Mariam Kareem, la joven emiratí que escribe una nueva historia para el atletismo árabe

Tiene 18 años y acaba de convertirse en una de las grandes protagonistas del deporte de los Emiratos Árabes Unidos. El 28 de septiembre de 2026, Mariam Kareem , conocida también como Mariam Al Farsi) cruzó la línea de meta en el estadio Mizuho de Nagoya y no solo ganó el oro en los 400 metros vallas de los Juegos Asiáticos. También estableció un nuevo récord de la competición y consiguió la mejor marca mundial sub-20 del año: 54,31 segundos.

La escena tiene una dimensión especial. Kareem consiguió la primera medalla de oro de los Emiratos Árabes Unidos en los Juegos Asiáticos de Aichi-Nagoya 2026. Su triunfo llegó después de una temporada en la que ya había demostrado que no era una promesa más del atletismo juvenil, sino una corredora capaz de competir en escenarios internacionales.

Su nombre empieza ahora a aparecer junto al de otras jóvenes atletas que están ampliando la presencia de las mujeres árabes en el deporte internacional.

Los 54,31 segundos de Mariam Kareem con lo que hizo historia

La final de Nagoya confirmó la progresión que Mariam Kareem había mostrado durante toda la temporada. En las eliminatorias había terminado primera de su serie y primera de la clasificación general con 55,14 segundos, una marca que entonces suponía un nuevo récord personal. Apenas 24 horas después, consiguió rebajarla hasta los 54,31.

La diferencia fue suficiente para imponerse a la kazaja Adelina Zems, plata con 54,58 segundos, y a la india Vithya Ramraj, bronce con 54,75. Las tres atletas lograron sus mejores registros personales en la final.

Mariam Kareem

Imagen tomada de la publicación Gulf News

Pero la marca de Kareem tenía además otra particularidad: 54,31 segundos se convirtió en el mejor tiempo mundial sub-20 de 2026 en los 400 metros vallas. World Athletics registra además el resultado como récord nacional y marca de referencia para la categoría sub-20 asiática.

Para una atleta que todavía tiene 18 años, las cifras dicen mucho sobre la velocidad de su evolución.

De promesa juvenil a campeona asiática

La historia de Kareem no comenzó en Nagoya.

Nacida el 25 de enero de 2008, la atleta emiratí ya había empezado a destacar en las categorías juveniles. En 2025 consiguió dos oros en los Campeonatos Asiáticos sub-18, en los 200 metros y los 400 metros vallas. Ese mismo año fue reconocida como mejor atleta asiática femenina sub-18 en los premios de Asian Athletics.

Su progresión continuó durante 2026.

En agosto participó en los Campeonatos Mundiales de Atletismo sub-20 celebrados en Oregón, Estados Unidos. Llegó hasta la final de los 400 metros vallas y terminó cuarta con 56,27 segundos. Aunque se quedó fuera del podio, el resultado confirmó que podía competir entre las mejores jóvenes del planeta.

Un mes después llegó Nagoya.

Y allí el cuarto puesto mundial juvenil se transformó en un oro continental.

Mariam Kareem: Una generación que corre más lejos

El caso de Mariam Kareem resulta especialmente interesante dentro de la evolución del deporte femenino en los países árabes.

Durante los últimos años, mujeres procedentes de países como Marruecos, Argelia, Egipto, Túnez, Jordania, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí han ido adquiriendo una presencia cada vez mayor en competiciones internacionales.

Sus trayectorias son diferentes y no responden a una única experiencia de ser mujer y deportista en el mundo árabe. Precisamente por eso resulta interesante observarlas individualmente.

Kareem representa a una nueva generación emiratí que ha crecido dentro de una estructura deportiva cada vez más internacionalizada. Su especialidad, los 400 metros vallas, combina velocidad, resistencia y técnica. No basta con correr rápido: hay que mantener el ritmo mientras se superan diez obstáculos y controlar con precisión la distancia entre cada uno de ellos.

Mariam Kareem

Imagen tomada de la publicación Aletihad

En Nagoya, Kareem consiguió hacerlo mejor que sus rivales.

