su experiencia inspire a la juventud egipcia a estudiar y contribuya a cambiar la percepción de las capacidades de las mujeres en el mundo árabe. En su mensaje, la exploración espacial no es únicamente una conquista individual: también puede convertirse en una oportunidad para despertar vocaciones y generar confianza en las generaciones futuras.El espacio como horizonte compartido
La historia de Sara Sabry une ciencia, educación y representación. Su formación en ingeniería, su participación en una misión suborbital y su trabajo para ampliar el acceso a la investigación espacial muestran distintas maneras de contribuir a la exploración del universo.
La investigación espacial sigue necesitando inversión, colaboración internacional y oportunidades educativas que permitan desarrollar el talento en diferentes lugares del mundo.
Pero los hitos históricos tienen un valor especial cuando abren nuevas posibilidades para quienes vienen después. Al convertirse en la primera persona egipcia en viajar al espacio, Sabry amplió el imaginario de lo posible para muchas personas que comparten sus raíces y su curiosidad científica.
Quizá esa sea una de las mayores lecciones de su trayectoria: explorar el universo también consiste en ampliar nuestros horizontes aquí, en la Tierra. Cada vez que alguien rompe una barrera, el futuro deja de parecer tan distante y nuevas generaciones pueden empezar a imaginar su propio camino hacia las estrellas.
Imagen principal tomada de la publicación Motivatetalent








