Algunos artistas utilizan la fotografía para capturar un instante. Otros emplean el vídeo para construir relatos o el sonido para crear atmósferas. En el caso de Rehab Nazzal, cada imagen, cada grabación y cada instalación nacen de una necesidad mucho más profunda: documentar una realidad que, según sostiene, ha sido sistemáticamente invisibilizada. Su obra aspira a generar preguntas, despertar conciencia y preservar la memoria de un pueblo. Esa vocación queda especialmente reflejada en Conducir por Palestina (Driving in Palestine), uno de sus proyectos más relevantes y recientemente presentado en Casa Árabe de Madrid. Esta exposición propone un recorrido visual y sonoro por las carreteras de la Palestina ocupada, transformando un gesto tan cotidiano como conducir en una reflexión sobre el control del territorio, la movilidad y la libertad. Es una invitación a mirar un paisaje que, lejos de ser neutral, revela las huellas de décadas de ocupación y vigilancia. Imagen de Rehan Nazzal tomada de la página de la Casa Árabe Artista multidisciplinar, investigadora y docente palestino-canadiense, Rehab Nazzal trabaja entre Canadá y Palestina utilizando fotografía, vídeo, instalación y arte sonoro para explorar las consecuencias de la ocupación militar, el colonialismo de asentamiento y la violencia sobre las personas, el territorio y el medio ambiente. Su trayectoria internacional la ha convertido en una de las voces más singulares del arte documental contemporáneo comprometido con los derechos humanos. Comprender su obra implica conocer primero la historia que la hizo posible. A continuación os contamos esta historia con parte de su testimonio plasmado en una entrevista que generosamente concedió a Fialmuanath. Una infancia marcada por la ocupación Rehab Nazzal nació en Qabatiya, cerca de Jenín, al norte de Palestina. Su infancia coincidió con la ocupación de Cisjordania tras la guerra de 1967, un acontecimiento que transformó radicalmente la vida de su familia. Lejos de abandonar su hogar, como hicieron miles de palestinos durante la Nakba de 1948, su padre tomó una decisión que marcaría para siempre la memoria familiar: permanecer en su tierra. «Preferimos morir en nuestra patria antes que huir», recuerda Rehab que decía su padre. Imagen tomada de la publicación CBC Arts Desde entonces, la ocupación dejó de ser un concepto político para convertirse en una experiencia cotidiana. Toques de queda, redadas nocturnas, registros militares, permisos para desplazarse y una vigilancia constante formaron parte de su infancia. Su familia sufrió directamente las consecuencias de ese contexto: la demolición de la casa de su abuelo, el encarcelamiento y la tortura de varios de sus hermanos y de su padre, el asesinato de uno de ellos y el exilio forzado de otro. Así lo relata la artista: «Experimenté lo que significa la ocupación militar siendo una niña pequeña: toques de queda, redadas nocturnas y detenciones. Soldados registrando casa por casa,confiscando cualquier cosa que los palestinos pudieran utilizar para defenderse. Mi familia sufrió todo el espectro de la violencia colonialista israelí: la casa de mi abuelo fue volada por los aires; mi padre y mis hermanos fueron encarcelados en múltiples ocasiones y torturados. Mi hermano mayor fue asesinado; otro hermano fue deportado. Nuestros movimientos estaban controlados, nuestras vidas vigiladas y asfixiadas. La actividad más sencilla requería un permiso de la potencia colonizadora. Vi cómo se desmantelaba la economía palestina y se cerraban nuestras fronteras. Nos convertimos en prisioneros de una prisión al aire libre. El agua, la tierra, los mercados y la mano de obra: todo estaba controlado. Subordinando la economía palestina al Estado colonial y a sus creadores y financiadores occidentales. Nuestras escuelas se convirtieron en focos de resistencia. Protestábamos con frecuencia, soportábamos los ataques de los soldados e incluso inhalábamos gas lacrimógeno durante toda nuestra etapa escolar. Llevar la bandera palestina o incluso dibujar el mapa de Palestina estaba prohibido y podía acarrear una detención». Aquellas experiencias no solo marcaron a la persona, sino también a la artista. «Las imágenes y los sonidos de aquellos primeros años siguen vivos en mi memoria», explica. El estruendo de los aviones militares, las explosiones, las