Más que una medalla

El interés de su historia no está únicamente en el oro.

Kareem es una atleta muy joven que está construyendo su trayectoria internacional mientras las fronteras entre las categorías juveniles y absolutas comienzan a desaparecer para ella.

En 2024 ya había representado a los Emiratos Árabes Unidos en los Juegos Olímpicos de París, cuando tenía 16 años. Entonces compitió en los 100 metros y terminó su participación en las eliminatorias con una marca de 13,26 segundos.

Dos años después, su especialidad se ha definido con claridad.

Ya no es simplemente una joven velocista que participa en grandes competiciones. Es una especialista en 400 metros vallas que acaba de convertirse en campeona asiática absoluta.

La transformación resulta especialmente llamativa si se observa la evolución de sus marcas. En 2026 registró 52,15 segundos en los 400 metros lisos y 54,31 en los 400 metros vallas.

El atletismo es un deporte especialmente implacable con el cronómetro: las décimas de segundo convierten una buena actuación en una actuación extraordinaria.

Kareem acaba de ganar muchas de esas décimas.

El primer oro emiratí

Su victoria tiene además una dimensión colectiva. El oro de Kareem fue la primera medalla de oro conseguida por Emiratos Árabes Unidos en los Juegos Asiáticos de Aichi-Nagoya 2026.

El resultado llegó después de que el también joven atleta emiratí Sulaiman Abdulrahman obtuviera la plata en los 400 metros masculinos. Ambos resultados mostraron la presencia de una generación joven dentro del atletismo emiratí.

Pero fue Kareem quien abrió la cuenta de oros del país.

Su triunfo permitió además a Emiratos Árabes Unidos ascender posiciones en la clasificación general de los Juegos y situarse entre los países árabes con mejor actuación en la competición.

No es casual que las autoridades deportivas emiratíes hayan destacado especialmente el resultado. La Federación de Atletismo de Emiratos calificó la actuación de Kareem como un logro excepcional y puso el acento tanto en el récord de los Juegos como en su marca mundial sub-20.

El horizonte olímpico de Mariam Kareem

A los 18 años, todavía resulta prematuro saber hasta dónde llegará su carrera. El atletismo de alto nivel exige continuidad, adaptación física y mental y capacidad para mantener la progresión durante muchos años.

Pero los resultados de 2026 permiten afirmar algo más concreto: Mariam Kareem ya ha dejado de ser únicamente una promesa.

Ha competido en unos Campeonatos Mundiales sub-20, ha alcanzado una final internacional y ha ganado un campeonato continental absoluto. Y lo ha hecho estableciendo un récord de los Juegos Asiáticos.

Su marca de 54,31 segundos también la coloca entre las mejores atletas sub-20 de todos los tiempos en la especialidad. World Athletics registra ese tiempo dentro de la élite histórica de la categoría.

El siguiente capítulo de su carrera se escribirá probablemente en escenarios todavía mayores.

Una mujer joven en una pista que ya no parece pequeña

Hay algo especialmente poderoso en observar a una atleta de 18 años competir en una pista internacional y hacerlo sin la condición de invitada o de promesa exótica.

Mariam Kareem ha llegado a Nagoya para competir. Y ganó.

Su historia no necesita convertirse en una metáfora sobre todas las mujeres árabes ni en una representación simplificada de Emiratos Árabes Unidos. Es, ante todo, la historia de una deportista concreta: una joven que ha encontrado en los 400 metros vallas su especialidad y que en 2026 ha conseguido un resultado extraordinario.

Pero su trayectoria también forma parte de una transformación más amplia del deporte femenino árabe.

Cada generación de atletas modifica las expectativas de la siguiente. Cuando una joven ve a otra competir en unos Juegos Asiáticos, llegar a una final mundial y subir al podio, el deporte deja de parecer un territorio reservado a otras personas.

Mariam Kareem tiene ahora un récord de los Juegos Asiáticos, un oro continental y la mejor marca mundial sub-20 del año.

Y, sobre todo, tiene tiempo.

Con 18 años, la pista que acaba de conquistar en Nagoya puede ser solo el comienzo.

Imagen principal tomada de la publicación Dubai Dairies

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