Amel el Yamani y SmaraLand Books: cuentos para apagar las pantallas y encender la imaginación

La escritora Amel el Yamani convierte la maternidad en inspiración y apuesta por la literatura infantil y juvenil con un proyecto que invita a recuperar el placer de leer, compartir historias y descubrir que los cuentos también pueden ser divertidos, sorprendentes y un poquito aterradores.

Para la creadora de SmaraLand Books, el punto de partida fue la llegada de su hija. La maternidad transformó su vida, pero también despertó una pasión que había quedado en segundo plano: la literatura infantil. De ese reencuentro con los libros nació una iniciativa que busca acercar las historias a los más pequeños y recuperar el placer de la lectura compartida.

«El proyecto nace tras el nacimiento de mi hija, que, aparte de poner patas arriba mi vida, me trajo la inspiración y las ganas de acercarme de nuevo a esa literatura que tenía olvidada», explica Amel. Sus palabras resumen el espíritu de SmaraLand Books: un espacio donde la imaginación, los vínculos familiares y los libros se encuentran para ofrecer una alternativa a las formas de entretenimiento dominantes.

Una historia que comienza entre madre e hija

Para Amel el Yamani, SmaraLand Books no surgió únicamente del deseo de escribir, sino también de una necesidad personal: ofrecer a su hija acceso a buenas historias y crear un espacio íntimo que ambas pudieran disfrutar juntas.

La lectura se convirtió así en una oportunidad para compartir tiempo, descubrir personajes y dejarse llevar por mundos imaginarios. En una rutina cotidiana cada vez más atravesada por la tecnología, sentarse a leer puede parecer un gesto sencillo, pero también constituye una forma de detenerse, prestar atención y construir recuerdos compartidos.

La escritora encontró en esa experiencia el impulso para dar forma a su proyecto. Lo que comenzó como una iniciativa vinculada a la maternidad adquirió una dimensión más amplia: fomentar el acercamiento de niños y jóvenes a los libros y recordar a los adultos que la literatura infantil tiene mucho más que ofrecer de lo que a veces imaginamos.

El objetivo sigue siendo el mismo desde sus inicios: «Alejar un poco a los niños de las pantallas y acercarles a la literatura».

No se trata necesariamente de convertir los libros en rivales de la tecnología, sino de recuperar un espacio para la lectura en el tiempo libre. Frente a la sucesión rápida de imágenes y estímulos, una historia invita a detenerse, imaginar escenarios, anticipar acontecimientos y descubrir el mundo a través de las palabras.

La lectura infantil, una puerta abierta a la imaginación

La apuesta de SmaraLand Books conecta con una cuestión fundamental: cómo despertar y mantener el interés por la lectura desde la infancia.

Los datos del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025, difundido por el Ministerio de Cultura, ofrecen una perspectiva interesante. El 79,4 % de los niños de entre seis y nueve años lee libros en su tiempo libre, mientras que en los hogares con menores de seis años el 77,2 % de los padres declara leerles libros. Son cifras que muestran la importancia de la lectura durante los primeros años y del acompañamiento familiar en el acercamiento a los cuentos.

Además, la lectura compartida aporta beneficios que van más allá del entretenimiento. Una revisión publicada en la Revista de Pediatría de Atención Primaria en 2024 destaca su contribución al desarrollo del lenguaje, las capacidades cognitivas y el aprendizaje emocional. Leer juntos permite, asimismo, conversar sobre los personajes, reconocer sentimientos y encontrar palabras para expresar experiencias.

En este contexto, proyectos como el de Amal recuerdan que fomentar la lectura no siempre exige grandes estrategias. A veces, basta con elegir una historia que despierte curiosidad, reservar un rato para disfrutarla y permitir que los niños participen activamente en la experiencia.

Porque leer no debería sentirse como una obligación escolar, sino como una posibilidad de divertirse, sorprenderse y descubrir algo nuevo.

«Los jueves devoro niños y otros cuentos aterradosos»: el miedo también puede ser divertido

La primera publicación de SmaraLand Books llega con una propuesta especialmente sugerente para Halloween: Los jueves devoro niños y otros cuentos aterradosos.

El título ya anticipa una combinación de humor, misterio y pequeñas dosis de terror, pensada para despertar la curiosidad de los lectores. El libro reúne siete cuentos dirigidos principalmente a niños de entre siete y doce años, aunque su autora amplía la invitación a lectores mayores.