personas huyendo o el impacto del gas lacrimógeno terminarían convirtiéndose, décadas más tarde, en elementos fundamentales de su lenguaje artístico. Rehab Nazzal: Del exilio a la creación artística Tras finalizar sus estudios secundarios, obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Damasco. Sin embargo, al concluir la carrera, las autoridades israelíes le impidieron regresar a Palestina, una situación que afectó también a decenas de miles de estudiantes palestinos que permanecían en el extranjero. Ese exilio forzado la condujo a Canadá a comienzos de los años noventa, donde inició una nueva etapa académica. Allí completó un máster en Medios Documentales y un doctorado en Arte y Cultura Visual, consolidando una práctica artística profundamente ligada a la investigación y al compromiso social. No fue hasta 2005 cuando obtuvo un permiso para regresar temporalmente a Palestina tras más de veinte años de ausencia. Ese regreso marcaría un antes y un después en su carrera. «Lo que presencié aquel año superó cualquier cosa que la ficción pudiera inventar», recuerda. Los muros, las carreteras segregadas, los asentamientos, los puestos de control y las múltiples formas de violencia que atravesaban la vida cotidiana transformaron definitivamente su mirada. Fue entonces cuando comprendió que la fotografía, el vídeo y el sonido podían convertirse en herramientas capaces de registrar aquello que muchas veces permanece fuera de las narrativas oficiales. Así lo explica: «Desde entonces, la fotografía, el vídeo y el sonido se han convertido en los medios que utilizo en mi práctica, documentando tanto mis experiencias sobre el terreno como el impacto del terror israelí sobre el pueblo palestino. El lenguaje visual y sonoro de los medios documentales traspasa fronteras, es capaz de penetrar, despertar recuerdos, plantear preguntas, revelar cuestiones silenciadas y ofrecer una experiencia que otras formas de conocimiento no pueden proporcionar». El arte como archivo de la experiencia palestina Toda la producción artística de Rehab Nazzal gira alrededor de una misma pregunta: ¿cómo representar una experiencia marcada por la ocupación permanente? Sus proyectos combinan imágenes, paisajes sonoros, instalaciones inmersivas y estrategias experimentales que invitan
Emociones y bodas con alma: la historia de Hanadi y el universo de Hikayat Events
Hay personas que consiguen que las historias de los eventos emocionen, conecten y permanezcan en la memoria mucho después de que termine la celebración. Ese es el universo que ha creado Hanadi, fundadora de Hikayat Events: un espacio donde las bodas dejan de ser simplemente bonitas para convertirse en experiencias profundamente personales. Detrás de cada ceremonia que organiza hay mucho más que flores, decoración o protocolos impecables. Hay identidad, raíces, sensibilidad y una manera muy humana de entender el amor y la unión entre familias. Su mirada está marcada por una vida entre culturas, por la búsqueda de pertenencia y por la capacidad de transformar esa mezcla en belleza auténtica. Imagenes tomada de la página de Hikayat Events En algunas ocasiones, las bodas se convierten en auténticas producciones visuales para redes sociales. Sin embargo, Hanadi apuesta por algo distinto: bodas con alma. Bodas que cuentan quiénes son realmente las parejas. Y quizás por eso su trabajo conecta tanto con parejas internacionales que buscan en España un destino elegante, cálido y lleno de significado. En esta conversación para Fialmuanath hablamos con ella sobre identidad, emprendimiento, sensibilidad y el arte de crear celebraciones que emocionan de verdad. Una infancia entre culturas que marcó su manera de ver el mundo Hanadi nació en Barcelona, de padres sirios nacidos en Damasco. Para ella esa particularidad es justo una de sus mayores fortalezas. “Durante muchos años eso fue una búsqueda constante… intentar entender quién era, dónde encajaba”, explica. Como ocurre con muchas personas que crecen entre diferentes tradiciones, idiomas y formas de vivir, hubo un tiempo en el que sintió que tenía que elegir una parte de sí misma. Pero con los años comprendió algo mucho más poderoso: no hacía falta renunciar a ninguna. Esa experiencia personal terminó influyendo profundamente en su forma de trabajar y en la esencia de Hikayat Events. “Para mí, una