Jaldía Abubakra: La resistencia y el papel de las mujeres palestinas

En la intersección entre feminismo, anticolonialismo y lucha por la autodeterminación del pueblo palestino, surge una voz clara, fuerte y profundamente comprometida: Jaldía Abubakra. Esta activista, feminista, militante y mujer palestina en la diáspora se ha convertido en una figura clave. Su labor nos ayuda a comprender cómo la lucha por los derechos de las mujeres palestinas no puede desligarse de la ocupación, el exilio y la opresión colonial.

Su historia es la de miles de mujeres palestinas. Es excepcional por la manera en que ha tejido redes y creado conciencia política. Ha fortalecido sobre todo el papel de las mujeres como sujetas activas en la lucha de liberación palestina.

Orígenes de Jaldía Abubakra marcados por el exilio

Jaldía Abubakra nació en Gaza en 1967, en el seno de una familia refugiada que había sido expulsada de Beerseba durante la Nakba de 1948. Catástrofe que implicó la expulsión forzada de más de 700.000 palestinos. Su infancia transcurrió entre el exilio y la represión. Estuvo marcada por la vida en un campo de refugiados y la experiencia de la ocupación militar israelí.

En los años ochenta se exilió en Egipto, y en 1985 llegó a Madrid como refugiada política. Desde entonces, España se convirtió en su segundo hogar. También ha sido un nuevo frente de lucha, desde donde canalizó su activismo en defensa de la causa palestina y, en particular, de las mujeres palestinas.

Jaldía Abubakra: Un feminismo anticolonialista desde la diáspora

Jaldía Abubakra ha insistido en que no puede haber liberación de las mujeres palestinas sin la liberación de Palestina como nación. Para ella, la opresión patriarcal que sufren las mujeres no puede analizarse de forma aislada del colonialismo sionista y del sistema de ocupación israelí. Esta visión le ha llevado a desarrollar un feminismo radicalmente anticolonial, internacionalista y profundamente conectado con las experiencias de mujeres oprimidas en todo el mundo.

Jaldía Abubakra

Imagen tomada de la página de Mujer Palabra

En 2017, cofundó el movimiento feminista Alkarama (que significa “dignidad” en árabe). Se trata de una red de mujeres palestinas en la diáspora que tiene como objetivo visibilizar las múltiples formas de resistencia femenina frente al colonialismo, el racismo y el patriarcado. Alkarama también busca combatir los estereotipos y la deshumanización que pesan sobre las mujeres árabes y musulmanas en los imaginarios occidentales.

Uno de los ejes centrales del activismo de Jaldía es desmontar la imagen de la mujer palestina como víctima pasiva, sin voz ni agencia.

La ocupación como violencia de género

Jaldía Abubakra ha denunciado con claridad cómo la ocupación israelí utiliza el cuerpo de las mujeres como campo de batalla. En múltiples entrevistas ha relatado casos de humillaciones sexuales o abusos en los controles militares. Asimismo, ha denunciado la negación de atención médica a mujeres enfermas o embarazadas, e incluso torturas a presas políticas.

En su visión, la ocupación israelí ejerce un control estructural sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres palestinas:

  • Se niega la entrada de productos básicos de higiene femenina a las cárceles.
  • Las mujeres detenidas están sometidas a registros invasivos.
  • Las parturientas deben atravesar controles militares en condiciones infrahumanas.

Todo esto constituye, para Abubakra, una forma específica de violencia de género con un carácter político y colonial. “En Palestina, el género se utiliza como arma de guerra” afirma con contundencia.

Masar Badil y Samidoun: militancia internacionalista

Además de su trabajo en Alkarama, Jaldía es una figura activa en redes internacionales. Forma parte de algunas como Masar Badil (Ruta Revolucionaria Alternativa Palestina) y Samidoun, una red de apoyo a prisioneras y prisioneros palestinos. Ha contribuido a consolidar una narrativa que coloca a las mujeres palestinas en el centro de la resistencia. No solo como madres o cuidadoras, sino como militantes, organizadoras, lideresas.

Desde la diáspora en Madrid, participa en campañas globales de boicot al régimen israelí (BDS), en denuncias ante organismos internacionales y en la articulación de redes entre mujeres palestinas en Europa, América Latina y el mundo árabe. Su visión es clara: la diáspora no es un lugar de espera, sino un espacio de lucha.

Palestina como eje del feminismo global

Uno de los aportes más importantes de Jaldía Abubakra fue conectar la lucha feminista palestina con las luchas de mujeres en otros contextos de opresión. Ha sido invitada a encuentros feministas en América Latina, ha dialogado con mujeres indígenas, negras y migrantes, y ha trazado puentes entre causas que muchas veces han estado aisladas.

Desde su perspectiva, Palestina no es solo una causa nacional, sino un espejo en el que se reflejan las formas más brutales de violencia estructural y de resistencia popular. Por eso, insiste en que el feminismo internacionalista tiene una responsabilidad con Palestina, y que la solidaridad no puede ser simbólica: debe ser política, práctica y transformadora.

Jaldía Abubakra no es solo una activista palestina; es una una constructora de redes, una militante de la vida digna. Su trabajo demuestra que el feminismo no puede ignorar las realidades coloniales, que la solidaridad no puede limitarse a gestos simbólicos y que las mujeres palestinas no necesitan ser salvadas, sino escuchadas, acompañadas y visibilizadas.

Su lucha es un llamado a la acción, a la empatía radical y a la construcción de un feminismo que sepa mirar más allá de sus fronteras. 

Fotografía de portada tomada de la publicación El Salto

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