El deporte siempre ha sido un espejo donde una sociedad refleja lo que valora: el esfuerzo, la disciplina y la superación. Pero también muestra sus vacíos. Uno de ellos, persistente y doloroso, es la representación de las mujeres. Aunque hoy ocupan más espacios que nunca, todavía enfrentan desigualdades, falta de visibilidad y barreras que no deberían existir.

La presencia de las mujeres en el deporte sigue siendo una conquista
Las mujeres han demostrado, una y otra vez, que el deporte también les pertenece. Están en los estadios, en los gimnasios, en los clubes y en las pistas de barrio. Baten récords, lideran equipos y entrenan después del trabajo, rompiendo techos que parecían indestructibles. Aun así, la visibilidad sigue siendo desigual. Muchas afrontan obstáculos que los hombres no conocen: carencia de recursos, estereotipos, sexualización o exclusiones silenciosas.
Para quienes llevan hiyab, las barreras son aún más profundas. Su presencia a menudo se cuestiona o se mira con prejuicio, y muchas veces ni siquiera se contempla en el diseño de espacios o prendas deportivas.
Cuando la industria del deporte no te ve
«En España viven más de un millón de mujeres musulmanas que estudian, trabajan, emprenden y forman parte activa de la sociedad», nos cuenta Ghizlan Barohu El Bakli, fundadora de Gazelak. Añade que durante años la industria deportiva actuó como si ellas no existieran. La falta de ropa adaptada —especialmente para quienes entrenan con hiyab— convirtió algo tan cotidiano como practicar deporte en una dificultad constante. Esa ausencia no era un simple fallo de diseño: era una forma de exclusión.
De esa invisibilidad nació Gazelak, la marca con la que Ghizlan decidió transformar su experiencia y la de muchas otras mujeres en una respuesta colectiva. Su objetivo va más allá de fabricar ropa técnica: busca empoderar, demostrar que la identidad no limita y que el deporte puede ser un espacio de libertad compartida.
Queremos escucharte: cuéntanos tu historia
En Fi Almuanath creemos que el deporte es un lugar que nos pertenece a todas. Por eso queremos escucharte.
¿Cómo vives tú el deporte? ¿Qué retos has enfrentado? ¿Qué te inspira, qué te impulsa o qué te detuvo alguna vez?
Tu historia puede motivar a otras mujeres, abrir conversaciones necesarias y seguir ampliando los espacios que compartimos. Cuéntanos tu experiencia, queremos seguir construyendo comunidad contigo.