boda no es solo una celebración bonita. Es un espacio donde las personas traen su historia, su familia, su fe, sus raíces… y todo eso merece ser entendido y respetado.” Y quizás ahí está una de las claves que hacen diferente su trabajo. Hanadi no diseña bodas desde una plantilla cerrada ni desde tendencias pasajeras. Las construye desde las personas. Desde lo que son, lo que sienten y lo que quieren transmitir. Para Hanadi organizar bodas significa acompañar emociones A diferencia de otras historias de emprendimiento que nacen de un instante revelador, en el caso de Hanadi no hubo un único momento exacto en el que decidió dedicarse al mundo de las bodas. Fue algo más gradual, más emocional y mucho más profundo. Siempre tuvo sensibilidad por la estética, los detalles y las emociones. Poco a poco comenzó a darse cuenta de que las bodas reunían todo aquello que le apasionaba: organización, diseño, creatividad, simbolismo y vínculos familiares. Pero hubo algo que terminó de darle sentido a todo. “Cuando empecé a trabajar en mis primeras bodas —especialmente bodas árabes— entendí algo clave: no estaba solo organizando un evento, estaba acompañando momentos muy profundos en la vida de las personas.” Y esa frase resume perfectamente su filosofía. Porque quienes han vivido una boda multicultural saben que no se trata únicamente de coordinar horarios o elegir centros de mesa. Muchas veces implica unir tradiciones, sensibilidades familiares, idiomas, rituales y expectativas muy distintas. Requiere escucha, empatía y muchísima delicadeza. Hanadi entendió que ahí estaba su lugar. No solo en la organización, sino en el acompañamiento humano de un momento tan importante. España: el escenario perfecto para las bodas internacionales de Hanadi En los últimos años, España se ha convertido en uno de los destinos favoritos para parejas internacionales que desean celebrar su boda en un entorno especial. Y si hablamos de parejas de Oriente Medio, el interés no deja de crecer. Para Hanadi, esto tiene una explicación muy clara: España ofrece una combinación difícil de encontrar en otros lugares. “Combina belleza, clima, gastronomía y una forma de vivir que conecta mucho con las culturas de Oriente Medio.” Pero más allá de los paisajes espectaculares o de la arquitectura histórica, existe algo mucho más emocional que atrae a estas parejas: la hospitalidad. Según explica, hay una conexión natural entre ambas culturas en aspectos como el valor de la familia, la importancia de compartir y la manera de celebrar la vida. Eso hace que muchas parejas se sientan cómodas y emocionalmente conectadas con el país. Además, España permite crear bodas elegantes y exclusivas sin perder cercanía. Y eso, hoy en día, tiene muchísimo valor. Cada vez más parejas buscan experiencias auténticas, íntimas y memorables. Quieren belleza, sí, pero también emoción. Y ahí es donde proyectos como Hikayat Events encuentran su esencia. Hikayat Events: bodas que cuentan historias Cuando le preguntamos cómo definiría el sello distintivo de Hikayat, Hanadi responde con una idea preciosa: contar historias. “No trabajamos desde un estilo cerrado —romántico, bohemio o clásico—, sino desde la identidad de cada pareja.” Y eso cambia completamente la forma de diseñar una boda. En lugar de imponer una estética concreta, su trabajo consiste en descubrir qué hace única a cada pareja y transformar esa esencia en una experiencia visual y emocional coherente. Algunas bodas estarán llenas de tradición. Otras serán modernas y minimalistas. Algunas mezclarán culturas. Otras apostarán por rituales familiares muy íntimos. Pero todas tendrán algo en común: autenticidad. “El sello está en la sensibilidad: en entender lo que hay detrás, en traducirlo en diseño y en experiencia.” Esa sensibilidad se refleja en cada detalle. Desde la elección del espacio hasta la música, la iluminación o la manera en la que se reciben a los invitados. Todo tiene un propósito. Todo cuenta algo. Y quizás por eso quienes asisten a una boda organizada por Hikayat no solo la recuerdan como “bonita”, sino como una experiencia que se siente. “Buscamos que los invitados no solo vean una boda bonita, sino que la sientan.” Hanadi: Emprender siendo fiel a una visión propia Hoy Hikayat Events transmite elegancia, coherencia y personalidad, pero el camino del emprendimiento no