«Y luego, a partir de doce años, hasta el infinito y más allá», señala Amal, dejando claro que las historias no tienen por qué quedarse encerradas en una franja de edad determinada.

La obra propone acercarse al imaginario del terror desde una perspectiva lúdica. Halloween se convierte así en una ocasión ideal para descubrir que los monstruos, los sustos y las situaciones extrañas también pueden provocar carcajadas. El miedo literario, cuando está adaptado a la edad del lector, ofrece la posibilidad de explorar emociones en un entorno imaginario y seguro, al tiempo que estimula la fantasía.

Pero detrás del título hay otro detalle que hace especialmente personal este primer libro.

La palabra «aterradosos» procede del vocabulario que utilizaba la hija de Amal cuando era pequeña. La escritora decidió incorporarla al título como una manera de conservar ese recuerdo y hacer partícipe a su hija de la creación del proyecto.

El resultado es un guiño familiar que transforma una expresión infantil en parte de la identidad de la obra. Una palabra inventada o pronunciada de manera inesperada puede convertirse, en manos de una escritora, en una fuente de inspiración y en el comienzo de una historia.

Este detalle resume buena parte de la filosofía de SmaraLand Books: la literatura puede nacer de la vida cotidiana, de las conversaciones familiares y de esos pequeños momentos que, con el tiempo, adquieren un significado especial.

Redescubrir los libros también es cosa de adultos

Uno de los mensajes más interesantes de Amel el Yamani es que la literatura infantil no debería interesar exclusivamente a los niños.

«Yo siempre digo que la literatura infantil es necesario redescubrirla cuando somos adultos», afirma.

Su reflexión invita a revisar una idea bastante extendida: que los cuentos infantiles son lecturas sencillas que dejamos atrás al crecer. Sin embargo, este género reúne una enorme diversidad de estilos, personajes y temas, y puede ofrecer experiencias literarias enriquecedoras a lectores de cualquier edad.

Volver a estos libros permite recuperar la espontaneidad, el humor y la capacidad de sorprenderse. También ofrece una oportunidad para compartir lecturas entre generaciones, conversar sobre las historias y descubrir que un mismo cuento puede despertar interpretaciones diferentes según quién lo lea.

En ese sentido, Los jueves devoro niños y otros cuentos aterradosos no se presenta únicamente como una propuesta para el público infantil. También es una invitación a los adultos a reencontrarse con un tipo de literatura que quizá dejaron de lado demasiado pronto.

La recomendación de su autora es clara: acercarse a los cuentos, disfrutar de su lectura y permitirse desconectar durante un rato de las preocupaciones cotidianas.

SmaraLand Books: sembrar historias para el futuro

El nacimiento de SmaraLand Books demuestra cómo una experiencia personal puede convertirse en una iniciativa cultural con vocación de llegar a otras familias. La maternidad despertó en Amal el deseo de recuperar la literatura infantil; ese deseo se transformó en un proyecto que aspira a crear nuevas oportunidades para leer, imaginar y compartir.

Su primer libro, con sus siete cuentos y su particular combinación de humor y terror, representa el comienzo de ese camino. La elección de Halloween como contexto para presentarlo refuerza su carácter juguetón y ofrece una puerta de entrada atractiva para quienes buscan historias diferentes.

En un momento en el que las políticas culturales españolas también sitúan la infancia y la adolescencia entre sus prioridades de fomento de la lectura, iniciativas como esta contribuyen, desde la creación independiente, a mantener viva la conversación sobre el papel de los libros en nuestras vidas.

Al final, el mensaje de Amel el Yamani es sencillo y cercano: leer puede ser divertido, puede unir a las personas y puede ayudarnos a desconectar del ruido diario.

Quizá ese sea el verdadero espíritu de SmaraLand Books. No solo publicar cuentos, sino recordar que detrás de cada libro hay un mundo esperando a ser descubierto y que, a veces, basta una historia compartida para despertar una pasión dormida.

Y si esa historia incluye monstruos, risas y algún que otro susto, mucho mejor. Porque nunca es demasiado pronto —ni demasiado tarde— para volver a abrir un libro y dejar que la imaginación haga el resto.

Imagen principal tomada de la publicación Nación Humana Universal

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